Comparecencias

- en Opinión

Salvador Muñoz / “Así ha sido siempre, y no va a cambiar”.

De esa manera se expresó Julen Rementería del Puerto, respecto a la primera comparecencia, en este caso del titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín.

Su expresión me lleva a pensar en una cosa: Entonces, ¿para qué sirven las comparecencias?

II

Las últimas que recuerdo, sirven para el lucimiento del titular de cualquier dependencia. Hasta es una forma de mostrar músculo político.

Otros, atiborran las instalaciones del Congreso en aras de que, por precaución, se limite la entrada de público para evitar algún percance. Baste recordar aquella ocasión en que llegó el entonces secretario de Gobierno, Erick Lagos Hernández, con un grupo de acarreados, seguidores, paleros, borregos, o como quiera llamarles, “acuerpándolo” y provocando que entre empujones, embestidas y apretones, le agarraran con una puerta la mano a la diputada Gabriela Arango Gibb.

III

Cuando era titular de Sedesol, Jorge Carvallo Delfín tuvo la ocurrencia de llevar brujos, curanderos, magos, hechiceros o como quiera llamarles, a su comparecencia. Previo a pasar ante los diputados, le hicieron una “limpia” para las “malas vibras”. Por supuesto, no fue más que show, en aras de generar un distractivo ajeno totalmente a la esencia de su presencia en aquel recinto donde alguna vez era el papá de los pollitos. Vamos, tan le funcionó, que la anécdota es lo que más se recuerda y no su labor al frente de la dependencia citada.

IV

“No traigo invitados porque aquí, el invitado soy yo”, palabras más, palabras menos decía el entonces Coordinador de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos durante su comparecencia.

Cierto. Fue la que menos asistentes tuvo, pero la que debería marcar la pauta a los diputados después de que los empresarios adheridos a Canacintra se quejaran de que se les negó el acceso a la comparecencia del titular de Finanzas, Antonio Gómez Pelegrín.

A Javier Téllez, secretario general de esta cámara, le resulta paradójico que el titular de Sefiplan siempre reciba a los empresarios en sus oficinas y que en lo que algunas veces se le llama pomposamente “Casa del Pueblo”, el Palacio Legislativo, les nieguen el acceso.

V

Pero volvemos a la pregunta inicial… ¿para qué sirven las comparecencias? Al grueso de la población no les sirve de nada… ¿ausencia de cultura política? ¿desinterés por la administración pública? ¡lo que sea! A la mayoría de la gente no les sirven de nada… a los diputados, creo que tampoco, porque si tienen dudas, se quejan de que éstas no se las despejan; para el titular de la dependencia, puede pasar como el motivo para hacer una gran fiesta; o para el comprometido con su labor, como un día perdido.

Si nuestros diputados, no refiriéndome a esta Legislatura en exclusivo, quisieran hacer algo, deberían generar las condiciones para que en lugar de comparecencias se hicieran mejor Mesas de Trabajo donde dudas, pendientes, problemas, se discutieran en serio y lo mejor de ello, se resolvieran… así, ambos, tanto legisladores como funcionarios, lejos de tener un debate estéril entre dimes y diretes, darían respuestas satisfactorias a una sociedad… aunque, claro, es mucho pedir.

La polémica XL

La marca XL que lanzó el Ayuntamiento de Xalapa fue criticada, para bien o para mal… hubo de inmediato quienes pensaron en la marca M, de Melbourne (Australia)… otros, en la camisa de Javier Duarte de Ochoa… extra gande. Los más optimistas pensaron en algo así como si algo ya es grande, ¡Xalapa lo es más!

Hay quienes piensan que debieron integrar la “A” entre la “X” y la “L”, para ubicarla como la ponen en los anuncios de centrales de autobuses: “XAL” porque así se identifica más fácil Xalapa, pues a nivel internacional todo mundo reconoce a la “X” y a la “L” como “Extragrande”.

Al final, cada quien piensa lo que quiere y guste de la “XL”. En lo particular, aun con su pinche tráfico que creo que es el mal más terrible que vive la capital, me sigue pareciendo una ciudad Extra Grande, en cualquiera de las categorías que quiera… de baches extra grandes, de inseguridad extra grande, de tráfico extra grande, pero también de gente extra grande que quiere cambiar estas cosas, no sólo criticando, sino participando en el cambio, porque Veracruz ¡ya cambió! (jajajaja no es cierto), pero les juro que Xalapa no la cambio por nada porque coincido con quienes piensan que si algo ya es grande, ¡Xalapa lo es más!

Héctor Yunes: Casa Veracruz

Es hasta la noche cuando me entero que Héctor Yunes Landa anduvo por Xalapa.

Veo que asistió a una primaria, después a una universidad y culminó con una reunión con mujeres líderes, comisariados ejidales, agentes municipales y líderes ganaderos. Pero la noticia no es lo que hizo en Xalapa, sino lo que hizo en Los Ángeles, California.

El portal Hoy Los Angeles, en su edición del pasado 16, da la noticia de la inauguración de la Casa Veracruz en Huntington Park, que funcionará como un punto de conexión de la comunidad jarocha en el Sur de California, con su lugar de origen.

“Este centro comunitario servirá para que los veracruzanos acudan por trámites como actas de nacimiento y poderes; asimismo, se convertirá en un espacio para actividades culturales, educativas y de encuentro entre migrantes oriundos de esta entidad”.

Araceli Zaghoul, directora de relaciones públicas de la Federación Veracruzana, dijo que la Casa Veracruz no cuenta con financiamiento del gobierno de Veracruz, sino que es resultado del apoyo del senador Héctor Yunes Landa, quien donará 1 mil dólares para renta del local cada mes. “Es un sueño hecho realidad por el que hemos luchado varios años, lamentablemente fue una promesa de muchos gobernadores y nadie cumplió. El senador Yunes Landa sí atendió nuestra necesidad”.

Así las cosas, es más fácil enterarse de lo que hace Héctor Yunes Landa en el extranjero que saber que anduvo por Xalapa, lo que implica que es posible que el Senador tenga un problema de comunicación o simplemente carezca de ésta.

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