Rosario Robles, de la plenitud del pinche poder a presa de una venganza presidencial

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Rosario Robles Berlanga FOTO: WEB

Dice el dicho que cuando Dios da, hasta los costales presta, y es que en el mundo de la política, sus peones y alfiles pueden atestiguar que cuando hay poder, absolutamente todo se facilita. Dijera el charro de México, don Vicente Fernández, «traes caballo y hasta te prestan la silla». Algo similar le pasó a Rosario Robles, quien ocupó puestos de primer nivel: su paso por el Gobierno de la Ciudad de México y su malograda participación en el gobierno de Peña Nieto, atestiguan que la hoy reclusa disfrutó plenamente del poder, o como lo dijera un extasiado Fidel Herrera Beltrán, «la plenitud del pinche poder».

Hoy los tiempos no le sonríen a Rosario Robles, hoy está detrás de las rejas; su error fue subestimar a su examigo y jefe político, hoy es víctima de su propio exceso de confianza. Su caso pareciera que será la muestra de lo que le puede pasar a todos aquellos que se pongan y enfrente de la 4T. La exjefa de Gobierno de la Ciudad de México estuvo en los cuernos de la Luna, mientras se regodeaba de amor fingido por el hombre que sería su perdición, a saber, Carlos Ahumada.

Ya lleva dos años encarcelada en el que muchos conocedores de la ley señalan que la justicia mexicana se ha enseñado con ella, hay quienes creen que mientras no le pida perdón al presidente López Obrador, difícilmente podrá salir en libertad. Que no olvide Rosario Robles que su asunto, no entró en la negociación con Peña Nieto. Ni hablar, así se las gastan en la 4T.

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