La dispendiosa burocracia universitaria
La UV, muy a su pesar, sigue siendo una gran fábrica de desempleados. Hace rato que eso no cambia. No hay verdaderos programas, como en otras instituciones, digamos los Institutos Tecnológicos, que vinculen a los alumnos con las empresas que podrían emplearlos. No hay un seguimiento real de egresados, si acaso unas reunioncitas de café y galletas; de experiencias fatuas y anécdotas falsas. El dispendio es brutal. Los funcionarios de cierto nivel de la UV cargan todo al presupuesto. Es común ver a funcionarios de quinta desayunando o comiendo en el restaurante La pérgola, cargando sus alimentos diarios a la Universidad Veracruzana.
Bueno, su plan médico en un tiempo cubría hasta cirugías plásticas. Para colmo, la Universidad Veracruzana, una institución que podría crear sus propios departamentos de evaluación, sigue contratando al Ceneval para la aplicación del examen de admisión y para otro tipo de evaluaciones. El gasto que la UV le hace a Ceneval, la empresa de la que es socio mayoritario Víctor Arredondo, es verdaderamente oneroso.
La Universidad Veracruzana nunca pudo erradicar a esos investigadores que se incrustaron y que cobran cantidades enormes, sin cumplir con ninguna carga académica. Sara nunca tuvo el valor de poner orden en esa clase de “aviadores” académicos; para colmo contrata a ebrios irredentos en empresas culturales como la Feria del Libro, que es parte del rostro que mostramos al exterior.
La UV, teniendo una facultad de Administración, no sabe administrar recursos; teniendo una facultad de Economía, no sabe economizar; teniendo una facultad de Ingeniería, no se las ingenia para salir adelante; teniendo una facultad de Derecho, anda por los caminos torcidos de la burocracia.
El fiscal general del estado, Jorge Winckler Ortiz, acudió a la Cámara de Diputados federal para solicitar el desafuero del diputado Tarek Abdalá Saad, quien es investigado por el delito de daño patrimonial que alcanza la cifra de 23 mil millones de pesos. Esta pena podría alcanzar los 15 años de cárcel en caso de que se compruebe su participación en este delito.
Ahora resulta que al presidente de México, el copetudo Enrique Peña Nieto, le salió lo muy digno y suspendió la reunión pactada con su homólogo de los Estados Unidos, Donald Trump que tenía pactada para este martes 31 de enero. En su cuenta oficial de Twitter, el mandatario nacional escribió: «Esta mañana hemos informado a la Casa Blanca que no asistiré a la reunión de trabajo programada para el próximo martes con el @POTUS».
Dicen las lenguas de doble filo que el gobernador lo que menos quiere es crear polémica en el asunto de los derechos humanos. Por consiguiente y sin miramientos, giró instrucciones para que fuera cesado de inmediato Luis Antonio Ávalos Amaya como director de Servicios Generales de la Secretaría de Educación de Veracruz por, supuestamente, faltar a los derechos de las mujeres.
Hasta la redacción de Libertad bajo Palabra han llegado mensajes sobre una nota que publicamos sobre la familia Beceiro, dueños de los laboratorios que están bajo investigación acusados de clonar medicinas. Con tal de hacer caer en el desprestigio a algunas empresas, ciertas personas, llenas de maledicencia, han querido usar nuestras notas para vincular a los Beceiro con esas empresas.
¡Qué pena! Se acuerda usted del teléfono celular que se robaron en el Congreso la semana pasada. Le recordamos: por andar de payaso, tratando de llamar la atención, al diputado independiente, antes de Morena, Sebastián Reyes, le robaron su teléfono celular. Y es que el diputado Reyes se encadenó en la Tribuna del Recinto Oficial de Sesiones para que le hicieran caso.
Tanto tiempo se tardó el presidente Peña Nieto en decidir si iría o no a la reunión pactada con el presidente de los Estados Unidos que finalmente el presidente norteamericano tuvo que decidir por él y muy de mañana le mandó un mensaje en el que le decía: «Si México no está dispuesto a pagar el muro, sería mejor cancelar la reunión».
Primero fue Guillermo Padrés, el exgobernador de Sonora quien se entregó pensando que contaba con un buen abogado, Antonio Lozano, que lo libraría de cualquier orden de aprehensión. Pero en una jugada maestra la Procuraduría General de la República le cambió el panorama a Padrés, quien contaba con un amparo contra cualquier detención, pero ese amparo no cubría su reciente condición, de modo que entró a la prisión.
En su momento, cuando Peña Nieto invitó a Donald Trump a México, siendo el norteamericano candidato a la presidencia de los Estados Unidos, muchas voces se alzaron para decirle al presidente de México que cancelara la invitación, que no aceptara recibir a un sujeto engreído y arrogante que durante su campaña se la pasó insultando a los inmigrantes mexicanos, y a los mexicanos mismos.