Sara Ladrón, de manera hipócrita pide vida y salud para Pitol, pero solapa y protege al abusador
Los familiares de Sergio Pitol reclaman a Sara Ladrón de Guevara, rectora de la Universidad Veracruzana, su postura pusilánime ante la situación que viviera el Premio Cervantes de Literatura. A pesar de que Sara Ladrón de Guevara estaba al tanto de los abusos que se cometían en contra del maestro (lo obligaron a demandar a su primo hermano por asesinato; falsificaron constancias médicas) ella no intervino para nada, pero ahora sale a decir que Pitol es el más distinguido de sus académicos y que le desea larga vida en salud y con calidad.
Sin embargo, como una bofetada a los familiares de Sergio Pitol tiene entre sus colaboradores a Rodolfo Mendoza, el principal responsable de toda la situación legal y anímica que pasara Sergio Pitol. En un documento que nos mandara Laura Deméneghi, sobrina del escritor nos dice: «La familia de Sergio Pitol condena y lamenta estos nombramientos (los de Rodolfo Mendoza) que son una ofensa tanto para mi tío como para nosotros. Exigimos justicia».
De principio ya tienen demandado al abusador, pero Sara, de manera muy hipócrita, por un lado pide vida y salud para Pitol y por otro lado solapa al abusador.
Mientras el abogado Tomás Mundo acariciaba la idea de formar parte del gabinete de Miguel Ángel Yunes Linares se le veía sonriente y optimista; cada que se le encontraba en eventos políticos y literarios tenía esa arrogancia de los elegidos. Nos comenta el periodista Armando Ortiz que en alguna ocasión compartió mesa literaria con el abogado que entonces sólo era director de Tránsito. En su currículum mostraba con orgullo publicar cada semana una columnita en Diario de Xalapa.
La risa, dice Jorge de Burgos, el monje ciego y asesino de El nombre de la rosa, novela de Umberto Eco, libera al aldeano del miedo al diablo. «La risa distrae, por algunos instantes, del miedo al aldeano».
En sus Enmoladas del día de hoy, la periodista Virginia Durán Campollo nos comenta la situación que vive el exmandatario de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa —el puerco más marrano—, en el penal de Matamoros, Guatemala quien, al no haber cumplido con limpiar el cochinero que dejó su maestro Fidel Herrera Beltrán en Veracruz, ahora tiene que hacer la limpieza de los pasillos de la cárcel acompañado de los gritos de sus compañeros, los reos guatemaltecos.
Los mexicanos, los que buscan el cambio democrático, saben que en 1988 Carlos Salinas se robó la presidencia de la República en una de las elecciones más polémicas de la historia reciente de México. Se recordará que la elección se llevó a cabo el 6 de julio de 1988. El conteo de votos se realizaría mediante un sistema de cómputo, operado por la Comisión Federal Electoral, encabezada por el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz. Sin embargo, durante la noche del día de la elección, el sistema repentinamente se “cayó”. Hasta entonces, el conteo de votos favorecía la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.
Una vez que terminara la administración de Javier Duarte y ya ante las nuevas autoridades del DIF-Estatal, los familiares de Sergio Pitol son los que se encargan de sus cuidados. Como se ha reportado ya Sergio Pitol, Premio Cervantes de Literatura, está en la última etapa de una afasia motora, que lo hace dependiente de otros para todas las actividades de la vida normal.
Vaya con el gobernador de Nuevo León, se parece a algunos empresarios veracruzanos que piensan que la prensa no les puede cuestionar nada, que piensa que la única verdad que existe es la suya. Resulta que el Bronco, molesto porque lo cuestionaron por sus altos gastos de promoción, se fue sobre los medios que lo acusaron, particularmente el periódico El Norte, filial del periódico Reforma.
Envalentonado, rapado, barbudo y regordete, así apareció Javier Duarte esta mañana para que sus abogados aceparan su extradición a México. La pelea a muerte que existe entre Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares nuevamente acaparan las primeras planas. Duarte de Ochoa sale dicharachero, amable y con una sonrisa de oreja a oreja, dando a entender que tiene un as bajo la manga.
Cuando decimos que a Vicente Fox ya no le funcionan todas las neuronas no lo decimos con el propósito de insultarlo sino de describirlo. Los mexicanos que creímos en el “cambio” pensamos que Vicente Fox haría un papel extraordinario que cambiaría este país. Pero inmediatamente nos dimos cuenta que Fox no era lo que pensábamos, antes bien era el producto de una campaña publicitaria como de la Coca Cola.