Peña Nieto pide pruebas, pues le dan pruebas; empresa vinculada a espionaje es de un cuate suyo

El portal Aristegui Noticias reporta que una de las empresas intermediaria que vendiera equipo de espionaje al gobierno mexicano, Balam Seguridad Privada S. A. de C. V, es propiedad de Rodrigo Ruiz Treviño, «sobrino de Guillermo Ruiz de Teresa, amigo cercano del senador priista Emilio Gamboa Patrón y coordinador de Puertos y Marina de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto».

En un reportaje conjunto realizado por la revista Proceso, Aristegui Noticias y Mexicanos Contra la Corrupción se reporta que Balam «es una de las empresas intermediarias que vendió al gobierno mexicano el polémico software Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO, cuyo propósito es infectar teléfonos celulares a través de mensajes de texto para tomar el control del dispositivo, incluido su micrófono y su cámara».

El portal Aristegui Noticias exhibe además unas fotos en donde Rodrigo Ruiz Treviño posa muy feliz junto al presidente Peña Nieto. Para leer el reportaje completo siga este enlace: http://aristeguinoticias.com/2506/mexico/revelan-vinculos-entre-proveedor-de-equipo-de-espionaje-y-epn/

La caja de Pandora en Veracruz la abrió una mano negra

La mitología cuenta que Zeus, deseoso de vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los humanos, presentó al hermano de éste, Epimeteo, una mujer llamada Pandora, con quien se casó. Como regalo de bodas, Pandora recibió una tinaja ovalada —aunque actualmente sea citada como una caja— con instrucciones de no abrirlo bajo ninguna circunstancia.

Los dioses habían otorgado a Pandora una gran curiosidad, por lo que decidió abrir la tinaja para ver qué había dentro. Al abrirlo, escaparon de su interior todos los males del mundo. Cuando atinó a cerrarla, sólo quedaba en el fondo Elpis, el espíritu de la esperanza. De esta historia surgió la expresión «la esperanza muere al último».

Hoy en día, «abrir una caja de Pandora» significa una acción en apariencia pequeña o inofensiva, pero que puede acarrear consecuencias catastróficas. Eso precisamente es lo que ha pasado con la muerte del coordinador de la Policía Federal en la entidad, Juan Camilo Castagne Velasco, y el de una familia en Coatzacoalcos integrada por cuatro niños y sus padres.

Es cierto que no cerramos los ojos a la cantidad de muertos de las últimas semanas, no obstante, el crimen organizado ha lanzado un reto directo al gobierno de Yunes Linares. Por eso, es momento que la Federación entre al quite. Nadie duda ni por un momento que Fidel Herrera Beltrán, cuando estuvo «en la plenitud del pinche poder», tuvo mucho que ver con la cosecha de violencia e inseguridad que estamos viviendo los veracruzanos.

Américo Zúñiga, enchúlame la avenida

Mejor ser recordado como el alcalde que construyó puentes, que edificó escuelas, que abrió nuevos caminos, a ser recordado como el alcalde que simplemente “enchuló” la ciudad. En esto último Américo Zúñiga se quiere parecer a Elizabeth Morales, quien en el último año de su trienio hizo jardines verticales y pintó murales estilo naif, «obras maestras del urbanismo citadino que terminaron en la basura».

Aparte, el alcalde tiene una obcecación por reducir las vías para automovilistas, como si cargara el trauma de un niño que ha sido atropellado al cruzar la calle. Su único proyecto de urbanización es inhibir el uso del vehículo. Pero esto de ponerse a cerrar las avenidas principales sólo para enchularlas, ya se pasó de lo absurdo a lo grotesco.

Ahí están sus espacios abandonados, sus asientos de madera pudriéndose a la intemperie, sus “orejas” que todos los días nos recuerda que al alcalde no le enseñaron que “no estorbar” es el onceavo mandamiento. Lo bueno que, así como él derribó los esperpentos que dejó Elizabeth Morales, así Hipólito Rodríguez puede revertir sus desaciertos; pero claro, todo eso significa gastos.

¿Estábamos mejor cuando estábamos peor?

