El dinero, bajo el colchón

Colchón
El dinero bajo el colchón FOTO: WEB
- en Opinión

Brenda Caballero / ¿Tiene usted una cuenta de ahorro, un seguro o algún crédito contratado? Posiblemente me conteste con un “sí, tengo una cuenta, pero no me alcanza para ahorrar”; o tal vez tenga un seguro de vida que le dan en el trabajo; si es más “suertudo” es probable que tenga un crédito por una casa a pagar en 30 años.

Ahora que si su respuesta es “no”, le pregunto: ¿le interesa contratar alguno de estos “beneficios”?

No, no pretendo venderle nada; más bien quiero hacerle algunos comentarios sobre la Política de Inclusión Financiera que acaba de presentar hace dos días el presidente Enrique Peña Nieto.

Por principio, se me hizo extraño eso de “la inclusión”; ¿no se supone que todos estamos incluidos con los mismos derechos y obligaciones? Bueno, así lo marca la Constitución Mexicana.

Peña Nieto explicó que su política de inclusión hacía referencia a que las personas de escasos recursos puedan incorporarse al sistema financiero, es decir: que puedan ir al banco y gestionar una cuenta de ahorro o ir a una aseguradora y tramitar un seguro de vida o un seguro para su hogar, o si querían endeudarse más, solicitar un crédito automotriz o hipotecario ante una institución crediticia.

Y aquí me asalta la duda: ¿generará empleos? ¿aumentará los sueldos y salarios? Porque todos sabemos que para poder ahorrar es necesario antes satisfacer las necesidades básicas de salud, educación, alimentación y otras necesidades como vestido o diversión. Y entonces sí, todos los mexicanos podríamos ahorrar.

Desmenuzando un poco algunos de los seis ejes, dos no parecen tan malos como el incluir en los programas de estudio de nivel básico aspectos generales del sistema financiero. Este punto sería bueno, ya que ayudaría a los niños a iniciar una cultura financiera. Asimismo, el punto de innovaciones tecnológicas suena atractivo, ¡claro! siempre y cuando en las escuelas haya al menos equipos de cómputo… o electricidad.

Los que sí se me hicieron fuera de lugar, fueron la creación de infraestructura financiera en la zona sur-sureste de país y el mayor acceso a los servicios financieros formales. Y no porque no quiera que esa zona crezca, pero con todo lo que está pasando en estos momentos, donde hasta muertos hubo, ¿la solución del Presidente es construir instituciones de crédito? ¡Nuestros compatriotas del sur-sureste quieren otra cosa! Tienen hambre, sed de justicia y el deseo de ser escuchados, no de ser endeudados.

Con respecto a los servicios formales, con la Reforma Fiscal que inició en 2014, muchos empresarios medianos y pequeños fueron definitivamente obligados a abrir cuentas bancarias, pues para hacer compra de mercancías o pagos de servicios mayores a 2 mil pesos, era necesario pagar con tarjeta de débito, cheque o trasferencia bancaria.

Es por ello que al decir el Secretario de Hacienda Luis Videgaray que se había incrementado en tres años 12.7 millones de personas al padrón de usuarios de los servicios financieros, no fue por el gusto de usar los bancos, sino porque a muchos contribuyentes se les obligó a ello.

Ahora, a mí no me quitan de la cabeza que esta “gran oferta” es para que todos podamos accesar a estos servicios y Hacienda nos tenga bien vigilados y fiscalizados; por ende, paguemos los impuestos correspondientes.

Y aclaro, no me espanto de pagar impuestos, simplemente que en nuestro país, la tributación no es justa, pues es mentira que paguen más impuestos los que más tienen. La realidad es que la carga tributaria reside principalmente en los empleados y en la clase media-baja.

Ahora entiendo porqué los abuelos decían: “el dinero está mejor bajo el colchón”.

Los dos puntos restantes son obligación del gobierno: entablar mecanismos de protección al consumidor y la medición de la política. Y es en la protección al consumidor donde debería ser más exigente, pues todos los días miles de personas sufren y padecen abusos de las instituciones del sistema financiero.

Considero que si Peña quiere dejar a un lado la política asistencialista e incrementar las capacidades productivas de los mexicanos, la solución no es endeudándolos con empresas que ni mexicanas son, sino generar una política de “inclusión” de empleos, mejores salarios y calidad de vida. Pues para un país en donde la mayoría de sus habitantes vive en pobreza y pobreza extrema, esto es un suicidio.

***

Aunque no es lunes de mujeres, desde este espacio mandamos una felicitación a la periodista veracruzana originaria de la Sierra de Soteapan, Benita González Morales, quien el día de ayer recibió en el Senado de la República una presea por su trayectoria profesional de más de veinte años.

¡Enhorabuena! para la también presidenta de la Comisión Estatal de Atención y Protección para los Periodistas en Veracruz. ¡Vengan más reconocimientos!

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