Ante la descarada violación de la ley electoral en las mañaneras que hace AMLO, el INE actúa con miedo, tibieza y sumisión
El actuar imprudente y ventajoso del presidente López Obrador, al difundir una encuesta donde pone a Morena como favorito para ganar la presidencia de la república en una de sus conferencias mañaneras, es una tajante muestra de que el INE de Guadalupe Taddei, tiene sus prendas interiores abajo, para que el presidente, viole la ley a su antojo. Resulta infame ver como el árbitro electoral, se queda mudo y quieto ante las constantes violaciones de un presidente, que actúa como jefe de campaña y no, como un verdadero jefe de estado.
El magistrado Jesús Ociel Baena es un sujeto ridículo que se ha montado en su propia libertad de ser y en la tolerancia de los que lo dejan ser, para armar un circo de ridiculeces que lo confirman como una persona patética. Por supuesto, esto no significa que le faltemos el respeto a la comunidad LGTB, antes bien creemos que quien le falta el espeto a esa comunidad es el propio Jesús Ociel Baena. En redes sociales, un espacio que en su gran mayoría está repleta de imbéciles (calculamos un 75 por ciento) las ridiculeces del magistrado de Aguascalientes son bien celebradas.
Muy interesante la columna de Héctor de Mauleón en El Universal. En esta columna el periodista resume su entrevista Agustín Alonso Gutiérrez, quien le dio el relato preciso de la polémica foto en la que Cuauhtémoc Blanco posa con integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, entre ellos el líder del Cártel en el estado de Morelos, Raymundo Castro Salgado. Cuauhtémoc Blanco, entonces alcalde de Cuernavaca reunió al entonces alcalde de Yautepec, Agustín Alonso, con el “Ray”, quien le había enviado varios mensajes para que negociara con él. El “Ray” quería el 5 por ciento del presupuesto del municipio para que en Yautepec todo estuviera en paz. Como Alonso se negaba, fue que le pidió al alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco, que intercediera; y lo hizo.
Hasta hace unos meses en la Presidencia y en Morena no parecían tener preocupaciones. Habían encontrado la fórmula para perpetuarse en el poder con ayuda de sus aliados, legales e ilegales; entre los ilegales el crimen organizado. Hace unos meses cualquier candidato de Morena podría ganar la presidencia hasta con las manos atadas; vaya hasta Fernández Noroña podría haber ganado la elección. Pero un día una senadora, a la que perfilaban como posible candidata al gobierno de la Ciudad de México, decidió que iría por la presidencial. Todos auguraban que ni ella podría con cualquiera de los candidatos de Morena; a pesar de eso se anotó.
Con dos días de diferencia Gerardo Fernández Noroña y Xóchitl Gálvez estuvieron en Puebla. El primero para reunir a sus seguidores en una de sus “Asambleas Informativas”, la segunda para presentarse como aspirante a la presidencia por el bloque opositor. En una encuesta reciente realizada por De las Heras, todos los aspirantes de la Cuarta Transformación le ganarían a Xóchitl Gálvez, y por mucho, si hoy fueran las elecciones presidenciales en México. En esa encuesta Gerardo Fernández Noroña resultaría ganador con un 58 por ciento de las preferencias, mientras que Xóchitl Gálvez quedaría con un 28 por ciento.
Mikel Arriola fue director del Instituto Mexicano del Seguro Social en el gobierno de Peña Nieto. El exdirector del IMSS parecía la víctima perfecta, el perro más flaco y cercano, al que echarle las pulgas que le saltaban a Zoé Robledo. Hace unos meses se reportó la muerte de una niña, aplastada por un elevador en un hospital del IMSS de Playa del Carmen. De inmediato se acusó de la falta de mantenimiento por el recorte de recursos a las instituciones de orden federal. La institución trató de deslindarse echando la culpa a la compañía que instaló los elevadores. Pero como no les resultó, por la falta de relevancia de dicha compañía, entonces buscaron a otro para echar la culpa de su negligencia.