El incremento a la gasolina, pesada loza para los mexicanos y débiles aspiraciones para candidatos del PRI
Con qué cara se presentarán los candidatos del PRI ante el electorado. Enrique Peña Nieto le ha dado un duro golpe a las aspiraciones de muchos priistas que buscan alcanzar un puesto de elección popular. Con el incremento a los combustibles, el PRI está contra la pared. Es cierto que fueron acompañados con otros partidos políticos para la aprobación de la Reforma Energética, sin embargo, el muerto se lo achacan al PRI.
No la tiene fácil el tricolor, la sociedad mexicana se siente engañada, el golpe lastima el bolsillo de los mexicanos. El poder adquisitivo del peso mexicano es débil. El incremento salarial no se nota y según los analistas económicos, la inflación se irá hasta el 4.5 por ciento.
Según el propio secretario de Hacienda, estas medidas serán temporales, sin embargo, nunca en la historia del país las medidas han retrocedido. Al menos en Veracruz el panorama para el tricolor pinta muy oscuro
Y es que no resulta congruente que algún candidato venga a ofrecer mejores condiciones de vida cuando los legisladores y autoridades de su mismo partido echan a andar reformas que incrementen la gasolina y a su vez encarezcan los productos de la canasta básica.
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Si algún vivales que durante años disfrutó de onerosas compensaciones, creía que así continuaría, estaban viviendo en el error. Con fecha del 29 de diciembre, la Oficialía Mayor giró la circular con folio SEV/OM/DRH/049/16. En ésta se indica que por la reorganización administrativa y en acorde con la auditoria de desempeño, se acaban los contratos de servicio y compensaciones a partir del 31 de diciembre.
Esto del gasolinazo está adquiriendo dimensiones que el Gobierno Federal no esperaba. Los mexicanos se sienten agraviados sobre todo porque el presidente Peña Nieto se valió del eslogan de «no más gasolinazos» si se aprobaba su Reforma Energética. Ante ese agravio ya hay una invitación para reunirse en el Ángel de la Independencia el día domingo primero de enero para protestar en contra del gasolinazo.
Algunas personas lo calificarán de populista, otros lo compararán con Fidel Herrera, pero que de repente el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se salga de su oficina sin avisar a nadie y se pasee por el Parque Juárez a bolearse los zapatos, a saludar a las personas, a jugar volados con los chamacos o a recomendar a los visitantes de otro estado que se visite los museos de la ciudad de Xalapa es algo se debería ponderar.
Desproporcionado el monto que se facturó a los medios de comunicación en tiempos de Javier Duarte. Desproporcionado sobre todo si se toma en cuenta que para nada sirvió ese dinero, pues el gobernador siempre mantuvo una pésima imagen ante los medios nacionales y algunos estatales.
Termina el 2016 y ningún pez gordo ha caído en la cárcel. Tal pareciera que la impunidad sigue reinando en el estado de Veracruz. Vicente Benítez, el rey de las maletas voladoras, de verdad que ya se siente legislador; Deantes con un amparo bajo el brazo anda muy campante en los restaurantes de la capital; Édgar Spinoso se codea con el Jet Set veracruzano, se siente protegido por las naves que devolvió y unas propiedades que se había adjudicado.
¿Abochorna ver que tiene uno muy cerca a gente que no entiende que en política no sólo hay que ser, sino también parecer? Si pregonas austeridad, si obligas austeridad entonces debes poner el ejemplo.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares dialogó con los diputados del Congreso local para solicitarles tiempo y un reajuste a la manera como se han de gastar los recursos del presupuesto en 2017. Cinco son los pasos que anotó el gobernador y que son parte de una estrategia que permita sacar adelante a estado.
Los sexenios de Fidel Herrera crearon una clase de vividores políticos que se convirtieron en clientes de un sistema que mantenía a sus líderes durante todo el año, con tal de tenerlos disponibles para las elecciones o para cualquier golpeteo político. Tal fue el caso de César del Ángel y sus 400 pueblos, una organización aberrante que le costó al estado más dinero que mantener diez hospitales. También estuvo Antonio Luna, que hasta lo dejaron crear su partido político, que obtuvo dinero del erario y pudo comprar camioneta nueva cada año para sus amantonas. Y qué decir del movimiento de los Antorchistas, del movimiento de Orfilio García y tantos otros. Lo que los líderes de estos movimientos quieren es dinero, ser mantenidos por el estado.