En el enfrentamiento entre Yunes y AMLO, ¿quién gana, quien pierde?

El enfrentamiento verbal entre el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares y Andrés Manuel López Obrador no debió darse si cualquiera de los dos hubiera sido más prudente guardando silencio. López Obrador vino a provocar, porque sabe que eso le da planas en los medios de comunicación, comentarios en las redes sociales y adeptos entre la población inconforme. Caer en la provocación de López Obrador puede tener varias intenciones. En Miguel Ángel Yunes Linares la primera puede ser responder a la persona que agravia a los periodistas y al gobernador; si es sincera es válida. Pero la segunda podría ser compartir las planas y comentarios con un contendiente que es replicado en todo el país.

Dígame si no. La confrontación entre Yunes y AMLO estuvo en todos los noticieros a nivel nacional, estuvo en todos los periódicos impresos más importantes del país, estuvo en todas las redes sociales. ¿Quién gana en esta confrontación? ¿Hará Yunes que López Obrador renuncie a sus aspiraciones cuando le muestre las pruebas del dinero que Javier Duarte le aportaba a Morena? Ya dijo López Obrador que no. ¿Evitará López Obrador que Fernando Yunes sea candidato a la alcaldía de Veracruz?; tampoco. López Obrador no reconoce las pruebas de dicho y si las hubiera de hecho o de documentos, las negaría y con ello quedan descartadas.

En el caso de Fernando Yunes, senador de la República, sus aspiraciones a crecer en la política y en la función pública no las puede detener ni su padre, porque sus aspiraciones son legítimas. Es mayor de edad y puede hacer con su vida lo que le pegue la regalada gana. Ya porque es hijo del gobernador se va a sentar a esperar a que la gente olvide que su padre alguna vez fue gobernador; pues no.

El silencio, hábito que menosprecian los políticos

En nuestro tiempo el silencio es un hábito que ha sido menospreciado por muchos, sobre todo por lo políticos quienes se han formado bajo la premisa culposa de que el que calla otorga. Pero no sólo los políticos, la gran mayoría piensa que cuando alguien lanza injurias en nuestra contra estamos obligados a contestar de la misma manera; oiga usted bien, «de la misma manera».

Por la furia, por la indignación, por sentirnos agraviados muchas veces no nos damos cuenta que quien agravia muchas veces tiene como propósito que nos rebajemos a su propio nivel. La respuesta que damos al agravio en el mismo tono, si nos atrevemos a contestar de la misma manera, nos convierte un poco en quien nos agravia. Entonces quien vence es el que ofende, porque además de la ofensa, consigue ponernos a su nivel.

En todo caso mejor guardar silencio, porque la respuesta iracunda que demos puede traer peores consecuencias para nosotros. Finalmente, el agravio es como el hielo, el calor de la honestidad lo termina fundiendo.

#Lordpapá en las redes sociales le rompe la nariz a una joven de 15 años

Y no terminan de surgir todos los días las #Ladys y los #Lores en las redes sociales. Todo ello es indicativo de que cuando la furia nos gana, no nos importa si alguien nos está grabando o no. En las redes sociales anda circulando el video de un hombre al que ya nombraron #Lordpapá, un sujeto, escuche usted bien, que se metió en una pelea entre su hija y otra joven de 15 años y se le fue a los golpes.

El hombre, al que se identifica como un policía ministerial del Estado de México, le rompió la nariz a la chamaca y cuando una mujer lo cuestiona sobre su acción éste le dice: «¿Y eso qué?, ¿por qué le pegó?, ¿para qué le pego?». La joven con la nariz rota no deja de lanzar aullidos de dolor, mientras el hombre al final dice que él no le pegó.

Todo esto ocurrió cerca de un centro escolar lleno de alumnos y padres de familia. Por supuesto el sujeto, a quien se ha identificado como Sergio Vera, fue llevado ante las autoridades donde presumió ser amigo de Eruviel Ávila, como si ser amigo del gobernador del Estado de México lo eximiera de cualquier culpa.

¿Cómo quieren que se los digamos? Capitaine no saldrá libre

La vez pasada, los padres de Enrique Capitaine, preso en el penal de La Toma, dijeron que habían conseguido un amparo federal con el que su hijo iba a salir en libertad. Pero el amparo sólo obligaba al juez a que valorara una vez más ciertas pruebas que se habían omitido y que creaban discrepancia con lo que las testigos habían declarado. Finalmente se tomaron en cuenta esas pruebas y se volvió a ratificar el auto de formal prisión.

