«Cada uno —dijo Cervantes— es hijo de sus obras»; no hay campaña contra Peña Nieto
Todavía hay quienes creen que los índices bajos de aceptación del presidente Peña Nieto se deben a que hay una campaña en contra del presidente; dicen que está de moda pegarle al presidente. Ricardo Alemán, uno de esos columnistas orgánicos, que siempre le ve el lado positivo a las cosas. Como en el cuento de León Felipe, hasta a las moscas de un perro muerto les encuentra belleza, señala que desde hace mucho tiempo existe una campaña en contra de Peña Nieto.
¿De quién?, le preguntaron. De los mismos de siempre contestó. Por supuesto, este señor no se pone a pensar en que la campaña en contra de Peña Nieto parece que la coordina él mismo. Desde Atenco, la feria de Guadalajara, la Casa Blanca, Nochixtlán, los departamentos de su esposa en Miami, el plagio de su tesis universitaria y ahora la visita de Trump nadie ha intervenido más que él y los suyos.
Son sus decisiones las que lo han colocado en el sitio en el que se encuentra. «Cada uno —dijo Cervantes— es hijo de sus obras», y las obras de Peña Nieto están a la vista: reformas fallidas, mentiras y promesas no cumplidas; el saldo es negativo por su culpa, no por la nuestra.
Por un lado, Donald Trump dijo que el famoso muro que piensa erigir con dinero de los mexicanos es un «objetivo compartido» y por otro lado Peña Nieto dice que «México se sentía agraviado». En estas dos expresiones hay una clara intención de engañar, o de engañarse. Por supuesto que el pinche muro que propone Donald Trump no es un objetivo compartido, un objetivo compartido sería construir puentes que unieran, no muros que dividieran.
Si los mandones del Gobierno Federal, junto a sus asesores, piensan que 120 millones de mexicanos nos chupamos el dedo, están equivocados. La visita de Donald Trump, considerado por muchos como el enemigo número uno de los mexicanos y de los migrantes, fue pensada quirúrgicamente. Si algo tiene la clase política mexicana es que piensa dos veces sus acciones cuando se trata de buscar aprobaciones populares. A veces lo logra, otras no.
María Elena Morera es una activista que después del secuestro de su esposo, decidió en 2010 crear la asociación civil Causa Común «para generar comunidades de exigencia, rendición de cuentas y con ello, sumar a la seguridad pública».
Disculpen ustedes la confusión, pero es que no hay ni a quién irle entre este par de cretinos. Uno de ellos por no tener dignidad, por mostrarse como un mandatario tibio que no tiene el valor, vaya ni la intención, de defender el honor del pueblo mexicano. El otro porque trata de buscar institucionalizar una dictadura mediante un proceso democrático; quiere ser presidente de los Estados Unidos para ver qué se siente mandar al diablo a todo el mundo.
Con 61 votos a favor y 20 en contra, el Senado aprueba la destitución como presidenta de Brasil a Dilma Rousseff. De acuerdo con el portal CNN en Español, la ya expresidenta brasileña enfrentaba un juicio por «modificar ilegalmente cuentas antes de su reelección en 2014 para ocultar un déficit en el presupuesto y seguir financiando programas sociales populares». Hoy los senadores determinaron que hay suficientes pruebas encontrarla culpable y suspenderla de manera definitiva como presidenta.
En ridículo y en vergüenza, y expuestos ante la opinión pública por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quedarán Javier Duarte y los diputados del Congresos local. El día 5 de septiembre, la SCJN decidirá que las leyes anticorrupción de Veracruz y Chihuahua son inconstitucionales. Lo anterior según el diario El Universal, que tiene en su poder los proyectos con los que los ministros darán un revés a los gobernadores César Duarte y Javier Duarte.
Templo Mayor de Reforma dice en su editorial de hoy 31 de agosto, que el que está viviendo el peor de los mundos posibles es Javier Duarte, quien durante la reunión del Consejo Nacional de Seguridad lo mantuvieron aislado y sólo, alejado de funcionarios federales y sobre todo del presidente.
Nos recuerda Armando Ortiz en su más reciente columna, que uno de los preceptos de la UNAM es la tolerancia y el respeto: «”La UNAM es un espacio de libertades. En ella se practica cotidianamente el respeto, la tolerancia y el diálogo. La pluralidad de ideas y de pensamiento es apreciada como signo de su riqueza y nunca como factor de debilidad”.