La SCJN dejará en ridículo y en vergüenza a Duarte y al Congreso de Veracruz
En ridículo y en vergüenza, y expuestos ante la opinión pública por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quedarán Javier Duarte y los diputados del Congresos local. El día 5 de septiembre, la SCJN decidirá que las leyes anticorrupción de Veracruz y Chihuahua son inconstitucionales. Lo anterior según el diario El Universal, que tiene en su poder los proyectos con los que los ministros darán un revés a los gobernadores César Duarte y Javier Duarte.
Se recordará que por la premura de quedar blindado y protegido por sus incondicionales, el aún gobernador de Veracruz pretendió, con la ayuda del maestro Juan Nicolás Callejas Arroyo, presidente de la Junta Coordinación Política del Congreso Local, y con la mayoría del PRI, nombrar un fiscal anticorrupción.
Sin embargo, el proyecto de sentencia indica que los congresos locales no pueden crear sistemas anticorrupción antes de que estén aprobadas las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción.
Ya algo similar les paso con la pifia de nombrar antes un Instituto de Evaluación local. Para consuelo de los supeditados diputados, la declaración de inconstitucionalidad no quiere decir que los congresos locales no puedan emitir sus propias leyes, sino que sus leyes deben ser acordes con la Constitución y plegarse a los tiempos de las reformas federales. En otras palabras, serénense y no legislen a lo tonto, por no decirlo de otra manera.
Templo Mayor de Reforma dice en su editorial de hoy 31 de agosto, que el que está viviendo el peor de los mundos posibles es Javier Duarte, quien durante la reunión del Consejo Nacional de Seguridad lo mantuvieron aislado y sólo, alejado de funcionarios federales y sobre todo del presidente.
Nos recuerda Armando Ortiz en su más reciente columna, que uno de los preceptos de la UNAM es la tolerancia y el respeto: «”La UNAM es un espacio de libertades. En ella se practica cotidianamente el respeto, la tolerancia y el diálogo. La pluralidad de ideas y de pensamiento es apreciada como signo de su riqueza y nunca como factor de debilidad”.
De confirmarse lo que el portal Razón de Veracruz afirma sobre el rescate de Ricardo Ruiz Malpica, en el sentido de que no fueron elementos de la Fuerza Civil los que lo rescataron, sino un grupo especial de rescate colombiano contratado por la familia, el fiscal Luis Ángel Bravo tendrá que dar muchas explicaciones.
¿Qué están esperando las redes sociales en México para organizar una mentada de madre a Donald Trump con motivo de su visita a nuestro país? En una película de María Félix donde hace el papel de generala, sus soldados acuden a ella para decirle que se les acabó el “parque”. La generala entonces les dice que a los enemigos les avienten mentadas de madre «que esas también duelen».
Ya anda presumiendo Javier Duarte en su Twitter unas fotos tomada de algún video incidental donde aparece dando un saludo al presidente Peña Nieto. Sin que lo pueda evitar Peña es abrazado por el gobernador de Veracruz.
Trascendió en redes sociales que Alberto Silva salía de la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Veracruz y que como encargado de la oficina quedaría Leopoldo Pascacio, quien estaba encargado del área de radio.
La política impuesta por el primer priista del país, deja mucho que desear. En seguridad, los cárteles de las drogas se pasean a lo largo de los 32 estados sin que nadie les ponga un alto; en el aspecto económico, la canasta básica esta por las nubes, el trabajador hace milagros para llevar comida a su casa.
Los que salpican amor en estos momentos es el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Aurelio Nuño, y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón. En plena luna de miel, Nuño Mayer declaró, ante los empresarios, que «no existen las condiciones» para reiniciar ningún tipo de diálogo con los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) quienes, al mantener el paro de labores, tienen como “rehenes” a los alumnos y buscan chantajear a la autoridad.