Universitarios o normalistas ¿quiénes son mejores maestros?
Después de que la Reforma Educativa abriera la brecha para que cualquier universitario pueda dar clases, surgen muchas dudas, sobre todo si éstos en verdad podrán hacer buen papel dentro de las aulas. Y es que, si usted piensa que para ser un buen profesor basta tener el conocimiento profundo del tema que desarrollará con sus estudiantes, está equivocado.
Es indispensable, además, la habilidad y la estrategia didáctica para poder trasmitir con eficacia el conocimiento, contar con la capacidad para recrearlo y reconstruirlo para hacerlo comprensible y asimilable, es decir, requiere disponer de una caja de herramientas pedagógicas que le permitan generar un idóneo ambiente de aprendizaje.
Es cierto que el conocimiento disciplinar y secular que ofrecen las universidades es indispensable, pero no lo es menos el saber cómo enseñarlo. Eso sólo se aprende en las escuelas normales.
En esa medida, el saber didáctico no es un mero aditamento marginal del maestro, es una necesidad contar con ello, allí está la clave para que sus estudiantes lo perciban como un maestro.
Por lo tanto, no se sorprenda que muchos licenciados, ingenieros y biólogos tengan que cursar una maestría sobre educación y conseguir esa codiciada caja de herramientas pedagógicas que desde su graduación tienen los maestros normalistas.
Lo más valioso y sagrado que tienen los padres de familia son sus hijos. Su inocencia y ternura, los obligan a prodigarles cariño y amor. Cuando ellos presentan algún cambio en su comportamiento, los padres deben estar alerta.
Estamos en un momento en el que nos preguntamos, ¿cómo rayos sucedió esto? Primero, después de que John Kasich anunciara su abandono a la carrera presidencial por el Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, el magnate inmobiliario Donald Trump se queda solo y ve más cerca ese sueño que en un principio parecía una broma de muy mal gusto.
El senador José Francisco Yunes Zorrilla se reunió la mañana de este jueves con la Asociación de Comunicadores de Veracruz (Acover), en un desayuno donde el senador mostró su apoyo al candidato Héctor Yunes Landa, de quien dijo tiene los elementos y los enlaces necesarios para resolver muchos de los problemas que aquejan a Veracruz.
Como era de esperarse, con apenas tres votos en contra y ocho a favor, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) desestimó la solicitud para investigar el supuesto financiamiento al hacker Andrés Sepúlveda, quien en marzo pasado confesó haber espiado a candidatos presidenciales contrincantes del ahora presidente Enrique Peña Nieto, para favorecerlo en la contienda.
Sólo al diputado Ricardo Ahued se le puede permitir que hable de Veracruz como un Estado fallido; sólo a él se le puede permitir porque habla sin buscar ningún interés político, antes bien hace una denuncia que debería avergonzar a todos aquellos diputados de los diferentes partidos que han estado encubriendo el mal gobierno de Javier Duarte.
Escribe Armando Ortiz en su muro de Facebook: «Me enteré por las Cápsulas Políticas de Crónica del Poder del fallecimiento de mi amigo David Ovando. Lamento mucho esta pérdida. Don David nos visitaba frecuentemente en la oficina y nos llevaba recortes de periódicos de noticias antiguas que resultaron relevantes en esa época.
Ya lo dice el proverbio bíblico: «De la abundancia del corazón habla la boca», es decir, muchas veces nos queremos callar lo que abunda en nuestro corazón, pero la boca se ocupa de delatar esa abundancia. Si tenemos mucha comprensión, el resultado son palabras comprensivas, si tenemos mucha coraje, el resultado son palabras que agreden. Pero si en nuestro corazón hay falsedad, falsedad e inmundicia brota de nuestra boca.
Muy interesante lo que el día de ayer, en el cine debate que organizara el doctor Francisco Berlín en la Casa de la Cultura Jurídica, dijera el periodista Mussio Cárdenas sobre el origen de la rencilla entre Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares.