¿15 millones a caricaturistas? ¿se pagaba por llamar “perro” al entonces candidato de la alianza PAN-PRD?
Desproporcionado el monto que se facturó a los medios de comunicación en tiempos de Javier Duarte. Desproporcionado sobre todo si se toma en cuenta que para nada sirvió ese dinero, pues el gobernador siempre mantuvo una pésima imagen ante los medios nacionales y algunos estatales.
El desglose que el gobernador hiciera sobre los ocho mil 548 millones de pesos erogados a medios es el siguiente: «A periódicos dos mil 582 millones de pesos, a revistas 157 millones de pesos, a caricaturistas 15 millones de pesos, a radiodifusoras mil 315 millones de pesos, a televisoras dos mil 749 millones de pesos, a páginas web 776 millones de pesos, “otros” 515 millones de pesos, espectaculares 380 millones de pesos, impresiones 40 millones de pesos, vallas móviles seis millones 500 mil pesos, vinil ocho millones 143 mil pesos, total facturado ocho mil 548 millones de pesos».
Llama la atención que a los caricaturistas se les haya dado 15 millones de pesos. ¿Por qué habría de cobrar un caricaturista en gobierno? No se entiende, pues cada periodista cobra en su medio. Claro, a menos que le hayan pagado a algunos caricaturistas por llamar “perro” al entonces candidato Miguel Ángel Yunes Linares en tiempos de campaña.
Termina el 2016 y ningún pez gordo ha caído en la cárcel. Tal pareciera que la impunidad sigue reinando en el estado de Veracruz. Vicente Benítez, el rey de las maletas voladoras, de verdad que ya se siente legislador; Deantes con un amparo bajo el brazo anda muy campante en los restaurantes de la capital; Édgar Spinoso se codea con el Jet Set veracruzano, se siente protegido por las naves que devolvió y unas propiedades que se había adjudicado.
Ya salieron por ahí los que derraman su odio a López Obrador y que a ultranza defienden al presidente Peña Nieto. Esos tipos señalan que el alza a los precios de la gasolina no se debe a las medidas de la Reforma Energética, sino a la política fiscal y monetaria del gobierno de Peña Nieto. Exultan su repudio al “peje” llamándolo fariseo, señalando su discurso como mesiánico.
¿Abochorna ver que tiene uno muy cerca a gente que no entiende que en política no sólo hay que ser, sino también parecer? Si pregonas austeridad, si obligas austeridad entonces debes poner el ejemplo.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares dialogó con los diputados del Congreso local para solicitarles tiempo y un reajuste a la manera como se han de gastar los recursos del presupuesto en 2017. Cinco son los pasos que anotó el gobernador y que son parte de una estrategia que permita sacar adelante a estado.
Los sexenios de Fidel Herrera crearon una clase de vividores políticos que se convirtieron en clientes de un sistema que mantenía a sus líderes durante todo el año, con tal de tenerlos disponibles para las elecciones o para cualquier golpeteo político. Tal fue el caso de César del Ángel y sus 400 pueblos, una organización aberrante que le costó al estado más dinero que mantener diez hospitales. También estuvo Antonio Luna, que hasta lo dejaron crear su partido político, que obtuvo dinero del erario y pudo comprar camioneta nueva cada año para sus amantonas. Y qué decir del movimiento de los Antorchistas, del movimiento de Orfilio García y tantos otros. Lo que los líderes de estos movimientos quieren es dinero, ser mantenidos por el estado.
Desde que estaba en la Universidad Veracruzana, la señora Clementina Guerrero, ahora secretaria de Finanzas de Veracruz, siempre fue dispendiosa, si bien había ciertas carencias en la UV por la falta de pago del gobierno de Javier Duarte, ella siempre tenía para su chicles. Ya ve usted que hasta trascendió que la señora se había jubilado como trabajadora de la UV con una pensión de 76 mil pesos mensuales.
Como un verdadero recordatorio maternal ha sido tomado por el pueblo de México el abusivo incremento al combustible. La política implementada por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público ha demostrado falta de sensibilidad a la clase media y baja, que son precisamente las que pagarán las consecuencias.