Ejecutivo y Legislativo de Veracruz, nada más falta que los orine un perro; CNDH los acusa
Todo le han echado atrás al gobernador Javier Duarte y al Congreso del estado comandado por el cacique romántico Juan Nicolás Callejas Arroyo.
No pasó lo del fiscal anticorrupción, no pasó lo de los magistrados de la sala anticorrupción, les echaron atrás lo de la basificación, lo de pagar con el 3% a la Nómina deudas a empresas fantasma y a medios de comunicación amigos, y ahora la Comisión Nacional de Derechos Humanos los acusa de haber violado preceptos internacionales y derechos fundamentales de las mujeres con su famosa ley “Sí a la vida” que criminaliza a las mujeres que decidan abortar.
Es por ello que Luis Raúl González Pérez, presidente de la CNDH presentó ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una acción de inconstitucionalidad en contra del segundo párrafo del artículo 4 de la Constitución Política del Estado. Vaya con el gobernador y sus secuaces legislativos, nada más falta que se les acerque un perro y los orine.
Tanto que los odia y ahora Javier Duarte de Ochoa, todavía gobernador de Veracruz, se ha convertido en un periodista más. Nunca protegió a los miembros del gremio, nunca los benefició, antes bien los persiguió, los menospreció y hasta los criminalizó, pero todo eso ha quedado atrás.
Uno de los que aguantó el baño de infamias que se dieron antes, durante y después de la campaña para gobernador en Veracruz fue Manuel Muñoz Ganem, quien fuera director de administración del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) cuando Miguel Ángel Yunes estuvo en la dirección general de este instituto.
Ya muerto le empezaron a descubrir las virtudes al que fuera por muchos años delegado del PRI en Veracruz, el hidrocálido Jesús Medellín Muñoz. Que era un buen hombre, un político honrado, un gran amigo. De acuerdo con Guadalupe H. Mar, Medellín Muñoz se mantuvo muchos años como delegado del PRI, sin hacer casi nada, porque sirvió de cupido entre Rosa Borunda y Fidel Herrera.
Los líderes magisteriales que negociaron por debajo de la mesa con el Ejecutivo local ni siquiera asoman la cabeza. La risa soberbia y arrogante que tanto les caracterizó, se ha convertido en una mueca de desilusión. Por ejemplo; alguien sabe dónde está Acela Servín Murrieta, que durante varias décadas estuvo pegada a la ubre tricolor. Esta líder se pasó gran parte de su vida descansando en su mullido asiento en el Congreso local; disfrutó de las mieles del poder, pero nunca defendió, como debió ser, los derechos los maestros estatales. Por eso también es cómplice de Javier Duarte.
Reza el dicho popular que «perro no come perro»; éste hace clara referencia a que no se puede dañar a nadie de la misma estirpe o grupo. Es cierto que el PRI tiene que esperar la petición de la PGR para poder desaforar a Javier Duarte y que éste pueda responder por los delitos que se le imputan. Beatriz Mojica, secretaria General del PRD, señaló que la acción de suspenderle sus derechos partidistas del tricolor es «una simple y llana simulación». Y es que en verdad se ha visto lento el Comité Ejecutivo del PRI.
Comenta Arturo reyes Isidoro que los diputados federales siguen en rebeldía y que se negaron a asistir a una reunión de delgados federales que convocara el “invidente” Ángel Isaac Ochoa Pérez, delegado de Gobernación en Veracruz, ese que dice que en Veracruz no pasa nada y que vivimos en una sucursal del paraíso; ¡semejante imbécil!
La muerte de Luis González de Alba ha generado una fuerte polémica sobre la transición de un hombre que militara en la izquierda y que terminara justificando las atrocidades de un gobierno de derecha. Luis González de Alba fue activista en el 68, formó parte del Consejo General de Huelga por lo que pasó dos años encarcelado en Lecumberri. Su trabajo literario no es muy abundante; destacan de entre sus obras: Los días y los años, Y sigo siendo sola, Olga y el sol de la tarde.
El juicio de la historia es severo, no perdona. Cuando se hace referencia histórica de Nerón, nos viene a la mente un mandatario locuaz y disoluto. De igual manera, cuando se habla de Judas Iscariote, nuestro cerebro lo asocia con lo más bajo de la traición. La historia documenta y juzga lentamente, pero cuando emite su juicio casi siempre este es inapelable.
Señala Wilber Torre en su crónica publicada en el portal Más por Más que hace unas semanas el gobernador Javier Duarte se presentó sin previa cita en Los Pinos, la residencia oficial del presidente de la República. Por supuesto, al no tener cita no lo recibió el presidente, por lo que pidió hablar con el particular que tampoco quiso recibirlo.