Responsabilidad y corrupción

Corrupción
Corrupción
- en Opinión

Jorge Flores Martínez / Existe un problema más grande que la misma corrupción en nuestro país y se llama responsabilidad, de ésta se desprenden enormes retos, gigantescos desafíos, que de no superarlos estamos condenando a las próximas generaciones a permanecer en nuestra injusta realidad y circunstancia.

Un médico que comete un error en su diagnóstico o en el tratamiento tiene consecuencias inmediatas; un contador que realiza un cálculo equivocado su acción es causa de multas o de penas de prisión; un ingeniero que por error supone una resistencia mayor a un elemento estructural, esa simple suposición puede ser el final de su desempeño profesional; un arquitecto puede contemplar un costo menor a una edificación y ese error puede representar graves consecuencias; y en todos los casos la responsabilidad profesional siempre está presente, uno vive en cada momento con el riesgo profesional del error, ese riesgo del que ni un solo profesionista está exento.

Pero ¿el de un político o un alto funcionario?, su desempeño no está basado en resultados y si, acaso, éstos tienen alguna importancia, siempre son políticos y electorales. Si por alguna razón en su dependencia realizaron tratamientos con medicamentos clonados, pues no hay problema, en el peor de los casos el rechazo social por un tiempo, será el mayor castigo al que sean sometidos.

En el caso de obras o caminos de mala calidad, pues tampoco, el trámite para comprobar su responsabilidad nos limita a solo pedirle disculpas por siquiera suponer que es un corrupto. Si desvió miles de millones de pesos de la educación de los jóvenes veracruzanos, pues lo mismo, la comprobación de sus actos delictivos, para la ley es prácticamente imposible de demostrar, así sea que nunca en mil años de sueldo pueda comprobar el patrimonio acumulado en unos cuantos años.

Partimos de la idea de responsabilidad y puedo argumentar que es claro que nuestros políticos son responsables de la realidad de Veracruz. No encuentro otra causa que la pueda demostrar de una manera más clara y directa.

Así que, si nuestras leyes no son capaces de exigirles responsabilidad a nuestros funcionarios, pues mucho menos honestidad, ya que esta última es tan solo consecuencia de la primera.

Soy un incansable demócrata, no comprendo un México o un Veracruz moderno sin una normalidad democrática, hasta el día de hoy no existe un modelo político que sea mejor o que pueda representar mejores condiciones de vida a sus ciudadanos. Estoy convencido que la rendición de cuentas pasa por una basa que se llama democracia, ésta debe ser sin adjetivos como lo dijo Krauze hace más de 30 años, “no existe tal cosa como democracia mexicana o a la mexicana, en todo caso son deformaciones que solo corrompen y mantienen privilegios”.

Así que evitemos en todo momento negociaciones de grupo, cálculos electoreros o proyectos particulares; éstos siempre serán un atentado a la normalidad democrática y una traición a los ciudadanos, por no decir que pocas, poquísimas veces se puede negociar o pactar con delincuentes, a menos que uno también lo sea.

No es posible comprendernos como sociedad si no somos capaces de establecer un principio mínimo de responsabilidad, más allá del voto por supuesto. Ejercer el poder irresponsablemente es el grado superlativo de corrupción. Lo anterior es aplicable a cualquier grupo, partido o persona. La corrupción es más que desviar los recursos del erario, es mucho más que enriquecerse con el diezmo o la mochada.

Me resisto a pensar que estamos condenados por origen o genética a ser una sociedad corrupta; porque también estoy convencido que no existe diferencia en la esencia del ser humano, sea sueco, danés, kenyano o mexicano, se trata únicamente de sociedades más evolucionadas y responsables unas de otras. Los daneses eran vikingos bárbaros que se dedicaban al pillaje y al saqueo mientras nosotros desarrollábamos sociedades extraordinarias como la maya, que crearon escritura y comprendieron el valor del cero y de la nada.

Mientras tanto, aquí esperando que la responsabilidad los alcance y en una de esas, hasta la justicia.

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