La versión de que Javier Duarte está muerto
Salvador García Soto no es un periodista acucioso como Carlos Ramírez; no es analítico como lo fue Granados Chapa; tampoco es tan abyecto como Ricardo Alemán. Lo que sí tiene García Soto son buenos informantes en el gobierno de Peña Nieto. Si Osorio Chong quiere anunciar algo o dar a conocer algún detalle de cierto personaje político, pues ahí está García Soto; paro lo mismo lo ha ocupado Manlio Fabio Beltrones. Pues a alguien le interesa dar a conocer la versión de que Javier Duarte puede ya estar muerto.
Una vez planteada esa hipótesis empiezan a surgir las preguntas: ¿A quién conviene que Duarte este muerto? ¿Ya lo quieren dar por muerto para que no insistamos en su búsqueda? ¿Es mejor un Duarte muerto sin información que un Duarte vivo con información? La suposición ha caído en el terreno fértil de la especulación y ya son varias las personas que piensan en la posibilidad de que a Javier Duarte lo hayan asesinado, lo que originaría más preguntas, la más inmediata es ¿quién mataría a Duarte?
Por supuesto que los veracruzanos no nos vamos a tragar una hipótesis, por supuesto que vamos a seguir insistiendo para que meten a Javier Duarte en la cárcel. Y si Duarte ya está muerto, no nos vayan a salir con que arrojaron sus cenizas al mar. ¡A otro perro con ese hueso!
Dice bien el doctor Narro, secretario de Salud federal, «No podemos actuar sin pruebas, tampoco puede ser sólo el levantamiento de un acta lo que dé origen a considerar que se ha hecho algo extensivo, sistemático o rutinario, lo que hemos encontrado hasta la fecha son pruebas documentales y limitada, todavía no terminamos, nos va a llevar un poco más de tiempo».
Es el colmo, pero ya hay personas que le están dando la bienvenida a Fidel Herrera a Veracruz. En algunas paredes de Córdoba y Orizaba apareció pintada la leyenda: «Bienvenido Fidel, Veracruz te necesitaba». ¿Quiénes necesitan a Fidel? Seguramente aquellos que se vieron beneficiados con la corrupción que él alentó; aquellos que se habituaron a la deshonestidad como servidores públicos. También celebran la llegada de Fidel los miles de aviadores que fueron retirados de las dependencias estatales, quienes mantienen viva la esperanza de regresar a su pista de aterrizaje.
Qué bien que el Congreso del estado de Veracruz se preocupe por el bienestar laboral de los compañeros periodistas, pues ese bienestar también significa seguridad para ellos. Los responsables de esa inseguridad laboral, que viven los periodistas, son los dueños de los medios, quienes se ven voraces cuando gozan del convenio, pero no son dispendiosos con sus trabajadores. El mérito de un medio de comunicación no está en los dueños, o en los directores del medio, muchos de ellos ni siquiera son periodistas, antes bien son simples empresarios que encontraron una manera de connivencia con el gobierno que les redituaba jugosas ganancias.
Se acuerda usted de la charada que hizo el PRI con la expulsión de Duarte para dar la impresión de una lucha encarnizada contra la corrupción. Recordará usted que se le dio cobertura amplia en las cadenas televisivas hasta que, finalmente, después de expresarle a Carlos Loret de Mola que no pensaba huir, al final lo hizo. Esta pantalla del PRI y las facilidades que el Gobierno del Estado le proporcionó mediante el fiel mayordomo, Flavino Ríos Alvarado, llegando al colmo del cinismo al reconocer que le prestaron un helicóptero para su graciosa huida.
Según la emisión de Televisa con Carlos Loret de Mola, el encuentro que tuvo el presidente Peña Nieto con la gente en Puebla fue light. El propio mandatario dijo que la gente le expresó «No más gasolinazo señor presidente» y que ahí no paso a mayores. La realidad es que no lo bajaron de ¡vendepatrias! y ¡ladrón!; los gritos de «¡No subas la gasolina!», «¡Lárgate de Cholula!» y «¡Fuera Peña!» fueron algunos de los insultos más suaves que recibió el mandatario federal justo cuando saludaba a la multitud.
Que alguien le diga a Manuel Huerta, líder de Morena en Veracruz, que antes de hablar consulte primero a su cerebro; sí, sabemos que es mucho pedir, pero entonces alguien que le diga que mejor se calle. El dirigente de Morena, una vez que ve micrófonos y cámaras siente como ganas de ir al baño y entonces suelta su diarrea verbal.
Fidel Herrera dice que viene a hacer política interna ahora que se acercan las elecciones para alcaldes en 2017. Lo dice como si hubiera dejado a todo mundo contento con sus mentiras. Es cierto, debe haber personas que celebren el regreso de Fidel, por supuesto que debe de tener a sus adeptos, sus incondicionales, esos retrasados mentales como Ruth Callejas que piden a gritos el regreso de la Fidelidad. Pero esas personas lo hacen porque Fidel los benefició, Fidel les dio algo y sólo quieren que les vuelva a dar.
Señala Ikram Antaki que «el mentiroso se complace en una realidad ficticia, la mentira es una ilusión de poder, a falta de poder real». Esto es lo que define precisamente el momento que vive Fidel Herrera, el hombre que alguna vez estuvo en «la plenitud del pinche poder» y que ahora dice que va a regresar a defenderse y a hacer política interna en su estado, Veracruz pero sin ese poder.