La alianza se complica

- en Opinión

Filiberto Vargas Rodríguez / La cuerda se estira cada vez más, y en cualquier momento podría reventarse.

Las dirigencias del PAN y del PRD hacen hasta lo imposible para conciliar con los grupos que se oponen abiertamente a la alianza, pero mientras persistan las diferencias, las aguas seguirán agitadas.

Este miércoles en los “trascendidos” del periódico Milenio se menciona:

“La reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PRD para definir sus alianzas electorales con el PAN y otros partidos opositores terminó ayer entre graves acusaciones y amagos de ruptura, pues la influyente tribu Alternativa Democrática Nacional, encabezada por Héctor Bautista, se opuso a la coalición con el blanquiazul en Veracruz, lo que generó señalamientos sobre la presunta operación de Miguel Ángel Osorio, Manlio Fabio Beltrones y Javier Duarte para persuadir a importantes cuadros perredistas de evitar la unión con el panismo jarocho”.

En el mismo espacio se comenta que en el cónclave del PRD hubo quienes de plano anticiparon el rompimiento de militantes, diputados, senadores y dirigentes, en caso de que algunos sectores del partido se subordinen a intereses externos, particularmente del PRI.

Y ahí mismo se reveló el estatus de las negociaciones entre estas dos fuerzas políticas:

“Aunque a partir de hoy se inician las vacaciones de los dirigentes del PRD, no se irán sin la advertencia al PAN de que no habrá apoyo en Veracruz y Puebla si no hay el mismo respaldo de los panistas en Tlaxcala y Oaxaca. Así que Miguel Ángel Yunes podrá irse olvidando de encabezar una alianza opositora en Veracruz y Tony Gali en Puebla si el PAN no accede a llevar a Lorena Cuéllar de abanderada en Tlaxcala”.

Esos son los obstáculos que enfrenta la eventual alianza de azules y amarillos en Veracruz, y a ello habrá que sumar las cada vez más constantes manifestaciones de inconformidad de grupos dentro de esos partidos.

La renuncia de Juan Bueno Torio confirmó lo que ya se sospechaba: que existe una importante corriente al interior del PAN que no está de acuerdo en que la dinastía de los Yunes se apodere del partido. Se trata de panistas “puros”, que no conciben que su partido abandere a un personaje con tan oscuro historial.

El gran argumento de quienes favorecen la alianza es que con ella podrán sacar al PRI de Palacio de Gobierno, aunque evaden explicar cómo pasó ese proyecto de ser un “frente amplio opositor”, a una disminuida alianza entre sólo dos fuerzas políticas, ambas pasando por momentos críticos en su vida interna.

El PRD está resintiendo los efectos de la aparición del partido de Andrés Manuel López Obrador, Morena, que le ha arrebatado un fuerte número de simpatizantes.

El propio Andrés Manuel, en una visita a tierras veracruzanas en el mes de noviembre, cuestionó la alianza entre panistas y perredistas, de la que dijo: “No significa ningún cambio frente al PRI y sus aliados, el Verde Ecologista y Nueva Alianza, ya que son igual de corruptos”.

La decisión de panistas y perredistas respecto a una eventual alianza en Veracruz se tomará en los próximos días, aunque el panorama sigue siendo sombrío. De cancelarse esta coalición, seguramente el PAN impulsará como su candidato a Miguel Ángel Yunes Linares, mientras que por el PRD hoy el único que se mueve es Francisco Valencia, alguien a quien pocos consideraban con posibilidades de contender por la gubernatura.

*** Esta columna se toma un respiro y reaparece el lunes 28 de diciembre. Gracias.

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