La SCJN se convierte en fuerte obstáculo a la megalomanía del tirano de Palacio
Desde el primer segundo que la ministra Norma Piña tomó las riendas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), nos preguntamos cuál sería la estatura moral de la nueva presidenta. Hoy, después de resolver el resolutivo de la Guardia Nacional para que ésta no dependa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), podemos constatar que la ministra Norma Piña será un factor de equilibrio en el país.
El presidente López Obrador un día pidió que Carlos Loret de Mola rindiera cuentas; pidió al periodista que explicara quién le paga. Por supuesto, el periodista no está obligado a informar al presidente quién le paga, porque él no maneja recursos públicos. Sin embargo, quien sí está obligado a rendir cuentas es el presidente López Obrador. Pero se niega a ello. No quiere rendir cuentas y protege a sus subalternos para que ellos tampoco rindan cuentas a la nación. Recientemente nos enteramos, por un reportaje de El Universal, que el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, ha realizado diversos viajes de lujo con la familia y amigos de la familia, todo con cargo al erario público.
En su inicio el artículo 21 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos declara: «La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquél en el ejercicio de esta función. El ejercicio de la acción penal ante los tribunales corresponde al Ministerio Público. La ley determinará los casos en que los particulares podrán ejercer la acción penal ante la autoridad judicial».
Sabía usted que los arrieros acostumbran poner anteojeras a las mulas para que sólo puedan mirar hacia adelante, de ahí nace la expresión popular de «tapar el ojo al macho». Ésta hace hincapié de no buscar distraer la atención, desde luego para que no se vea lo que no conviene. Pues algo así está pasando en la SEP que dirige Leticia Ramírez Amaya. Resulta que el presidente López Obrador piensa que, con pláticas de maestros a alumnos, el problema de las drogas puede comenzar a resolverse en nuestro país.
El que de plano anda nadando a contracorriente como salmón canadiense, es el presidente de la Junta de Coordinación Política del senado, Ricardo Monreal, quien a pesar de saber que el presidente López Obrador y su paisano Adán Augusto buscan sepultar a piedra y lodo al INAI, éste promete que esta semana se hará un nuevo intento para destrabar los nombramientos pendientes en el Instituto Nacional de Transparencia, que mantienen al pleno de ese órgano autónomo sin el quórum requerido para sesionar.
Desde que era candidato a la presidencia de México, López Obrador prometió que con su gobierno íbamos a tener un sistema de salud como el de Dinamarca. ¿Por qué escogió el de Dinamarca? Pues porque es uno de los sistemas de salud más exitosos de Europa. No se cansa el presidente de prometer eso, pero no quiere abrir los ojos y darse cuenta que el sistema de salud en México está en condiciones paupérrimas. Por ejemplo, reporta el periódico Reforma sobre el gran desabasto que hay en las medicinas, lo que provoca que muchas recetas no se surtan.