Ahora salen los padres de Capitaine a decir que hay una multa en contra del juez que no cumplió con el amparo federal, pero el juez sí cumplió con ese amparo de revisión. No existe tal multa, no existe tal amparo de libertad, sólo la insistencia y el dinero de los padres de Capitaine, que esos sí maicean a unos cuantos medios nostálgicos del duartismo, para hacer creer que su vástago va a salir libre muy pronto.

Así lo hubieran cuidado cuando andaba de malandro el chamaco, pero ahora lamentan lo que ellos mismos provocaron. Qué tal si en lugar de premiarlo con un viaje a Las Vegas después de descubierta su gracia lo hubieran metido en un convento; el chamaco hasta obispo podría ser.

¿A quién maicea Yunes?; ya lo dijo Salces: «Los Yunes no le dan agua ni al gallo de la pasión»

Ahora bien, la cosa no está como para que la Comisión Estatal de Derechos Humanos o la inexistente CEAPP se rasguen las vestiduras y exijan a López Obrador que se disculpe. El tabasqueño no lo va a hacer, es más ni los va a tomar en cuenta. Tanto Derechos Humanos como la Comisión de Periodistas deberían estar ocupadas en sus verdaderas labores.

Más madrazos, amenazas, infamias y agresiones recibimos del gobierno pasado y de los mismos “periodistas”, y ni Derechos Humanos ni la Comisión han metido la mano por nosotros. Antes bien, siempre fueron instancias omisas.

Tampoco es como para que los periodistas que se sientan aludidos se pongan a llorar por el agravio, porque aparte, según se sabe, Yunes Linares no está maiceando a nadie, y si lo hace, debe ser a muy pocos; ya lo decía don Alfonso Salces, director del periódico Notiver, «los Yunes no le dan agua ni al gallo de la pasión».

¿Quién es capaz de decirle a López Obrador que se equivoca?

El problema de Andrés Manuel López Obrador es que nadie se atreve a decirle que se ha equivocado. ¿Acaso ve usted al desequilibrado Cuitláhuac García diciéndole a AMLO que Manuel Huerta está dejando entrar ratas y cucarachas a la casa de Morena?

No, Cuitláhuac está pendiente de los gestos de AMLO, de su movimientos y conducta para imitarlo lo mejor posible; al final, el diputado federal termina siendo una calca oscura de López obrador.

Nadie puede decir a López Obrador que se equivoca, nadie se atreve, igual pocos creen que se equivoque. Pero ya se ha equivocado.

Dos veces fue candidato presidencial, dos veces tuvo a cretinos como contendientes, dos veces él tenía el mejor proyecto de nación y dos veces, por sus errores, lo hicieron perder. Nadie le dice a López Obrador que se equivoca, porque es humano y los humanos se equivocan.

Andrés Manuel, recorriendo el mismo camino del 2006

Andrés Manuel López Obrador pudo ser presidente de la República en 2006. Lo tenía todo para serlo. También tenía en contra mucho para no serlo. Vicente Fox consiguió que el Consejo Coordinador Empresarial articulara una guerra sucia deleznable en contra del tabasqueño, poniendo en la televisión pública videos en donde se le comparaba con los peores dictadores del mundo. El IFE de entonces, presidido por Luis Carlos Ugalde, fiel a Elba Esther Gordillo, no hizo nada para detener la guerra sucia. La única respuesta que tuvo el equipo de campaña de López Obrador fue poner a la abuelita de la literatura mexicana, Elena Poniatowska, a decir que no fueran feos y que respetaran la contienda electoral.

López Obrador tampoco hizo nada, antes bien, la campaña lo volvió arrogante. Televisa en esa campaña mandó a Paola Rojas a cubrir un día con cada candidato presidencial. Todos la recibieron muy bien, pues sabían que el seguimiento de ese día estaría en horario estelar en la televisión. López Obrador rechazó el seguimiento de la reportera, ésta lo tuvo que seguir desde fuera.

Arrogante Andrés Manuel rechazó cualquier acercamiento con los medios; en Xalapa hace 11 años sólo quiso que lo entrevistaran los medios nacionales, a los locales les mostró su desdén. López Obrador debió ganar por un margen de siete puntos porcentuales, pero la contienda se cerró poco a poco y aunque al parecer de muchos, él ganó la elección de 2006, el margen era tan escaso que lograron revertirlo. Si López Obrador sigue como va, otra vez lo harán perder.

