La fuga del Chapo; los escépticos somos de otro planeta

- en Investigación, Opinión

Armando Ortiz / En entrevistan con mi amigo Édgar Hernández, titular del noticiero vespertino de Avanradio, el ex diputado federal Alejandro Montano celebraba la “victoria” del presidente Peña Nieto por la captura de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”. “Los que no quieran ver esa victoria, los que no quieran ver la grandeza del gobierno de Peña Nieto de plano viven en otro planeta”, decía el súper policía de Miguel Alemán, exguarura y egresado de la Universidad Abierta de San Luis Potosí.

A Alejandro Guzmán se le olvida que vivimos en México, el país de los montajes, el país de las verdades históricas, el país de los programas que deberían beneficiar a millones de mexicanos y terminan beneficiando a unos cuantos. En cadena nacional vimos la detención de Florence Cassez, señalada como líder de una banda de secuestradores. Nos hicieron creer que ese era un golpe importante en contra del secuestro. Después nos enteramos que todo había sido un montaje que a determinada hora puso en la ignominia a la procuración de justicia de este país.

El rescate de Diego Fernández de Cevallos fue completamente mediático. Una vez liberado las cámaras de televisión lo siguieron hasta la casa de su amada, para el que romántico político le entregara un ramo de flores. Iba con la barba sucia y desparpajada, pues al según acababa de ser liberado pero tuvo la fortaleza de ese gesto de amor. Fue otro montaje. Diego tenía más de una semana libre, todo lo prepararon para presentarlo como un héroe.

El año pasado el procurador Murillo Karam salió a hablar sobre caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Dijo que habían sido incinerados en un basurero de Cocula. Esa era para el gobierno la verdad histórica y con ello se cerraba el caso. Investigadores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contradijeron esa verdad histórica. Dijeron que era imposible que ese día y en ese lugar hubieran sido incinerados tantos cuerpos.

De modo que no nos vengan con el cuento de que todo lo que el gobierno dice o realiza es garantía de verdad. El gobierno tiene su propia verdad y muchas veces, como en los ejemplos anteriores, esa verdad contradice a la realidad.

Pero ya que el gobierno federal “re” recapturó al Chapo Guzmán después de haberlo dejado escapar, ¿qué quiere Alejandro Montano, que le aplaudamos a su presidente? ¿Qué le matemos un pollo y lo invitemos? Señor Montano no sé en su casa, pero en la mía, cuando uno la caga uno la limpia; cuando uno rompe algo, si se tiene un poco de decencia, uno lo arregla.

El gobierno de Enrique Peña Nieto es el que dejó escapar al narcotraficante más buscado del planeta. Fue la corrupción que impera en sus instituciones de seguridad la que le abrió las puertas al capo para que escapara. La vergüenza fue para los mexicanos, pero la responsabilidad fue para el presidente. Ahora vuelven a capturar al Chapo Guzmán y qué esperan, que les aplaudamos.

Las primeras versiones que se dieron a unas horas de la recaptura señalan algunas cosas interesantes. Primera, la Marina no andaba tras “El Chapo”, andaba tras “El Cholo”. Segunda, fue una denuncia anónima lo que condujo a la Marina hacia la casa en donde supuestamente el narcotraficante se encontraba. Como quien dice, otra vez se lo toparon de frente, no es que en realidad supieran que “El Chapo” se encontrara a dos cuadras de la casa de la madre del gobernador de Sinaloa en Los Mochis. Por supuesto ya salió el gobierno mexicano con el guion preparado de su nueva proeza. Ya Arely Gómez, la procuradora dice que lo tenían bien ubicado y que iban directamente sobre él.

Por cierto, qué oportuna la captura de “El Chapo” en un momento en el que el New York Times reprocha al gobierno mexicano su corrupción y el escaso avance de las reformas de Peña Nieto. Qué oportuna la captura en el momento en que el dólar se cotiza a 18:25 y el petróleo cada día va más a la baja. Qué oportuna la captura en el momento en el que ha quedado claro el riesgo que corren los alcaldes al querer gobernar sus municipios en un país donde los narcotraficantes llenan los huecos que el Estado deja.

La pregunta que ahora se plantea el gobierno federal es ¿en qué cárcel va a recluir al narcotraficante? Porque ya se vio que no hay institución o funcionario público que pueda soportar los millonarios cañonazos que Guzmán Loera les lanza. La otra sería extraditarlo a los Estados Unidos, quienes lo recibirían con los brazos abiertos y lo tratarían a cuerpo de rey con tal de que les suelte toda la información que posee. Información por supuesto que involucra a funcionarios del más alto nivel en el gobierno mexicano.

Sí, a lo mejor los escépticos somos de otro planeta, porque los crédulos y los corruptos como Montano, quien hizo su carrera universitaria a distancia, si es que en verdad la hizo, se han adueñado de este sucio planeta.

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