El clan de Javier Duarte, todos diputados; hay que desaforarlos
Son siete personas las que enumera Carlos Loret de Mola como parte del clan de Javier Duarte, esos que le ayudaron a robarse miles de millones de pesos del presupuesto de los veracruzanos. Loret de Mola los señala como socios, cómplices y aliados del gobernador prófugo.
Loret de Mola los señala porque todos los anotados están muy quitados de la pena disfrutando del fuero de diputados que consiguieran con el dinero que se robaron: Tarek Abdalá, Jorge Carvallo, Alberto Silva, Adolfo Mota, Édgar Spinoso, Juan Manuel del Castillo y Vicente Benítez. Para los periodistas críticos estos nombres no son extraños, pues durante mucho tiempo se estuvieron denunciando, a pesar de que el propio gobernador y los periodistas “fieles” los defendían a capa y espada.
A estas alturas ya las autoridades del Gobierno Federal deberían haberlos investigado. La Procuraduría General de la República debería solicitar a cada Congreso el desafuero de estos delincuentes.
Era de esperarse que los tres sujetos que fueron detenidos ayer por la PGR, acusados de delitos electorales, salieran bajo fianza. Y es que desde 2007 en México las penas contra delitos electorales se suavizaron, de tal modo que los inculpados pueden pagar una fianza y seguir libres mientras su proceso penal se lleva a cabo.
El desarrollo social en Veracruz, particularmente en lo referente a salud, educación y seguridad, desde Fidel Herrera hasta Javier Duarte fue pura simulación. El brutal saqueo a las arcas del estado afectó a los que menos tienen. No se les puede mostrar misericordia a los delincuentes que se confabularon con los dos últimos gobernadores en Veracruz, Fidel y Javier.
Quien está dando muestra de cómo deben ser las comparecencias en el Congreso del Estado es la diputada Maryjose Gamboa, quien no sólo está bien informada sobre el tema de la comparecencia, lleva sus preguntas y hasta documentos comprobatorios de lo que cuestiona, así como las leyes que aplican al caso, sino que además en la comparecencia de Irma Chesty, coordinadora de Comunicación Social de Veracruz, llevó hasta una resolución de la Suprema Corte que obligaba a la coordinadora a dar la información que le solicitaban.
La cultura en Veracruz, ha quedado demostrado, al menos durante los tres últimos sexenios, es prescindible para el estado. No se necesita cultura para sostener un gobierno conducido por un grupo de rufianes cuyo único propósito es enriquecerse; de hecho, ante ese objetivo, la cultura es un estorbo. ¿Para qué gastar dinero en fomentar, promover y difundir la cultura? Para eso está la televisión.
Ya hasta se nos había olvidado el caso del Bocagate. Le recordamos. En un audio grabado el 15 de febrero de 2013, Salvador Manzur asiste a Boca del Río y da indicaciones de cómo se deberían manejar las elecciones, al tiempo que reconoce que quien lo manda a esa reunión es su amigo el gobernador Javier Duarte: «No necesitaba el gobernador decírmelo, él me instruyó a que yo sea el enlace del gobierno aquí en Boca del Río».
A pesar de luchar contra todo el aparato del estado, Miguel Ángel Yunes Linares pudo vencer al que era considerado el partido más poderoso de México. Sus conocimiento y puntos débiles de su contrincante le permitieron ganarles el brinco. Una estrategia bien estudiada, compuesta de jóvenes y políticos bien bragados, junto a las banderas del combate a la corrupción y cárcel para el ladrón mayor, le agenciaron los suficientes votos para alzarse con la victoria en uno de los estados que más le reditúan, en impuestos como electoralmente, a la Federación.
A partir de enero del 2017, todos los partidos políticos comenzarán la carrera electoral que los llevará a conquistar las presidencias municipales de los 212 ayuntamientos del estado de Veracruz. El PAN buscará reafirmar su victoria con la conquista de la mayoría de los municipios. Morena dará férreamente la batalla en la capital y donde logró arrasar tres a uno, sobre todo en el sur del estado.
El gobernador Agustín Acosta Lagunes dejó cuentas limpias, su administración salió con números negros; dejó en la Secretaría de Finanzas y Planeación 14 mil millones de pesos. Considerado uno de los mejores gobernadores, Patricio Chirinos dejó a Miguel Alemán Velasco fondos por dos mil 700 millones de pesos para arrancar el sexenio.