No nos dejemos engañar por esa frase. Durante los últimos 12 años Veracruz vivió el peor momento de su historia en lo que a violencia se refiere. Se puede disculpar a un adolescente si es que se le ocurre poner esa frase en las redes sociales, porque quizá era muy pequeño para entender. Pero los que vivimos conscientes esa parte de la historia, sabemos lo que significó que las bandas de delincuentes tuvieran el paso libre para delinquir.

Pregunten a los tianguistas, a los de las pequeñas plazas comerciales. Pregunten a los vecinos de las colonias de la periferia, pregunten en los bares, en los centros de diversión; pregunten a los ganaderos, a los que hicieron prosperar su negocio y de inmediato llegaban a cobrarles cuota. Pregunten a algunas universidades particulares, pregunten a las madres de desaparecidos, a las madres de hijos asesinados, a las esposas a los hijos.

Ellos nos podían robar, nos podían secuestrar, nos podían matar y el gobierno, como sucedió, no hacía nada o se ponía del lado de ellos. Por eso Fidel Herrera no asoma la cabeza, porque él fue quien dejó la puerta abierta para que los delincuentes se metieran a nuestras casas. No, no estábamos mejor cuando estábamos peor; pero esos sí, siempre queremos estar mejor.

Cuatro niños asesinados; ¿qué ha hecho mal esta sociedad como para que en su seno o en sus suburbios se gesten estos engendros sin dios y sin diablo?

La escena es horrorosa, los cuerpos baleados de cuatro niños junto con sus padres. Asesinados sólo porque era hijos de alguien a quien había que asesinar. Las fotografías circularon para satisfacer el morbo del gran cúmulo de retorcidos lamentantes, pero también para despertar la ira de aquellos puritanos de la red, fariseos que publican en las esquinas las obras de su buen corazón, y que esta vez tuvieron ocasión para reprochar la impudicia de los demás.

Pero el tema no es si se subieron o no las fotos de los infantes asesinados, si se exhibió su martirio, el tema es el asesinato en sí. ¿A qué niveles de monstruosidad hemos llegado como para que un sujeto sin alma le dispare en la cabeza a un niño de cuatro o cinco años?

¿Qué deuda nos están cobrando esos sujetos? ¿Qué estamos haciendo nosotros para evitar que esto siga sucediendo? ¿Qué ha hecho mal esta sociedad como para que en su seno o en sus suburbios se gesten estos engendros sin consciencia, sin dios y sin diablo? Lamentablemente, como dijera un clásico, los demonios andan sueltos y, o los combatimos o vivimos sometidos a ellos.

¿Sabe usted por qué le dicen chuchos a los “chuchos” del PRD?

Un chucho es un perro, de esos que andan por la calle pidiendo un hueso en las carnicerías; de esos que se andan cagando en cualquier esquina; de esos que corren a pedradas porque se andan robando las gallinas. Pero en el PRD a los “chuchos” se les llama así porque coincidieron en una misma corriente los líderes tribales Jesús Zambrano y Jesús Ortega. A ese grupo se unieron después Guadalupe Acosta Naranjo, Carlos Navarrete, Miguel Barbosa y Fernando Belaunzarán.

Ellos formaron una alianza de poder en el Partido de la Revolución Democrática; a ratos se veían más priistas que Beltrones. Pues uno de los líderes de los “chuchos”, Jesús Ortega, vino a Xalapa a reunirse con otros chuchos, Jesús Velázquez y Sergio Rodríguez, este último chucho de los primeros.

El “chucho” Ortega vino a meter ruido y a rogar que para que se dé una alianza PAN-PRD para la contienda presidencial de 2018. No extraña, este chucho siempre se ha comportado así, extraña que siendo líder de “Nueva Izquierda” busque aliarse con el partido más de derecha de este país. ¡Pero qué esperaba usted, así son todos los chuchos!

ONEA se vale del periodismo que solapó a Duarte, los que envalentonaron a Duarte para que se quedara con el dinero de Intermercado

¡Vaya paradoja! En la embestida mediática en contra de la periodista Claudia Guerrero, los de ONEA se han valido de algunos medios resentidos, cómplices del duartismo, quienes se ponen del lado de estos paladines que ahora buscan irse en contra de toda esa “prensa difamatoria”. Esos medios sin vergüenza, sinvergüenzas que le hacen el caldo gordo a ONEA y a Carlos e Iván Gidi, al replicar la información sesgada sobre un falso embargo a Claudia Guerrero, son precisamente los que dañaron el patrimonio de estos dos hermanos, dueños de Intermercado.

