Hipólito, desesperada búsqueda por limpiar su puerca imagen

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El presidente municipal Hipólito Rodríguez Herrero FOTO: JUAN DAVID CASTILLA
- en Opinión

Edgar Hernández* / A escasas cuatro semanas de que regrese a su tierra el xochimilca Hipólito Rodríguez, acusa y culpa a los periodistas de su mala imagen al tiempo que los llama a investigar y recorrer las calles y colonias para constatar la realidad de Xalapa.

Se le hace fácil a éste atarantado auto exonerarse acusando a los medios, cuando los 1.4 millones de capitalinos no dan gracias a Dios que se vaya, sino el reclamo de que le finquen responsabilidades penales.

Corresponderá al entrante Ricardo Ahued -para no quedar como cómplice o tapadera- presentar las pruebas correspondientes, así como los estados de cuentas y resultados reales ante la Fiscalía General del estado para que proceda.

Y a los reporteros y a la ciudadanía misma, continuar restregándole sus magros resultados luego de cuatro años de gestión en los cuales -como es típico en la 4T- se la pasó llorando y quejándose como la Magdalena por cada esquina, de Américo Zúñiga quien se doblaba de risa cada vez que lo señalaba.

No era para menos.

Hoy Hipólito Rodríguez no requiere exigir a los periodistas, a través de la prensa chaira del gobierno que se la ponen a modo para que se luzca. No. Eso no se requiere para darnos cuenta de la realidad.

La misma ciudadanía sabe y bien que lo sabe, que Xalapa en los últimos cuatro años se convirtió en la ciudad más puerca de América Latina; que los baches marcaron toda una cultura de la burla y el reclamo, amén de los daños.

Y por si no fuera suficiente, la escasez y lo caro del agua, el aumento a las tarifas, marcaron a la capital que infortunadamente perdió ese toque de ser la “Ciudad de las Flores” al transitar los más de 67 parques capitalinos de la belleza y señorío al polvo y descuido.

Hipólito Rodríguez, quien nunca aclaró la certeza de su adicción a los enervantes, se llevará como medalla a la ignominia, el haber permitido que Xalapa dejara de ser la Atenas Veracruzana.

“¿Para qué queremos cultura?”, comentó al arranque de su cuatrienio a sus colaboradores si la exigencia política federal estatal o federal iba contra sensu en donde no hay reclamo ante la ausencia de manifestaciones artísticas, exposiciones literarias o espectáculos culturales.

Eso no es lo de ellos.

Prepararse y educarse no es lo suyo. Gobernar -para los cacalovers- es meter a la familia y amigos a la nómina y robar y después de robar, volver a robar.

Inundaciones tiro por viaje, destrucción y avejentamiento del paisaje urbano; abandono de los edificios públicos, cero servicios para las 150 nuevas colonias que aparecieron en los últimos cuatro años, fueron el saldo de su gestión.

A ello se suma la cascada de ocurrencias como la cuestionada Pérgola del Parque Juárez o la ciclopista de Ruiz Cortines donde nadie sabe donde quedaron los 13 millones que se invirtieron en la compra de brochas y botes de pintura para marcar las líneas para ciclistas que nunca usan.

¿Y el biodigestor?

Por sus tanates Hipólito no ejerció los 7.4 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo puso a disposición, a través de Banobras, del ayuntamiento para el procesamiento de 60 toneladas diarias de basura.

El atarantado gobernante prefirió cerrar en una primera instancia el basurero a cielo abierto, luego pasear la basura por los municipios rogando se la aceptaran para finalmente recontratar a la empresa que cerró.

¿Alguien con dos dedos de inteligencia hace eso?

Las raterías del organismo del agua CMAS, los subejercicios anuales en donde inexplicablemente se regresó el dinero a la Federación al no utilizarlo a pesar de tantas necesidades de esta ciudad capital.

En el mismo carril corrió el aumento de la burocracia en un 30 por ciento para pagar favores a los morenos que ya con su plaza se la pasan deambulando por las oficinas que no disponen de escritores y mobiliario y menos tareas que encomendarles, solo cumplir con el horario.

Esa es la herencia que Hipólito pide a los periodistas indaguen.

Más de la tercera parte de la ciudad carece de calles pavimentadas; se requieren 50 millones de pesos para arreglar el principal circuito de la ciudad, Lázaro Cárdenas, y al menos de 18 kilómetros de bardas y muros de contención para evitar el golpe deslaves y avenidas de agua en época de lluvias.

Al atarantado de Hipólito le vale madre si hay inseguridad o imponer medidas contra la policía metropolitana que se la pasa en la vil extorsión contra automovilistas y traileros, más en el abuso a las mujeres conductoras.

Y le tiene sin cuidado observar si sus colaboradores como su Director de Participación Ciudadana, Francisco Domínguez Canseco, ya fue cesado, sancionado o llevado ante un juez tras la denuncia por acoso sexual, una disculpa contra la agredida que venía de un parto, fue suficiente para cubrir las formas.

Ese es Hipólito, el que nunca supo para que sirvió el poder salvo para hacer negocios.

El hoy alcalde saliente de Xalapa, quien llega en el 2017 en un rebote político, lo único que aprendió fue a dilapidar -y en parte devolver- los casi 5 mil millones de pesos que ejerció en su mandato.

Todo en medio de un tufo de sospecha por negocios oscuros y millonarios desvíos. “Soy honesto, no me robé un quinto”, declaró recién. Innegable, sin embargo, que deja las arcas vacías en el “Año de Hidalgo” municipal.

Hipólito, el atarantado del pueblo, pasará a la historia como el alcalde gris, anodino y valemadrista.

El famoso y ya legendario edil, el de la ropa chueca, el apestoso, el de los churritos -tal como se le identificó en su desastroso mandato- jamás se pudo identificar con la ciudadanía.

De cuando en vez se le veía recorrer las calles o mercados públicos, librerías o cafetines sin que nadie reparara en él. A veces se le vio recargado en un poste a las afueras de su oficina y como si fuera transparente, nadie lo veía.

Siempre opacado por los gobernadores Yunes Linares y Cuitláhuac García que a cada lance o acto público hacían manifiesto su desprecio.

Hipólito, en los hechos, se acostumbró a ser nada y cuando le exigían pavimentación o reparación de calles se defendía diciendo: “Yo no hice los baches”.

Por ello y su pésima administración ha sido considerado entre los 10 peores alcaldes en el país de acuerdo con el segundo ranking de desempeño de alcaldes en México, realizado por la encuestadora “C&E Campaingns & Elections Mexico”, entre las 32 capitales del país y las 22 ciudades más pobladas.

Ese es el Hipólito que no es investigado por los periodistas ¿qué tal si se le escarbara más?

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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