AMLO no está loco, pero sí tiene sus ratos de estupidez

Por un lado, don Alfonso Romo habla muy bien de López Obrador en la revista Forbes, señalándolo como un sujeto congruente que quiere el bien para México. «Andrés Manuel me cayó muy bien, por cierto, es un hombre muy sencillo, sensible, inteligente, muy culto» dijo el multimillonario empresario que elabora junto con otros personajes de la política, la cultura y la empresa en México, el proyecto de nación que habrá de presentar López Obrador en las elecciones presidenciales de 2018.

Pero por otro lado viene López Obrador a acusar a Yunes Linares de querer imponer a su hijo como alcalde de Veracruz. López Obrador, queriendo dictar la plana a los periodistas de Veracruz, exhortó a los informadores a que cuestionaran sobre ese tema a Yunes Linares. Sin embargo, cuando los periodistas quisieron abordar el tema de los personajes oscuros y deleznables que buscan que Morena sea su plataforma para conseguir alguna alcaldía, ahí el líder y fundador de Morena les dijo que ese tema no le interesaba, que más le interesaba hablar de la dinastía Yunes en Veracruz.

Como los periodistas insistían sobre los aspirantes de Morena entonces Andrés Manuel les dijo que insistían porque estaban bien “maiceados”, porque Yunes Linares le daba «maíz con gorgojo» a los periodistas. Esto bastó para que Yunes Linares se le fuera encima a López Obrador llamándole loco; pero AMLO no está loco, si acaso, como sucede a muchos de sus seguidores, tiene sus ratos de estupidez.

Pidámosle perdón a Karime

Ahora resulta que está mal poner al descubierto la corrupción y los excesos de la pareja que vivió por seis años en la Casa Veracruz; ahora resulta que se invade su intimidad al darnos a leer los mantras que son prueba de su desaforada ambición, de su falta de escrúpulos; ahora resulta que hasta deberíamos pedirle perdón a Karime y por qué no, al mismo Javier Duarte, de quien en momentos de catarsis nos hemos reído al darnos cuenta de su esperpéntica personalidad.

Sólo los que vivieron el sexenio de Duarte, los que siguieron su corrupción, los que padecieron las consecuencias de esas conductas psicópatas, como los enfermos en los hospitales o las comunidades donde nunca llegaron los recursos para saciarles el hambre, porque la señora los tomó para darse la vida de lujos, sólo ellos podrían tener el albedrio para perdonar a esa mujer.

Pero es muy fácil, desde la comodidad de un escritorio, mirar lo que sucedió en Veracruz y juzgar, como lo hace el señor Salvador Camarena, a todos los que hicimos catarsis lúdica al enterarnos de las excentricidades esotéricas de la señora Karime.

«Hoy nos chingamos al Estado», hija de Jacinta Francisco Marcial, encarcelada injustamente

Tuvieron que pasar más de 10 años para que las autoridades aceptaran que se equivocaron. Con un «usted disculpe», quisieron que ahí quedara todo. Se recordará que la en 2006, Teresa González Cornelio, Jacinta Francisco Marcial y Alberta Alcántara Juan fueron encarceladas por supuestamente haber sometido y secuestrado a seis agentes de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI).

El caso de estas valientes mujeres indígenas se remonta a marzo de 2006, cuando agentes de la AFI decomisaron las mercancías de comerciantes de un tianguis de Santiago Mexquititlán, Querétaro, alegando que se trataba de “piratería”. El injustificado despojo de su material de trabajo provocó protestas contra los abusos de las autoridades, las cuales derivaron en la aprehensión de las tres mujeres que, con engaños, fueron imputadas.

En diciembre de 2008, Jacinta fue la primera en recibir sentencia: 21 años de prisión y dos mil días de multa. Al mes, Teresa y Alberta corrieron la misma suerte por “andar levantando” agentes. Sólo que a Alberta se le añadieron 10 meses más de condena por la venta de cocaína.

Hoy, obligados por la Suprema Corte de Justicia que exigió a la PGR la liberación de estas inocentes mujeres, tuvieron que pedir, en un acto protocolario, disculpas a estas humildes mujeres. Así que en el momento preciso, la hija de Jacinta lo dijo todo:

«Señor procurador: espero que no sea la última ni la primera que reciba una disculpa pública porque hay muchas víctimas más que la esperan. Hoy nos chingamos al Estado». Por cierto, estas mujeres tendrán que recibir una fuerte suma de dinero por reparación del daño.