Numeroso grupo de periodistas le piden a AMLO que le baje dos rayitas al hostigamiento contra periodismo crítico
«A LA CIUDADANÍA: El jueves por la noche el destacado colega Ciro Gómez Leyva sufrió una emboscada y fue atacado a balazos, para matarlo. Nuestra solidaridad con Ciro es total, y nuestra indignación por el hecho nos lleva a exigirle al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que cese el hostigamiento que ejerce contra periodistas críticos. Prácticamente todas las emanaciones de odio hacia los periodistas se incuban, nacen y se esparcen en Palacio Nacional», así comienza la dura carta que han firmado 177 periodistas de todo el país, que pidieron a AMLO cesar las descalificaciones hacia la prensa.
De acuerdo con el Diccionario del Español de México, del Colegio de México, «Ponerle un cuatro» a alguien significa tenderle una trampa, así que comúnmente se dice «le pusieron un cuatro», cuando se cree que a alguien lo han engañado para atraparlo. Pues algo similar le pasó a Marcelo Ebrard en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. Resulta que en esta reunión que sostuvo el presidente con diputados y senadores que votaron a favor de su Plan B, el presiente se refirió al canciller y al secretario de Gobernación como hermanos.
No es la primera vez que Cuitláhuac García, de manera irresponsable, sale a acusar sin pruebas, a hacer señalamientos contra personas que ni conoce, sobre los que no tiene ninguna información. Como el pelele que es, otros le meten la mano por abajo a la marioneta y la hacen hablar. Hace unos días, para dar respuesta sobre los asesinatos y la violencia en Texistepec, Veracruz, donde un exalcalde fue asesinado, el gobernador declaró: «Ahora lo que percibimos es que entra un tercero en esta disputa, que es una banda liderada por alguien que también tenemos identificado como El Chivo». Es sabido que Eric Cisneros Burgos tiene un encono en contra muy gratuito en contra de “El Chivo”, Erasmo Vázquez, a quien ha amenazado con meterlo a la cárcel a la mala.
López Obrador lamentó el atentado en contra de Ciro Gómez Leyva, pero a los pocos días volvió a llamarlo vocero del conservadurismo. El mismo Ciro le reprochó que un día lamente el atentado que sufriera, y al día siguiente le escupiera la cara con esas acusaciones. Pero ese es el López Obrador al que sus huestes chaires le permiten esos excesos, le aplauden esas actitudes. Ante ese tipo de actitudes un grupo de 177 periodistas hizo un duro llamado al presidente de México para que deje de hostigar a periodistas.
Había reportes del activismo de Pablo Monroy, embajador de México en Perú. Señalan los mismos diputados peruanos que el representante de la cancillería mexicana asistía a eventos políticos, al tiempo que cabildeaba el apoyo de los diputados peruanos para el entonces presidente Pedro Castillo. A esto sume que el embajador de México estuvo dispuesto a dar asilo a Pedro Castillo, una vez que el Congreso peruano los sacó de la presidencia. Por supuesto, Pablo Monroy seguía las instrucciones del presidente López Obrador, quien en su m omento mandó a los funcionarios de Bienestar para que los programas sociales de México se implementaran en Perú.
Las conjeturas febriles del presidente López Obrador sobre el atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva, ya comienzan a preocupar a más de dos, sobre todo por sus disparatadas conclusiones. Y es que el Ejecutivo federal ahora sale con el argumento de que el atentado contra el periodista de Imagen Noticias podría ser un intento por desestabilizar el gobierno de la 4T. En su conferencia marrullera, perdón, mañanera de este martes en Palacio Nacional, López Obrador señaló que, si con el ataque al periodista el propósito era generar un conflicto mayor o desestabilizar al país, «también es un crimen».
Con la libertad de la extitular del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), Yolli García, nuevamente queda en evidencia la falta de oficio de Verónica Hernández Giadáns. Lo cierto es que el juez de control Francisco Reyes Contreras en pleno contubernio con autoridades del Poder Judicial del Estado, desde luego con la venia de la titular de la Fiscalía General del Estado, por cierto, secuestrada por Éric Cisneros, secretario de gobierno del Estado de Veracruz, quedan en evidencia por prestarse a la charada de simulación que pretendía simular el cumplimiento de una orden federal.