¿Dónde está Javier Duarte y por qué no pueden o no quieren atraparlo?

Ficción
Javier Duarte de Ochoa, en su última estancia en su oficina de Palacio de Gobierno FOTO: EL NUEVO DIARIO

Se acuerda usted de la charada que hizo el PRI con la expulsión de Duarte para dar la impresión de una lucha encarnizada contra la corrupción. Recordará usted que se le dio cobertura amplia en las cadenas televisivas hasta que, finalmente, después de expresarle a Carlos Loret de Mola que no pensaba huir, al final lo hizo. Esta pantalla del PRI y las facilidades que el Gobierno del Estado le proporcionó mediante el fiel mayordomo, Flavino Ríos Alvarado, llegando al colmo del cinismo al reconocer que le prestaron un helicóptero para su graciosa huida.

Todo este apoyo sincronizado sólo indica una cosa, en Los Pinos sabían de que era necesario ocultar al corrupto, Javier Duarte, por el bien de todos, especialmente para que no hubiera mácula en la investidura presidencial. En algunos medios comienzan a soltar rumores sobre el caso, algunos dicen que Duarte y Karime, su esposa, ya están durmiendo el sueño de los justos, como Muñoz Rocha.

Pero como decían las abuelas, hierba mala nunca muere y tenga la certeza que cuando el Gobierno Federal considere que sea necesario, este exgobernador aparecerá y lo hará para que el PRI comience a curarse en salud y pueda, con esa bandera, subir su aceptación popular.

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