Javier Duarte y Enrique Peña Nieto, ¡una historia de corrupción, sin final feliz!
Se le llama impasse a una situación en la que se encuentra un asunto o problema que no progresa o al que no se le encuentra solución. Para el Gobierno Federal, el caso Javier Duarte se ha empantanado. El exgobernador, acostumbrado al tufo de las cloacas de la corrupción, no es ningún tonto, seguramente tiene un as bajo la manga. Los rumores de que muy pronto la PGR dirigirá sus pesquisas contra su familia, especialmente contra Karime Macías, considerada por muchos como el cerebro de la organización que dilapido a las arcas veracruzanas, pone muy alerta a Javier Duarte.
La lucha de poderes entre Javier Duarte y el grupo que representa Enrique Peña Nieto tiene que ver mucho con la información que el cordobés posee sobre el financiamiento a la campaña presidencial.
Una fotografía, un recibo, una grabación, documentos comprometedores, no se sabe en realidad con qué cuenta Javier Duarte, pero de que tiene información comprometedora la tiene; si no, cómo explica usted el tortuguismo de los organismos encargados de aplicar la justicia, con suficiente evidencia como para que el exgobernador pase, con toda su parentela, muchos años en la cárcel.
No sólo es Ruth Callejas, la #LadyDubái, la única que debe ser llamada a cuentas. También muchos de los operadores del difunto Callejas Arroyo tienen que ser llamados a cuentas. Ruth Callejas tendrá que responder por la cantidad de permisos que otorgó para que se abrieran escuelas particulares; permisos que la Federación no reconoce.
Pues a muchos empresarios apócrifos sí los acalambró la advertencia del gobernador Yunes Linares respecto a reclamar adeudos con su gobierno. Si el adeudo no se logra justificar, si los documentos están alterados, si las empresas sólo son fachada, el Gobierno del estado se irá con todo en contra de ellos. Ante esta advertencia, de los mil 703 proveedores sólo 80 se han presentado a reclamar su deuda.
¿De qué se trata? Ahora resulta que el Partido Revolucionario Institucional está proponiendo medidas radicales para apoyar a los damnificados por el sismo del 19 de septiembre de 2017. En un boletín emitido por el PRI se dice que «Enrique Ochoa Reza, formalizó hoy ante el Instituto Nacional Electoral (INE) la renuncia a 258 millones de pesos del financiamiento público al PRI en 2017».
Una de esas historias que inmediatamente se viralizó en redes sociales fue la referente al verdadero propietario del colegio Enrique Rébsamen. La nota que circuló fuertemente ayer decía que Norberto Rivera quiso desviar la atención con el tema de la niña Frida Sofía para poder sacar el contenido de las cajas fuertes que tenía guardadas en ese edificio. La nota se apoya en una entrevista que le hiciera Danielle Dithurbide al religioso cuando por casualidad andaba el señor contemplando los escombros del colegio que dicen es de su propiedad.
Si bien es cierto que los sismos no se pueden predecir, los organismos encargados de la protección civil deben estar preparados para cualquier contingencia. Especialmente el Gobierno Federal y su organigrama de carácter social, éstos deben estar atentos a las necesidades de los damnificados. Y es que la sociedad mexicana, cada vez más pujante y exigente, se da cuenta de la manera en que los funcionarios se enfrentan a estas tragedias. El sismo no sólo derrumbó edificios y construcciones, también se encargó de poner a diferentes políticos en su lugar. Caso emblemático el de Graco Ramírez y su cónyuge, a quien a nivel nacional ya están catalogados como acaparadores de las donaciones del pueblo.
Eduardo Zárate se encontraba en Morelia cuando el sismo del 19 de septiembre de 2017 azotó varios estados, entre ellos la Ciudad de México. Eduardo se enteró que en la colonia del Valle no aparecía un amigo suyo y de inmediato se anotó como voluntario para ir a apoyar en las labores de rescate. Eduardo fue aceptado como voluntario sin importar que estuviera en silla de ruedas.
Ya el viernes, jóvenes en el municipio de Tetela del Volcán increparon a Graco Ramírez y le dijeron que se pusiera sus botitas y se pusiera a trabajar. La cara de molestia de parte del perredista no se hizo esperar, por lo que prefirió retirarse del lugar. Y es que no era para menos, el gobernador hacía acto de presencia tres días después del desastre. Pues ahora nuevamente se le volvió a aparecer el chamuco ha Graco.
Nuevamente los voluntarios, los rescatistas y la inmensa mayoría de los mexicanos nos muestran que este país tiene esperanza. Salieron sin que los llamaran. Empezaron a escarbar con sus manos, rescataron hombres, mujeres y niños; rescataron mascotas también. Conmueve la solidaridad de ellos.
Nos encontramos este documento interesante sobre la Torre Latinoamericana escrito por Rod Rome y decidimos compartirlo para ustedes: