San Andrés Tzicuilan, una localidad poblana que lucha contra los “megaproyectos de la muerte”

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Cuetzalan, Pue. En la fachada de la casa de Gildardo Ramiro López, cuelga un letrero que llama la atención y es que anuncia la resistencia de los habitantes de la Sierra Norte de Puebla.

Dice: «No a los proyectos de muerte». Le acompañan imágenes en color amarrillo, café y negro con calaveras que portan cascos de trabajadores mineros, cadáveres de aves y grifos de donde escurre la muerte.

También indica: «El agua con cianuro, te mata de seguro».

Se trata de la localidad San Andrés Tzicuilan, municipio de Cuetzalan, estado de Puebla, un sitio que fue elevado a Pueblo Mágico por todos elementos naturales, historia, leyendas y gastronomía.

Esta zona fue una de las primeras regiones del país mexicano en ganar grandes batallas contra la explotación de minas, hidroeléctricas y el fracking o la fracturación hidráulica.

Los datos históricos refieren que en 2014, previo a la Reforma Energética, Petróleos Mexicanos (Pemex) solicitó a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) permiso para exploración de hidrocarburos en un polígono de alrededor de dos millones de hectáreas entre Puebla, Hidalgo y Veracruz del que formaba parte el territorio de Cuetzalan.

Gildardo Ramiro López es un activista quien al enterarse de los megaproyectos decidió unirse para participar en marchas, conferencias, hacer campamentos y también decidió pintar cuadros y letreros para que fueran utilizados en las manifestaciones.

Contó que los habitantes al realizar sus reuniones analizaron los argumentos normativos y jurídicos contenidos en el Programa de Ordenamiento Ecológico (POET) desde donde fue reconocido a través de un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) publicado el 13 de marzo de 2014 en la Gaceta Ecológica de la Semarnat, que los lineamientos eran muy claros y no podía entrar en la zona, deteniendo así el Proyecto Regional Petrolero Poza Rica–Alta Mira y Aceite Terciario del Golfo 2013–2035, con clave 30VE2014X0008.

El POET es una herramienta con la que no cuentan todos los municipios, aunque ello esté aunado a una situación y acuerdo social lo que ha logrado detener el avance de los megaproyectos, refiere Leonardo Durán, del Consejo Tiyat Tlali, al medio digital Lado B.

Pero de acuerdo con el activista Gildardo Ramiro, no significa que las empresas como Pemex y Gould Group se den por vencidos, por lo que consideran que Cuetzalan y las localidades en la región que limita con Puebla y Veracruz estén completamente blindados.

En cambio, dicen que como pobladores siguen en pie de lucha «y con machete» la gente está dispuesta a defender sus recursos naturales «porque el fracking sí que está cabrón», explica mientras sostiene su pala con la que revuelve la mezcla y atiende la entrevista bajo una incesante tormenta, cerca de las cascadas Las Brisas.

El fracking es una técnica de extracción de hidrocarburos en yacimientos de lutitas, pizarra o esquisto que se realiza a partir de la inyección de un fluido (agua con una mezcla de más 700 sustancias químicas altamente tóxicas) a alta presión con el propósito, de fracturar la roca impermeable en que se encuentran los hidrocarburos.

La lucha continuará y los ciudadanos en sus casas seguirán colocando letreros en contra de los megaproyectos. Estos anuncios siguen elaborándose a manos de Gildardo quien cuenta que las paredes seguirán gritando en contra de los llamados «megaproyectos de la muerte».

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