Esos medios fueron los que solaparon a Duarte, los que fomentaron su corrupción, los que lo llamaban «el mejor gobernador que ha tenido Veracruz»; por esa causa Duarte se envalentonó y se quedó con los descuentos que hacía a los trabajadores de nómina, que en realidad eran pagos que debían ir a Intermercado por electrodomésticos adquiridos. Pero para lograr sus fines, a estos paladines de la prensa verdadera, no les importan los medios que utilicen; a eso se le llama falta de escrúpulos.

ONEA, los paladines de la prensa verdadera; ¡ahora resulta!

De ser un arduo combatiente de la corrupción en los gobiernos, ahora ONEA (Organización Nacional Anticorrupción) levanta como bandera el lema el combate a la «prensa difamatoria y vinculada a dudosas agendas, (que) debe combatirse con toda la fuerza de la ley pues resulta dañina a la sociedad». Vaya con estos quijotillos, primero dicen combatir la corrupción en el gobierno, porque ven afectados sus intereses económicos, y ahora combaten a los periodistas por la misma razón. ¿Qué califica a estos sujetos, vendedores de electrodomésticos, como paladines de la prensa verdadera?

Ahora bien, ¿qué es la difamación para este tipo de personas que se yerguen como paladines de la verdad?: Cualquier cosa con la que no estén de acuerdo es difamación, cualquier parecer, cualquier juicio personal, cualquier juicio público. Si uno dice que a su parecer Carlos, Iván Gidi y ONEA actúan con deshonestidad, entonces uno puede ser acusado de difamación porque los señores ven afectado su honor y su patrimonio. Por supuesto, que ellos demanden no quieren decir que la justicia les va a dar la razón.

Estar enamorado es bueno para la salud, ¡claro, si es bien correspondido!

Los médicos dicen que estar enamorados nos hace estar más felices y relajados; en esa situación podemos disfrutar más de los pequeños detalles de la vida y aprovechar al máximo el tiempo libre. Aunque cada persona y cada relación es un mundo, lo cierto es que el amor afecta de manera positiva en nuestra salud y en nuestro estado de ánimo.

Cuando uno es correspondido por su otra mitad, nuestro cuerpo aumenta la producción de la denominada ´hormona del amor´, la oxitocina, que maximiza las conductas altruistas, como la generosidad y la empatía. Como dijera Leonardo Fabio, «hoy yo quiero a todo el mundo y el mundo me quiere a mí, ding dong, ding dong, estas cosas del amor».

Pero no sólo eso, cuando estamos enamorados se reduce la producción de cortisol, que es una hormona esteroidea que se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre. Mantener relaciones sexuales ayuda también a reducir los niveles de esta hormona, lo que nos hace tener menos estrés.

Pero además sabía usted que un gesto tan simple como darse un beso hace que nuestro organismo libere un mayor número de endorfinas y otras hormonas como la dopamina y la oxitocina.

Esto reduce, por ejemplo, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y refuerza nuestro sistema inmunológico. Por el contrario, si anda arrastrando la cobija por alguien y éste ni un lazo le tira, está usted más propenso a sufrir un infarto. Así que fíjese bien en dónde invierte sus sentimientos.

En Veracruz queremos periodistas vivos

Los familiares de periodistas veracruzanos no quieren homenajes post mortem, no quieren que sus seres amados sean considerados héroes o iconos del periodismo ni que les pongan su nombre en placas alusivas; lo que ellos quieren es que ejerzan su trabajo en vida, con todas las garantías de seguridad, sin violentar su integridad y derechos humanos.

Y es que apenas este viernes se cumplieron tres meses del fatal asesinato de Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada y colaboradora del extinto diario El Norte de Juárez, y hasta el momento no hay resultados sólidos.

Desgraciadamente, la PGR se mueve a pasos lentos. Por tal razón, está ofreciendo recompensas de hasta un millón y medio de pesos por información que les permita resolver el asesinato de Miroslava Breach Velducea.

Y es que aunque el tema de la protección a los periodistas está ya en la agenda nacional, no se ven resultados positivos, es más presuntamente son vigilados (entiéndase espiados) por el mismo Gobierno Federal, que les debería ofrecer protección y garantías para hacer su trabajo.