Zoe: contagiado por mentir, robar y traicionar

Robledo
Zoé Robledo y Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
También funcionarios, gobernadores y pueblo
AMLO hombre con suerte que desafía destino

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / ¿SERA QUE por mentir, robar y traicionar, cinco funcionarios del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador hayan contraído, hasta el momento, el CoVid19?. Porque si eso que dice el Mesías es cierto, casi todo el gabinete terminará con Coronavirus –algo que no le deseamos a nadie-, pero lo dijo López Obrador y “es palabra del señor”. AMLO, que al inicio de la pandemia se mostró renuente al aislamiento o cuarentena porque afectaban la economía popular de las familias, ahora recomienda mantenerse en casa, aun cuando sigue realizando giras al interior del País, desechando el cubre bocas como medida preventiva, la sana distancia y todo aquello que la Secretaría de Salud recomienda, porque el horno no está para bollos: hasta la noche del domingo sumaban 117 mil 103 casos positivos de la enfermedad adquirida por contagio, lo cual significa 3 mil 484 más que los reportados el sábado. Los decesos confirmados ascendían a 13 mil 699, además de que existen 19 mil 629 casos activos –no sabemos si incluidos los de Zoe Robledo, Director del Instituto Mexicano del Seguro Social y su familia más cercanas, que es realmente lo lamentable en estos casos, porque si solo el Coronavirus afectara a una sola persona, pues adelante, a cuidar las recomendaciones, someterse al tratamiento y jugársela, pero cuando por caprichos y absurdos se contagia a quienes más queremos, vaya que no tiene perdón. Por ello, los funcionarios que siguen del tingo al tango deberían alejarse de los familiares durante el tiempo que dure todo esto, y no exponerlos, porque no todos los organismos son iguales).

EL JUEVES 4 de este mes, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en conferencia de prensa en Palenque, Chiapas dio los desafortunados consejos que, sin querer queriendo se llevó entre la coces a todos los que han muerto por Coronavirus en el País, a los que están contagiados e, incluso, los pacientes sospechosos cuando indicó: “estar bien con nuestra conciencia, no mentir, no robar, no traicionar, eso ayuda mucho para que no dé el coronavirus”, algo que hizo volver la vista de los funcionarios que le acompañaban que no daban crédito a lo que oían, sobre todo porque esto es serio, no se trata de bromas, y menos cuando hay miles de familias que no han logrado salvar la vida, ya sea porque padecían enfermedades crónico degenerativas pero, también, porque el sector salud del País estuvo en pañales al inicio de la Pandemia, lo que obligó a comprar de urgencia respiradores artificiales, cubre bocas, batas y otros insumos para evitar el contagio de médicos, pero también para adquirir medicamentos que no había, y en medio de esas prisas la corrupción galopante del hijo del Director de Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz que vendió ventiladores o respiradores a sobreprecio se hizo presente, lo que motivó que el contrato que el IMMS tenía con él, fuera desecho, algo que se logró gracias a las denuncias públicas ya que de lo contrario las cosas habrían seguido como si nada, al igual que un hecho que involucra a los sobrinos del compadre preferido de la Secretaria de Energía, Roció Nahle, lo que demuestra que los “transformadores” también tienen su corazoncito para las cosas turbias.

Y ES que antes de Zoe Robledo –y su familia-, del gobierno de AMLO se habían contagiado de CoVid19 –acaso por mentir, traicionar o robar-, la jefa de la división de enfermeras del Instituto Mexicano del Seguro Social, Fabiana Maribel Zepeda; el portavoz de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, y un trabajador de la dirección general de atención ciudadana del Palacio Nacional que finalmente falleció a causa del virus. Un caso más corresponde al titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, Ricardo Sheffield que anunció el pasado 2 de Mayo que se había contagiado del virus, y apenas cinco días antes había estado con el presidente. Una semana después, el Subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Peralta se dijo, igualmente, afectado tras realizarse la prueba que dio positivo al COVID-19, lo mismo que la Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, aunque no solo MoReNos; también el 30 de abril, el extitular de la Secretaría de Gobernación y actual Senador del PRI, Miguel Ángel Osorio Chong avisó que había dado positivo y que se resguardaría en su casa. De igual manera, a finales de Marzo los gobernadores de Querétaro, Francisco Domínguez; de Tabasco, Adán Augusto López y de Hidalgo, Omar Fayan fueron diagnosticados con la enfermedad, y en todos los casos se recuperaron. Sin embargo, como la palabra de López Obrador –como reza la biblia- es “palabra del señor”, apelando al dicho de aquel personaje que fue alcalde de San Blas, Nayarit, Hilario “Layin” Ramírez, tal vez mintieron, robaron y traicionaron “pero poquito”, y por eso recuperaron la salud.

LO CIERTO es que AMLO sigue como si nada, muy a pesar a que desde que inició de la Jornada Nacional de Sana Distancia se ha negado a modificar la dinámica de realizar conferencias de prensa en Palacio Nacional, y ahora sigue con sus giras desafiando al destino, acaso confiando en que nada le pasara, y en efecto, nada le ha pasado, lo que constituye para la gente que le sigue un verdadero reto tomando en cuenta que, “si el Presidente lo hace nosotros también”, y en esa terquedad se siguen contagiando mexicanos que a fuerza del desgaste que presentan en sus organismos, son presa de la muerte. Dicen que mala hierba nunca muere, y tal vez sea el caso de López Obrador que la próxima semana seguirá desafiando a Doña Osamenta, La Descarnada o La Democrática, como se conoce a la muerte, por aquello de que jala parejo.

LO QUE llama la atención son las recomendaciones de AMLO a la población, medidas que por sí mismo no respeta: “Recomiendo la sana distancia, el aseo, el lavado de las manos, la alimentación, comer saludable y evitar los productos chatarra”. Y es que el Presidente sigue sin respetar la sana distancia, jamás usa gel antibacterial o alcohol cuando se lo ofrecen, que se sepa u observe, pasa tiempo sin lavarse las manos –salvo que sea en sus discursos agresivos contra los conservadores-, y eso de comer saludable tampoco es cierto, ya que consumir salsa de chicharrón o guisados grasosos que le invitan no son, precisamente, sanos, por lo que no queda sino aceptar que el Presidente es un hombre con suerte, lo que fortalece su teoría de que no mentir, no robar y no traicionar ayuda a no contraer el Coronavirus, algo que no pueden decir sus funcionarios y los miles de muertos y de pacientes que han contraído la enfermedad. Así de simple…OPINA [email protected]

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