A López Obrador le gustan los floreros. Primero Olga Sánchez Cordero, a quien no la pelaban los hombres del gabinete. Ahora el florero Luisa
Ahora sabemos que al presidente López Obrador le gustan los floreros. Floreros que no tengan la impertinencia de decirte que lo que estás haciendo está mal; floreros que adornen tu sala o tus conferencias mañaneras. Tal fue el caso de Olga Sánchez Cordero a su paso por la Secretaría de Gobernación. La entonces secretaria de Gobernación se quejaba de que en el gabinete de López Obrador nadie la pelaba y hasta declaró: «Hay misoginia dentro del Gabinete mexicano como en el resto de la sociedad». A la señora la tenían para atender asuntos de citas para tomar el té, visitas de cortesía o declaraciones glamorosas; pero nada para atender en su oficina.
Andrés Manuel López Beltrán, “Andy” para los amigos, ha sido acusado de manejar una red de tráfico de influencias como no se había visto en gobiernos anteriores. El mismo presidente ha ordenado que se le dé obra a los amigos de “Andy” en el corredor transístmico de Villahermosa. Pues como si necesitara trabajo, y para quedar bien con el padre, el aspirante a la presidencia, Marcelo Ebrard, propone que, de quedar en la presidencia formará la Secretaría de la Cuarta Transformación.
Ya no se llama Gerardo Fernández Noroña. Ya le dicen Gerardo Fernández “Llorona”. Y es que el señor diputado con licencia, quien se siente presidenciable, estuvo chille y chille porque López Obrador no lo invitaba a las reuniones con las otras corcholatas. Tantas veces le lloró, que en las redes sociales le cambiaron el nombre al chillón. Pues para que vean que no se equivocaron en las redes al cambiarle el nombre, Fernández “Llorona” ya empezó con sus plañidos.
Quién se iba a imaginar que una chica guapa, que vino a ser la imagen de Morena, el partido del presidente López Obrador, que salía bailando al compás de la música en un camión de pasajeros, llegaría a ser la mujer más poderosa del país. No cabe duda que el presidente sigue fiel a su estilo de premiar lealtad. Al nombrar a Luisa María Alcalde en la Segob, prefirió la lealtad y obediencia absoluta, que darle paso a la experiencia y eficacia.
La indiferencia ante la injusticia es complicidad, cerrar los ojos cuando un gobierno corrupto y tirano persigue de manera injusta a alguien por el sólo hecho de informar, resulta verdaderamente infame. El caso de la periodista Claudia Guerrero, a quien se busca relacionar, de manera vil, con el asesinato de Juan Carlos Molina Palacios y con la jueza Angélica “N”, no se puede ignorar ni ser indiferentes, éste sólo muestra que, en Veracruz, nadie se salva.
Al presidente López Obrador el país se le fue de las manos, o como otros dicen, entregó el país en manos del crimen organizado. De acuerdo con un reportaje de Héctor de Mauleón en El Universal, «la presencia del crimen organizado en México se extiende a lo largo de 1.59 millones de kilómetros cuadrados: exactamente 81% del territorio nacional, en donde 108 millones de mexicanos viven en riesgo potencial». Señala De Mauleón que «las organizaciones delictivas con mayor presencia en México son el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa. El primero opera en 28 estados; el segundo, en 24».
Una de las cantaletas de López Obrador que tiene cansada a la gente es la mentira de que los servicios de salud de México ya están casi como los de Dinamarca. Lo dice a pesar de la queja constante de falta de medicamentos. Tan sólo en lo que va del sexenio, y con datos del periódico Reforma, al menos 45 millones de recetas no han sido surtidas. Los servicios de salud no llegan a todos los mexicanos y a millones que llega es de mala calidad. Por ejemplo, en esta época de calor, medios informativos de Veracruz reportan que en el hospital Cuauhtémoc de la Ciudad de Veracruz no sirve el aire acondicionado.