Mejor hubiera seguido en cama. López Obrador regresa para descabezar instituciones. Ordena al Senado desaparecer el INAI
De acuerdo con el secretario de Gobernación, un gobierno de la Cuarta Transformación sin Instituto Nacional de Acceso a la Información es “un mundo ideal”. ¿Y cómo sería ese “mundo ideal”? Pues un gobierno que no tenga que rendir cuentas, unos ciudadanos que no anden metiendo las narices en las transas gubernamentales, un presupuesto opaco, que sirva para los viajes del general Crescencio Sandoval y su familia, incluida la suegra y las amigas de la suegra; ese sería un “mundo ideal”.
Desde la tarde del jueves 27 de abril, mediante las redes sociales, se está llamando a un paro nacional en universidades, esto con el propósito de demandar al Senado que no apruebe la Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación. De acuerdo con el desplegado que ya circula, “hay errores de técnica jurídica“, por lo que su implementación implica retrocesos al desarrollo científico, además de atentar contra derechos laborales”.
En conferencia de prensa los abogados de la ministra Yasmín Esquivel armaron un circo de cuatro pistas para ejecutar sus argumentos malabarísticos, sus acrobacias leguleyas, sus chistes que no hace reís a nadie. Alejandro Romano Rascón, Eduardo Andrade Sánchez y José Monroy Zorrivas, todos ellos abogados de Yasmín Esquivel sólo hicieron el ridículo tratando de explicar cómo es que, a pesar de haber entregado su tesis espuria un año después de la original, ella no es la plagiaria.
Bien dicen que la verdad cae sobre su propio peso y después que el mismo Ejecutivo federal saliera a decir que tuvo un “desmayo transitorio” y que requirió una inyección de suero para subirle la presión, se confirma que el Diario de Yucatán siempre tuvo la razón. Y es que, el grupo que rodea al presidente López Obrador, rápidamente acusó al medio de mentir.
Luego de la anhelada aparición del primer mandatario del país, éste vuelve a demostrar que le aplica el dicho aquel que dice: «Genio y figura hasta la sepultura». Y es que, según el presidente López Obrador, señaló que se le complicó la salud, debido a la gira que emprendió y que incluyó cambiar de estados y de clima. «Me fui a una gira muy intensa que inicié en Veracruz, hubo cambio de clima, fui después a Quintana Roo, estuve en Chetumal, en Quintana Roo, y luego en Mérida, y ahí me hizo crisis porque se me bajó de pronto la presión», explicó.
Hay medios que le hacen el caldo gordo al secretario de Gobierno de Veracruz. Medios que se prestan para lavarle la cara al represor, al mal funcionario. Por ello hasta las muchachas que lo entrevistan se bañan y se ponen guapas para que a la hora de la entrevista el famoso Bola 8 se sienta a gusto. Ah, pero eso no quiere decir que tarde o temprano este funcionario arremeta contra ellos. Reporta uno de esos medios oficialistas que «en un claro atentado a la libertad de expresión, el Organismo Público Local Electoral (OPLE) de Veracruz pretende obligar a medios de comunicación estatales a eliminar una nota periodística, impulsando un sistema de censura que violenta las normas constitucionales y convencionales que tutelan el ejercicio del periodismo».
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, presenciando la representación de títeres de maese Pedro se creyó que lo representado era la realidad. En su condición de caballero no podía permitir que los moros atraparan a la princesa Melisendra, por lo que levantó su espada y se lanzó contra los moros y de paso contra todos los títeres de ese retablo. De ahí surgió la frase «no dejó títere con cabeza». Así es López Obrador, no como un caballero, sino como un enajenado que por todos lados ve enemigos.
En noviembre de 2021 la agiotista Patricia Armendáriz, diputada de Morena, lanzó la siguiente propuesta: «Que triste que la acogida entusiasta de tantas organizaciones del Plan de Fraternidad de @lopezobrador_ contraste con el mutis y críticas de algunos mexicanos. El Plan es de gran calado y tiene gran viabilidad». Por supuesto, el Plan de Fraternidad de AMLO nunca se echó a andar, nunca funcionó, porque nadie le hizo caso. Por lo mismo, nominarlo al Nobel de la Paz por un disparate, hasta parecía broma.
La extinción del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) surgido de la lúbrica idea de un gobernante que garantizó que, con esta palanca de apoyo, lograría que el sistema de salud mexicano sería semejante al de Dinamarca. Hoy, sin un dejo de vergüenza y remordimiento, la fauna legislativa morenista, después de tres años de existencia, lo desaparece por completo con 266 votos a favor y 222 en contra.