Los mercenarios de la información ahora se sienten víctimas
Que no sirva la muerte del periodista Ricardo Monlui para que, mercenarios que se hacen pasar por periodistas, salgan ahora a decir que los están amenazando y que ellos podrían ser las próximas víctimas. Existe un sujeto, cuyo nombre no merece la pena mencionar, que se está victimizando y exige ahora, por parte de las autoridades federales protección, porque las autoridades estatales, a partir del gobierno de Yunes Linares, le retiraron sus escoltas. Cabe mencionar que este sujeto no perdió oportunidad para agredir a las víctimas de secuestro o a los periodistas que en ese tiempo criticaban duramente a Javier Duarte.
Dicho sujeto se puso al servicio de Fidel Herrera y de Javier Duarte, e hizo de la abyección un negocio que le dejó jugosos dividendos. Gozó de las mieles del poder podrido y no tuvo empacho en presumirlo. Su grotesca subordinación lo alejó de los verdaderos periodistas que hasta la fecha lo repudian. De modo que cuando se pone a pedir que la gente se una por su causa sólo provoca nausea, reproches, repudio y más distanciamiento.
Él mismo reconoce que no hace periodismo, sino que lo suyo es el mitote: «Hay gente que le gusta mi estilo mitotero de decir la verdad, que a muchos incomoda, gracias por leerme tomare en cuenta tu comentario» (sic). Este sujeto, que se dice perseguido, espera respuesta del gobierno federal para que le brinden protección. Pero, ¿quién nos protege a nosotros de sujetos como éste? Un sujeto que criminalizó a muchas de las víctimas en los tiempos de Javier Duarte.
Tipos como ese mercenario enfermo causaron mucho daño al estado de Veracruz. Escudados en sus comentarios, los funcionarios de los sexenios pasados hicieron lo que les vino en gana. Por supuesto esas alabanzas no eran gratuitas, mucho dinero circuló para que esas infamias fueran difundidas.
En Libertad bajo Palabra ya habíamos señalado del grave daño que causan las aspiraciones de Ricardo “Wikipedia” García Guzmán al gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. El sólo hecho de que el PAN, partido del gobernador, se dejara llevar por el coqueteo de García Guzmán, fue mala señal para un gobierno que está buscando a los responsables del quebranto financiero que vive Veracruz.
Y en redes sociales los usuarios se congratulan de que el FBI encontrara el jersey de Tom Brady. La agencia de investigación norteamericana no tardó ni dos meses para encontrar una prenda que parecía imposible de hallar, sobre todo porque no se apreciaba que nadie la llevara puesta, ni se aprecia el momento de la sustracción.
Puras penas ajenas. Resulta que Mauricio Ortega, quien renunciara a la dirección del periódico La Prensa hace una semana, aludiendo a problemas personales y de salud, aprovechó su calidad de director de un medio nacional para obtener acreditación y así colarse a las conferencias de prensa en el Super Bowl.
Lo que está sacando adelante la cultura en nuestra capital son los grupos independientes, como los promotores de La Casa de Nadie, un espacio en el que se reúnen y coinciden diversas personas para regocijarse en el bienestar que les provoca la música, la poesía, las artes plásticas y por supuesto la danza. La cultura está en las calles, en los espacios públicos, en los espacios privados, en la reunión de los amigos y en la soledad. Porque cultura es todo lo que hacemos y que nos ayuda a reconocernos; cultura es el esfuerzo que hacemos para que otros nos reconozcan, nos distingan. Cultura es el rostro con que nos mostramos a los demás.
El mito de la Atenas Veracruzana ha quedado superado, ya casi nadie se lo cree, la denominación sólo revuela en la mente de algunos nostálgicos del ayer. Pero fue cierto, Xalapa alguna vez fue una ciudad cultural, una ciudad donde la gente convivía con los diferentes eventos culturales, donde las temporadas de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Xalapa eran verdaderos acontecimientos, lo mismo que las muestras de teatro que se salían de los escenarios cerrados para ir a los parques y callejones. Todavía hay quien recuerda esa puesta en escena de Hamlet en el barrio de Xallitic, evento cultural que no se ha repetido.
Es muy cómodo para el líder de Morena, el petista Manuel Huerta, echarle la culpa a los demás para enmascarar el repudio que los militantes y fundadores de este partido sienten por su liderazgo. Ahora dice que Yunes Linares le manda provocadores a su asamblea. Pero ese repudio lo persiguió en la gira que López Obrador realizó en el estado de Veracruz. En las diferentes poblaciones hubo manifestantes que le echaron en cara su actuar.
Y de nuevo aquella frase de «los demonios andan sueltos», cobra vigencia, sobre todo en Veracruz. La pelea férrea entre los cárteles delincuenciales por una plaza importante que domina todo el golfo de México, desde el sur hasta el norte y con un mercado importante en el centro del Estado de Veracruz, ha traído un ambiente cargado de violencia e inseguridad. Es una verdad entre corrillos que los poderosos grupos delincuenciales, desde el fidelato y el duartismo, coparon todas las esferas gubernamentales.
Cerrar los ojos a la realidad en lo referente a las fosas clandestinas de Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz y del Puerto de Alvarado, es como negar que algo está pasando en Veracruz. Es un hecho que la mayoría de las víctimas han estado relacionados con ilícitos o son bajas del ajuste de cuentas entre cárteles que se quieren acomodar en el estado, sin embargo, su identificación también es necesaria.
Resulta muy sospechoso que a dos meses de las elecciones, el gobierno del Estado de México a cambio de una copia de la credencial de elector, entregue computadoras a alumnos de cinco municipios. El actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, con el apoyo de funcionarios educativos, repartió cientos de laptops a alumnos de escuelas de cinco municipios, a cambio de la copia de la credencial de elector de sus padres.