Conductor de BMW se echa una siestecita mientras familiares lloran a sus muertos
Su nombre es Carlos Salomón, manejaba un BMW a más de 180 kilómetros por hora en la avenida Reforma de la Ciudad de México. Su auto se estrelló contra un poste y se partió a la mitad. Los cuatro jóvenes que lo acompañaban murieron, dos de ellos decapitados. De esos cuatro sólo tenía trato de amistad con su vecino, a los otros apenas los había conocido esa noche de juerga.
Iba alcoholizado y se negó a que le hicieran estudios para ver si llevaba alguna droga en el cuerpo. Él resultó ileso, apenas con unos cuantos raspones, lo que resulta asombroso dado la magnitud del accidente. El poste, como si fuera un cuchillo, partió en dos el auto. Las familias no piensan otorgarle el perdón, como les suplicaron los abogados del joven quien resultó ser hijo de un excomandante de policía exconvicto.
Su pena puede alcanzar de seis a 20 años por los cuatro muertos. Mientras los padres lloraban a sus hijos muertos, él se echaba una siestecita en las oficinas del MP. El llamado a la juventud es más que claro. Alcohol y volante no se llevan. ¡Mucho cuidado!
Hasta hace algunas semanas el líder de Morena no perdía oportunidad para dar conferencias de prensa de café. Cada lunes nos teníamos que enterar que el petista Manuel Huerta seguía con su incontinencia verbal. Hablaba de lo que le venía en gana, en contra del gobierno estatal, en contra del gobierno federal, en contra de los que están en contra de él, en contra del destino, en contra de todo.
Tanto es el miedo del PRI, y de la misma presidencia, que están dispuestos a lo que sea con tal de obtener el triunfo. Al parecer, el caso de Enrique Peña Nieto se repite. Si bien recuerda usted, en las elecciones a gobernador del Estado de México, donde contendía Peña Nieto por el PRI, todas las encuestas lo ponían por debajo de Rubén Mendoza, entonces candidato del PAN. Los priistas hicieron todo lo que estuvo en sus manos, legal o ilegal, para imponer a su candidato. Televisa por supuesto hizo su parte y les prestó a Lucero, la novia de México, a Omar Chaparro y Adal Ramones; por supuesto a López-Dóriga.
¿En verdad los últimos hechos delictivos en el estado de Veracruz, particularmente en Xalapa, son hechos aislados? Asesinatos, levantones, ajustes de cuentas, robos, de todo hemos visto en estas últimas semanas. ¿Esta ola de crímenes es una simple coincidencia, es parte de la cotidianeidad, coinciden las diferentes células delincuenciales en tiempo y zona? Los analistas más suspicaces señalan que esta ola de violencia está orquestada, señalan que todo forma parte de una estrategia de presión, señala que los mismos delincuentes se programan, se coordinan.
Una de las promesas que le agenciaron la simpatía de los más de un millón 55 mil 544 votantes al gobernador Yunes fue el combate a la corrupción. El gobierno que se fue, se caracterizó porque casi todos sus funcionarios se revolcaron en el fango de la corrupción. De las secretarías más saqueadas fue precisamente la de Educación. Ahí todos le metieron mano al cajón; desde el titular hasta los funcionarios de medio pelo. Pues resulta que hasta esta redacción nos ha llegado información de que el subdirector de Secundarias Generales, Enrique Reyes Reyes, sin licitación de por medio asignó al padre del encargado de Tiendas Escolares, Julián Varela, la cafetería de la escuela Ignacio de la Llave, mismo que señala que ya amarró para el próximo ciclo escolar, sin pasar por el proceso de licitación.
Donde no acaban los problemas y llegan otros es en Banderilla, la capital del chicharrón. Resulta que la aspirante a la alcaldía de Banderilla por el PRD, Martha Aguilar Viveros, está que no le calienta ni el sol, la aspirante se encuentra molesta por la imposición del candidato en este municipio que se registró al interior del partido, nos referimos al cuestionado, Juan Manuel Rivera González. Y es que no es para menos, en las encuestas, aparentemente la maestra Martha se perfilaba como favorita, mientras quien ha estado incrustado como tesorero en el ayuntamiento de Banderilla, se quedaba abajo.
Pero entre este grupo cercano a Javier Duarte también estaban sus subordinados, esos a quienes ponía, o dejaba en un puesto, para que obedecieran sus órdenes. Entre esos estaba Mauricio Audirac, Carlos Aguirre, Tarek Abdalá y Francisco Valencia. Esos tipos, y otros más, fueron operadores de Javier Duarte, fueron el canal por donde fluía el dinero para los negocios particulares del entonces gobernador.
Javier Duarte tenía entre su círculo cercano amigos, socios y subordinados. Cada uno de ellos recibía un trato diferente, un trato que se desprendía de la calidad, la cercanía y la complicidad. Por supuesto había quienes además de amigos eran sus socios. Uno de ellos, quizá el más cercano era Moisés Mansur, a quien Duarte hasta le encargaba a la esposa.
Un grupo de afiliados del partido Morena, algunos de ellos fundadores, clausuraron simbólicamente las oficinas de Morena en la calle Simón Bolívar de la ciudad de Xalapa, Veracruz. Estos manifestantes acusaron al presidente estatal de Morena, el petista Manuel Huerta, como un sujeto que ha vendido las candidaturas de este partido.
Hasta nuestra redacción se comunicó una persona muy cercana a la familia Montano para decirnos que es falso que una de las víctimas de secuestro, liberada la mañana de este sábado, sea hija del candidato del PRI a la alcaldía de Xalapa, como se está manejando en redes sociales y en algunos portales informativos.