Javier Duarte, el “brother” de Peña Nieto

Piso mojadoNi hace falta que lo diga, a leguas se ve, se palpa, se percibe, es más que evidente la deferencia que el presidente Peña Nieto le brinda al gobernador Javier Duarte de Ochoa. Hasta ha de abochornar a sus comensales cuando les dice: «El Presidente me tiene una estima que la siento en los hechos. Nunca he tenido un no del Presidente. Todo lo que le he pedido siempre me ha dicho que sí». ¡Qué envidia caramba! ¡Qué ganas de tener esa cercanía con el primer mandatario! Que ganas de tener un “brother” que te pase por alto tanto dislate, tanto desmadre, tanto desfalco. Porque hay que ser muy amigo del presidente para no tomar en cuenta el desprestigio internacional que Javier Duarte le ha acarreado, con sus dichos, con sus hechos, con sus omisiones. Pero el gobernador se debería de ahorrar esas comidas con periodistas que está organizando, no son necesarias. De lejos se ve esa cercanía que tiene con el presidente. Basta ver la última vez que vino a Veracruz, a un asunto de la Marina. Ahí iba caminando, pie a pie con su amigo el gobernador. Muy de buen humor, porque ¿quién no está de buen humor si se visita al amigo, al confidente, al “brother”? Paso a paso confiándole estrategias, esperando que el comandante veracruzano le pueda brindar algo de esa sapiencia, algo de esa experiencia exitosa que mantiene al estado de Veracruz en la antesala del Paraíso. Paso a paso, con el amigo, susurrándole al oído incluso problemas maritales, porque ¿acaso no están los amigos para brindar consuelo? Paso a paso, con ganas de detenerse y darle un afectuoso abrazo a Javier, porque si lo sabe Dios que lo sepa el mundo, qué ganas del presidente de gritar que Javier Duarte es su “bro”, su brazo derecho el hombre que ha llevado a Veracruz por el camino del progreso, el hombre a quien él habrá de confiar el futuro de Veracruz. Claro que hay que disimularlo, por eso en las reuniones con gobernadores «no me lo pongan cerquita para que los otros gobernadores no se sientan». No hace falta que lo diga señor gobernador, la cercanía que tiene usted con el presidente se advierte, se palpa, se entiende, se nota, se percibe…

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