El famoso viaje de los hijos de Duarte de Toluca a Guatemala, parte del montaje
Se dice que el viaje que hicieran los hijos de Javier Duarte de Toluca a Guatemala fue clave para que las autoridades dieran con el prófugo exgobernador. Resulta que en ese viaje José Armando Rodríguez Ayache, concuño del exgobernador trató de trasladar más dinero del permitido por las leyes aduanales; se detectó que llevaba 12 mil 15 euros, mil 445 dólares y 14 mil 950 pesos mexicanos en efectivo.
Rodríguez Ayache y las hermanas de Karime, a pesar de ser detectadas en su viaje a Guatemala, a pesar de que las estaban vigilando, a pesar de todo ello cometieron el “mega error” de continuar con el viaje que “conduciría” a las autoridades a Javier Duarte. ¡Hay que ser muy pendejo para hacer eso!
Si Duarte estuvo prófugo por más de 185 días fue, o porque se tomó todas las precauciones del mundo, o porque sabía que el gobierno lo tenía bien ubicado y él estaba en contubernio con sus vigilantes. Pero cometer el error de que los niños lo condujeran a su escondite, eso no se los cree nadie.
Entre más intenta el Gobierno Federal de explicar su versión oficial de la captura de Javier Duarte, más cae en contradicciones y más se pone en evidencia que todo fue un montaje preparado para hacernos creer que su inteligencia policial fue la que dio con él. De entrada, ese reportaje preparado que presenta Loret de Mola en su programa Despierta, que no es otra cosa que la versión oficial del Gobierno Federal, se nota que lo tenían preparado de tiempo.
Por supuesto en Libertad bajo Palabra estamos muy pendientes de nuestros clientes, y uno estos es la madame Gina Domínguez, a quien buscamos en Twitter para enterarnos de qué posteaba sobre la captura de Javier Duarte. Ya ven que una vez la señora salió con el cuento de que iba a contar «una historia no contada en torno a Duarte. Tal vez la verdadera o más importante». El caso es que no contó nada que no supiéramos ya.
Parece ser que el Gobierno Federal pretende quedarse con todo el mérito sobre la captura de Javier Duarte. Primero los boletines de los líderes priistas, tanto nacional como estatal, soltando frases tan absurdas como: «Esta detención es la prueba fehaciente de que el Gobierno de la República procede con transparencia, apegado al estado de derecho, y que está comprometido con la justicia en Veracruz».
La versión oficial sobre la captura de Duarte dice que fueron los hijos los que condujeron a la captura del exgobernador. Los hijos viajaron el viernes 14 de abril en un vuelo de Toluca a Guatemala. ¿No sería la foto que filtrara López-Dóriga un distractor para desviar la atención de la frontera de México con Guatemala y ponerla hacia la frontera con Canadá? La versión oficial dice que Duarte llegó al hotel La Riviera de Atitlán en que se encontraba apenas dos días antes de su captura. Pero el vocero de la policía de Guatemala dice que la habitación de hotel estaba alquilada desde hacía 5 meses; incluso dijo que podían haberla comprado.
Si se trata de ser honestos, hay que reconocer el papel que jugaron los medios para denunciar los delitos y tropelías que cometió impunemente Javier Duarte y cómplices. Es cierto que hubo muchos medios impresos y digitales que le hacían la caravana a Duarte y le celebraban todas sus ocurrencias.
Dice la máxima bíblica: «De la abundancia del corazón habla la boca», lo que quiere decir que uno expresa las cosas que siente en su ser. Es por ello que extraña y alarma la expresión que mediante Twitter ha declarado Andrés Manuel López Obrador, quien al parecer ya no mide las consecuencias de lo que dice. En un mensaje sobre la captura de Javier Duarte López Obrador dice: «Detienen a Duarte para simular que combaten la corrupción. Pero el pueblo no se conforma con chivos expiatorios, quiere la caída del PRIAN».
Otro que anda exigiendo todo el peso de la ley en contra de Javier Duarte es el senador Héctor Yunes. Ahora se regocija aquel que en un tiempo lo llamó «mi jefe político». Héctor Yunes ocupó seis mensajes de Twitter para dar a conocer su postura.
Los que se deberían quedar callados sobre la detención de Javier Duarte son los priistas. El PRI se convirtió en los últimos años, en el más grande refugio de ladrones y funcionarios vinculados al crimen organizado.