Alvar Aalto (1898 – 1976)

- en Opinión

Jorge Flores Martínez /

La belleza es la armonía entre función y forma

Arquitecto finlandés del movimiento moderno que se encuentra a la altura de Le Corbusier, Miles van der Rohe y Frank Lloyd Wright. En definitiva pilar del funcionalismo en la arquitectura y maestro indiscutible.

Su proceso de diseño se basaba en el estudio de todos los condicionantes del proyecto, analizando cada uno de estos en una racionalización obsesiva. Una vez estudiados y analizados los dejaba a un lado y daba inicio a una seria de bocetos rápidos en trazos sencillos hasta que encontraba aquel que incluía y resolvía todos y cada uno de los condicionantes. Este proceso de diseño no concluía en este punto, sino que el proyecto solo estaba terminado hasta que la construcción finalizaba y era justamente en el proceso de obra donde se revelaban los aciertos y defectos del diseño, es decir el proyecto arquitectónico en papel era solo una etapa más del proceso de diseño y durante la obra el proyecto debía sufrir modificaciones para considerarse terminado.

Para Aalto siempre fue un elemento indispensable la humanización de la arquitectura que no la podía comprender solo como una técnica en base a la funcionalidad y decía que “el verdadero funcionalismo de la arquitectura debe reflejarse principalmente en su funcionalidad bajo el punto de vista humano”.

Lo más notable de su obra es el anticipo de modernidad que nos regala, en su Villa Mairea (1939) encontramos en una serie de trazos limpios y una geometría elegante unas formas que sin duda se pueden establecer como el precursor de lo que hoy conocemos como arquitectura escandinava. En lo personal una de las obras que me parecen excepcionales y donde encontramos algo de la influencia más clara de Wright es la Residencia Louis Carre, Francia (1959). Se trata de un proyecto de dos trazos, donde pareciera que cada línea es un esfuerzo por minimizar la forma a su expresión esencial y conceptual básica.

Me parece de una modernidad intemporal su obra hospitalaria, que en esa ausencia del color donde parece que lo dosifica y además confronta las líneas rectas con algunos elementos que de manera inesperada expresan en toques también dosificados la curva. En su funcionalismo humano es interesante ver el tratamiento que le da al edificio en su arquitectura y diseño como un instrumento médico más.

Siempre he tenido especial predilección por los arquitectos que comprenden la arquitectura como total y encuentran diseño en cada objeto y una simple silla se transforma en su genialidad en una obra de arte, descomponen la conceptualización del objeto y en trazos siempre saturados de arte lo reorganizan desde su misma abstracción y nos entregan verdaderas piezas intemporales de arte y Aalto junto con su esposa Aino Marsio también arquitecta destacaron en la producción en serie de piezas de arte en su empresa Artek, algunas consideradas indiscutibles del diseño industrial mundial.

En lo personal puedo decir que Aalto siempre me ha parecido uno de los grandes maestros de la arquitectura, su obra es siempre extraordinaria, única y original. En alguna ocasión en la universidad me encontré con su descripción del proceso de diseño y de todos me pareció y aun me parece que es el más honesto, no recurre a fantasías, cajas de cristal o procesos mentales imposibles, solo es dejar que la información se analice y por medio de trazos en una serie de ejercicios de prueba y error en cada ocasión se acerque a la imagen deseada. Así también comparto que el diseño solo se completa en el proceso de la construcción y es en obra donde concluye el diseño que siempre inicia en una simple y sin pretensiones hoja de papel.

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