Bermúdez cede bienes a cambio de beneficios penales; Yunes dice que no. ¡Y si le pedimos que eche de cabeza a Duarte!
Trascendió que Arturo Bermúdez está buscando un arreglo con el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. Según esto, Bermúdez Zurita está dispuesto a devolver sus bienes mal habidos a cambio de ciertos beneficios penales. El gobernador Miguel Ángel Yunes ya dijo que no, que se buscará que el señor pague con cárcel por los muchos delitos que cometió como funcionario público.
Pero no sólo eso, también se buscará que los familiares del exsecretario de Seguridad Pública que participaron en el saqueo a Veracruz sean también llamados a cuentas, sin importar si es la esposa, los hijos o los padres. Nosotros pensamos que no hay que irse tan apresurados. Bermúdez Zurita conoce muchos de los delitos que Javier Duarte cometiera como gobernador; Bermúdez podría ser un buen testigo, podría aportar pruebas y testimonios en contra del exgobernador.
Si como dicen Duarte podría escaparse por algún resquicio jurídico, estaría bien que Bermúdez aportara un poco de información para que el malvado Dr. Tocino no se escabullera por alguna cloaca.
La tardanza en el traslado del penal de Matamoros, Guatemala a una cárcel mexicana del mal logrado exgobernador Javier Duarte de Ochoa, ha levantado suspicacias entre la sociedad mexicana. Lo señalado en un medio de comunicación sobre la amenaza de Tarek Abdalá de que aún falta mucho por saber del caso Duarte, ha prendido los focos rojos en Los Pinos. La sonrisa burlona y patética del regordete en las audiencias, y la grosera impunidad de su aun cónyuge, Karime Macías; resultan una verdadera ofensa a la inteligencia de los veracruzanos.
Nuestro querido amigo Héctor Montes de Oca inauguró la muestra fotográfica “Presencia de Xalapa en Tlaxcala”. Los tlaxcaltecas se van a quedar con el ojo cuadrado ante estas fotografías que retratan la belleza de nuestra ciudad a través del ojo experto de uno de los mejores fotógrafos de Latinoamérica.
Dice el dicho que «el muerto y el arrimado a los tres días apestan…», pues imagine usted cómo ha de apestar Javier Duarte que ya tiene varios meses en una cárcel de Guatemala. A las autoridades guatemaltecas ya les urge que vayan por ese delincuente, pues es como una papa caliente. Pero a las autoridades mexicanas como que no les corre mucha prisa.
La sola expresión «voy a ser un legislador crítico, me voy a quitar la mano del corazón» ya habla de un sujeto que condiciona su trabajo, que no lo supedita a la ley sino a los dictados de su corazón. Eso fue lo que dijo el diputado Sergio Rodríguez, quien ahora se monta en su Rocinante, toma su lanza y sale a combatir la opacidad del gobierno de Yunes Linares: «Este Gobierno tiene que ser puesto en la palestra, tiene que ser transparente y deber ser por lo que nosotros apoyamos a la alianza PAN-PRD».
Todas las locuras de Javier Duarte en la segunda mitad de su sexenio fueron consecuentadas por Alberto Silva, su nuevo coordinador de Comunicación Social. Silva era el que le hablaba al oído a Duarte, y Duarte, monigote sin voluntad, ocupado en sus propios apetitos, lo dejó crecer a tal grado que Alberto Silva se sintió con derecho para ser gobernador de Veracruz. Ya tenía a Javier comiendo de su mano, lo único que necesitaba era un aliado en el centro del país.
A mitad del sexenio de Javier Duarte la mujer que se encontraba empoderada era Gina Domínguez; como coordinadora de Comunicación Social ella se había encumbrado como vicegobernadora. Gina tenía un grupo de “textoservidores” que manejaba a su antojo y que utilizaba para azuzar a sus oponentes políticos. Pero el abuso del poder la puso con muchos enemigos en contra, quienes aprovecharon un error táctico de ella y la echaron abajo.
Bien reza el dicho que el hilo se rompe por lo más delgado, y en el lamentable accidente en el Paso Exprés de Cuernavaca, donde murieron dos personas por el socavón que se hizo en una obra que apenas en abril pasado había sido inaugurada por el propio presidente, el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, anunció que el delegado de la SCT en Morelos, José Luis Alarcón, será destituido debido a lo ocurrido el día de ayer en el Paso Exprés de Cuernavaca.
Si alguien consecuentó las locuras de Javier Duarte en los últimos años de su sexenio, éste fue Alberto Silva. Silva, Érick o Carvallo, cualquiera de ellos debió ser el elegido para la gubernatura después de Fidel Herrera. Pero Fidel sabía que cualquiera de estos tres se le podía subir a las barbas. Fidel necesitaba alguien que le garantizara impunidad, seguridad financiera y un Maximato disimulado. El único que le podía garantizar todo eso era Javier Duarte, un muchacho pusilánime que había crecido al amparo de él; lleno de complejos; Fidel sabía qué punto neurálgico tocarle a Duarte para que éste riera o llorara según su voluntad.
Desde que el muy leído Notiver de Don Alfonso Salces bautizara con agua maldita, perdón, bendita, a Luis Ángel Bravo Contreras como Fisculín, éste jamás se pudo zafar de este mote. Inmediatamente la mayoría de los medios hacía referencia a este personaje con tan ridículo apodo. Lo cierto es que a él, que durante la fiebre del duartismo hizo y deshizo desde la Fiscalía General del Estado, junto al encargado de la Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, finalmente ha sido requerido por la justicia veracruzana.