AMLO se autodestruye a diario

Democracia
Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Francisco Vargas / No pasa un solo día en el que el Presidente de la República no declare o tome una decisión que cause controversia, polarice y divida a la opinión pública, las conferencias mañaneras en Palacio Nacional han hecho que López Obrador diga muchas veces lo que realmente piensa sin complejos ni prejuicios, lo cual sin duda, lo ha perjudicado a tal grado de perder todo tipo de credibilidad en la investidura presidencial que él representa.

A pesar de que sus intolerantes y detestables fanáticos se esfuercen en defender y justificar todo tipo de errores y malas decisiones del primer mandatario, nunca podrán ocultar su evidente ignorancia y falta de conocimiento en materia administrativa y jurídica a la hora de tomar decisiones para el país.

Los ejemplos bastan y sobran para exhibir la poca vergüenza y pudor con la que muchas veces se conduce Andrés Manuel a la hora de expresarse sobre quienes lo critican a él o a su gobierno. Vociferando desde el pódium más importante del país contra periódicos nacionales e internacionales, periodistas, columnistas, intelectuales, políticos y activistas opositores, agencias consultoras, organizaciones de oposición etc., Su poca tolerancia y falta de cordura para sobrellevar la crítica lo han inclinado a dedicarle más de 15 minutos diarios en su conferencia mañanera a los periódicos que publican notas sobre los pésimos resultados que ha ofrecido su administración. Eso, aunado a su carente empatía con las víctimas de la violencia e inseguridad, así como con los miles de pacientes de cáncer que se han quedado sin quimioterapias ni medicinas debido a sus medidas de austeridad y a la evidente corrupción que va en aumento dentro del sector salud.

Al tener a su merced al Poder Legislativo y al Poder Judicial como recientemente se comprobó al aprobarle una consulta evidentemente inconstitucional con fines políticos, su poder y al parecer también su popularidad va en aumento, teniendo como resultado al Presidente con mayor control y poder político desde la época de Díaz Ordaz o López Portillo, es decir, no hay nadie en el servicio público con suficiente poder o autoridad para desafiar al actual Presidente de México, ni siquiera un ministro de la Suprema Corte.

Todo esto está resultando contraproducente para el país, ya que al no haber nadie que pueda contradecir y oponerse al Presidente, él cree tomar las mejores decisiones para el país, a pesar de que las estadísticas y la evidencia vayan en contra de estas.

De ahí su intolerancia hacía quienes lo critican y se oponen en la sociedad civil, los medios o dentro de la Cámara de Diputados, todas las críticas de cualquier índole, por bien fundamentadas que estén, caerán en oídos sordos, porque hoy por hoy López Obrador está representando a viva voz la voluntad del pueblo dentro de su mente y nada ni nadie lo hará cambiar esa absurda y errada visión.

A estas alturas la oposición ya debería estar perfectamente perfilada en unión de cara a las elecciones de Junio del 2021 y sacarle todo el provecho electoral posible a los continuos errores que el Presidente comete a diario, ya que si no le muestran resistencia a morena en la Cámara de Diputados y en los estados que están en juego, México vivirá fácilmente un sexenio más bajo el poder de la mal llamada “Cuarta Transformación”.

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