La Güereja, de vender pasteles pasó a ser donataria de su cuñado Gabriel Deantes
El negocio de pasteles de María Elena Saldaña, cuñada de Gabriel Deantes, se llamaba “Comerlo es un placer”. Estaba en la avenida Emiliano Zapata número 75 en la delegación Magdalena Contreras. María Elena Saldaña, mejor conocida como la Güereja, reconoce que no le fue bien con ese negocio ni con otro que ella misma atendía, por eso los quitó. Sin embargo, vaya usted a saber en qué gran negocio entró la famosa Güereja como para tener un sobrante de dos millones 500 mil pesos que donó a su hermana Laura Guadalupe Saldaña, esposa de Gabriel Deantes.
Y es que en las investigaciones sobre la riqueza inexplicable del exfuncionario duartista, éste alegó que su cuñada, María Elena Saldaña, le donó a la familia dos millones 500 mil pesos. ¿De dónde? Vaya usted a saber.
De esta manera, uno de los operadores políticos de Javier Duarte, quien hace años vendiera celulares en Tampico, es acusado de enriquecimiento ilícito, por lo que debe justificar que de un día para otro, o de un sexenio para otro, su fortuna se incrementara en 58 millones de pesos, lo que se nos hace poco para un sujeto que manejaba millones de pesos para las campañas.
El periodista Raymundo Riva Palacio, uno de los hombres mejor informados de este país, relata la manera como Enrique Peña Nieto brindaba apoyo y protección al hoy preso Javier Duarte de Ochoa: «Por varios años, Duarte recibió con una sobredotación de recursos presupuestales que entregaba en los estados y a los candidatos que le indicaran en la Ciudad de México. Una parte de esos recursos salían de una cuenta de la llamada Modernización Educativa, que entraban a través del presupuesto estatal de educación. Esa cuenta era discrecional y funcionaba desde la Secretaría de Finanzas. Con recursos de esa cuenta, de acuerdo con personas que conocieron sus movimientos, se financió parte de la campaña de Duarte para la diputación federal y, posteriormente, para la de su campaña a gobernador».
Dos años pasan rápido, dos años pueden pasar como si nada. Así han pasado dos años de la muerte de Rubén Espinosa y Nadia Vera, uno periodista, la otra activista. Lo que hizo relevante estas muertes fue que las dos víctimas dejaron testimonio grabado señalando al gobierno de Javier Duarte y de Arturo Bermúdez como la fuente del acoso que estaban sufriendo. Eran los tiempos en los que Bermúdez y Duarte podían hacer lo que les viniera en gana. Podrían incluso haber matado a una persona en plena Plaza Lerdo y salir incólumes, sin ninguna responsabilidad.
Hoy el panorama está cambiado, hoy varios medios de comunicación han cerrado, hoy se ha descubierto que el afán de muchos de ellos nunca fue el bien común que brinda la información. Hoy nos damos cuenta que esos medios lo único que perseguían era el dinero, habían encontrado una manera muy sencilla de ganarlo, sin importar que con ello contrariaran el espíritu del trabajo periodístico. Hoy no hay dinero para medios, hoy un medio de comunicación debe buscar su propia sobrevivencia, al tiempo que debe informar con veracidad. Cierto, dejó de haber una saturación de medios informativos, pero desafortunadamente quedaron en la calle cientos de trabajadores de estos medios que no han encontrado trabajo.
Lo que plantea la diputada Mariana Dunyaska sobre los derechos laborales de los periodistas es, por donde se le mire, loable pero irreal. Para empezar, la diputada debió sondear no sólo entre los trabajadores de los medios, sino además entre los empresarios, los dueños de los medios de comunicación. Ella debería saber que a causa de los abusos y excesos que se llevaron a cabo en los sexenios de Fidel Herrera y Javier Duarte, los medios se rindieron al dinero fácil con la condición de mostrar un panorama distorsionado de lo que pasaba en Veracruz.
La airada carta que nos envían las mujeres priistas continúa: «La historia se remonta a la campaña de Fidel Herrera, donde Anilú Ingram, de forma similar a Corintia Cruz, inició en la política al desempeñarse como coordinadora juvenil en la precampaña y campaña del “gobernador fogoso”, ahí conocería a otro de sus “affaire”, el hijo menor de Fidel Herrera.
Mientras Juan Antonio Nemi Dib sigue prófugo, sudando las de Caín, perseguido hasta por su propia consciencia, sus amigos los Beceiro no sienten la tempestad por eso ni se hincan. De acuerdo con algunos informantes, Andrés Beceiro Delfín, empresario farmacéutico en los tiempos de Fidel Herrera y de Javier Duarte, tiene ya la concesión para abrir una de las primeras gasolineras que no serán de la paraestatal Pemex. Al parecer, Andrés Beceiro juntó parte, sólo parte de sus ahorros, y los invertirá en esa empresa filial de British Petroleu.
En la Ciudad de México, el partido Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, tiene todo para ganar. Según una encuesta presentada por el periódico Reforma, tiene una ventaja de 17 por ciento contra su más cercano competidor que sería el PRD. Esta encuesta sólo muestra la migración de militantes del PRD a el partido de Andrés Manuel López Obrador; se espera que conforme se acerquen las elecciones estos números cambien, pero para sumar más adeptos a Morena.
Esta vez fuero 178 migrantes que afortunadamente no fueron abandonados dentro del tráiler que los transportaba hacia la Unión Americana, sino que el chofer tuvo la gracia de sacarlos del vehículo, pues muchos de ellos mostraban ya signos severos de deshidratación. El chofer los abandonó en una carretera del norte de Veracruz, en Tantima donde los pobladores les brindaron auxilio.