¿De qué han servido las manifestaciones afuera de la SCJN? Dice ministro Alberto Pérez Dayán: «Nada nos va a doblar»
El presidente López Obrador cada día que pasa tiene menos poder y no le alcanzará el tiempo para causar daño a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Él lo sabe y por ello, atado de manos, cuando los argumentos y la razón no están de su lado, manda a sus perros a las puertas de la SCJN para que ladren. Ahí estuvo el gobernador de Veracruz el sábado; ahí siguen sus huestes morenistas mostrando cuan indigno se puede ser. ¿Ha servido de algo esa forma de presión? ¿Están intimidados los ministros, guardados en su casa, con miedo a que López Obrador les diga corruptos?
El primer rasgo de un cobarde está en que éste siempre niega sus faltas, sus errores, sus insultos. Le preguntó una compañera periodista al gobernador de Veracruz si éste le ofrecería una disculpa pública a la ministra Norma Piña por el espectáculo que llevó a las puertas de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En esa manifestación las huestes del gobernador pusieron en un ataúd, de manera simbólica a la ministra Norma Piña. ¿Qué contestó el gobernador? Como un magnífico cobarde negó el insulto. «Yo no la insulté, yo no la insulté no ella me lo está pidiendo», dijo el gobernador con su cara de «yo no fui». La compañera periodista se quedó pasmada ante la respuesta del caradura.
Mientras el gobernador de Veracruz ocupaba recursos y tiempo encabezando una fuerte embestida contra la SCJN y su presidenta Norma Piña. En Veracruz los malandros hacían de las suyas. En la madrugada del viernes se originó un ataque a un bar, en el municipio de Papantla, este dejó un saldo de tres muertos y tres heridos.
La ley de causa y efecto que se le atribuye a Platón, se basa en la idea de que toda acción provoca una reacción, una consecuencia o un resultado: cuando sucede A (causa) como consecuencia sucede B (efecto). Pues después de ver el desfiguro que causó este sábado pasado el gobernador de Veracruz y su fauna de diputados y funcionarios de gabinete, ya hay reacciones por parte de la sociedad. Resulta que, usuarios de redes sociales ya están haciendo la invitación para una manifestación en defensa de la SCJN.
Ya la empresa Tupperware México respondió a la directora de la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. En su respuesta la empresa de enseres para el hogar se dijo dispuesta apoyar a la selección de Natación Artística, a las cuales la Conade negó toda clase de apoyo. De hecho, Ana Gabriela Guevara hizo una declaración que llevaba toda la intención de humillar a las seleccionadas: «Por mí que vendan calzones, que se pongan a vender Avon, Tupperware y todo lo que existe en el mercado de ventas».
Como si formara parte de una película de comedia salpicada de humor negro, el polémico “periodista” (disculpar el atrevimiento de llamarlo así) Carlos Pozos Soto, mejor conocido como Lord Molécula, propuso al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, impulsar el sindicato de periodistas, ya que aseguró que los salarios de este gremio son muy bajos y en ocasiones no hay prestaciones. Sí, escuchó bien, el rey de la lambisconería oficial, en conferencia de prensa matutina de AMLO, preguntó al Ejecutivo Federal «¿podríamos organizarnos como sindicato?»
El “Rancho las Mesas” lo puso Javier Duarte a nombre de su prestanombres favorito, Moisés Mansur Cisneros. A nombre de Mansur, el exgobernador de Veracruz puso departamentos y edificios completos ubicados en la Ciudad de México. La Fiscalía General de la República informó que “El Rancho Las Mesas”, ubicado en Valle de Bravo, Estado de México ya no es propiedad de Moisés Mansur, es decir, ya no es propiedad de Javier Duarte vía Moisés Mansur.
Pobre mujer, negada para salir adelante por su propio talento, Sabina Berman prefirió el camino más corto, más fácil, inclinarse ante un presidente tirano en lugar de pelearse con Salinas Pliego. Ya en el trance de los halagos al presidente, la señora se convirtió en una intelectual aviesa, que distorsiona la realidad para acomodar a su mesías en ella. No se espera que alguien, que presumiera un poco de inteligencia, justificara las barbaridades que los morenistas y paleros de Veracruz fueran a cometer en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Las hordas de morenistas desearon la muerte de la ministra Norma Piña y hasta llevaron un ataúd donde deseaban enterarla.