Amado Cruz, el gran salvador… lampiño

Amado
Amado Cruz Malpica FOTO: WEB
- en Opinión

Edgar Hernández* / 

“¡Si metes la pata métela bien ya que de lo contrario te hundirás más en justificaciones tontas”, FGB

Lástima que Amado no lo dijo a tiempo.

De lo contrario, Donald Trump tendría asegurada la reelección por cuatro años más; el líder norcoreano Kim Jon Un, muy seguramente hubiera librado la muerte cerebral al saber que su pueblo se había salvado de la pandemia y China, Italia, Alemania y España ya le hubieran otorgado, por aclamación y por adelantado, el Nobel de Medicina.

En Nueva York, como los “Yanquis” en sus épocas de campeones mundiales, muy seguramente ya le tendrían listo un desfile en lujoso auto con capota descubierta por la Quinta Avenida, con miles de papelillos arrojados desde los rascacielos por el agradecido pueblo.

Todo en honor de este gran veracruzano que sabe mucho de virus y esas porquerías de murciélagos.

Luciano Pavaroti, José Carreras y Mariano Arostini, prestarían sus lujosos pisos en Roma, Madrid o Paris, o al menos invitarían a Amado a comer pasta y tomar lo mejor de sus vinos, en agradecimiento a que no darían más conciertos desde su ventana, sino en los grandes escenarios del mundo.

Y China, ¡vaya con esos chinos! se hubieran ahorrado una lanota no construyendo en diez días tremendo hospital, ni hacerle tanto al cuento con su fase una, fase dos y fase tres.

Para acabar pronto, el mundo se pondría a los pies del oscuro diputado de Coatzacoalcos, Amado Cruz Malpica, quien antier anunció atención y cura para dos millones de infectados de coronavirus.

Todo de tres patadas.

Se ignora porque este patriarca del sur, pero que digo Patriarca del Sur, este nuevo Moisés, Amado Cruz Malpica, capaz de partir en dos el apestoso río Coatzacoalcos para desde su lecho salvar a dos millones de veracruzanos, no lo dijo ese 23 de diciembre de 2019 cuando por primera vez se alertó al mundo sobre la pandemia.

Tal vez la ONU lo hubiera convocado para que de cara a 154 países dijera cómo sin capacidad hospitalaria, sin medicinas, sin esos respiradores artificiales que tan caro valen y sin molestos tapabocas, alcohol, cloro y cuanta madre, se puede exterminar al coronavirus al conjuro de una fórmula mágica que aún se ignora en qué consiste.

Porque aquí no estamos para contarlo ni usted para saberlo, pero seguro que el hoy legendario diputado de Morena, Amado Cruz Malpica, ha de tener sus secretitos porque cómo pasa usted a creer que así como así de un madrazo es posible atender a dos millones de infectados sin morir en el intento.

Ese Amado, ha de tener pacto o con el Diablo o un acuerdo secreto con el Señor de los Cielos… me refiero a Dios, ya que de otra manera no se explica esa discreta petición, que ya trascendió, de que el Papa Francisco le pidió una audiencia a este sexagenario legislador que por cierto aspira a ser alcalde de Coatzacoalcos, para que le explique cómo, sin la intervención divina, es posible alcanzar la cura para dos millones de infectados.

“Eso no es otra cosa más que obra de Dios”, dicen que le argumentó en extensa carta escrita y firmada por puño y letra por el mismísimo Santo Padre.

Aunque los masones ya también reclaman paternidad sobre el origen del fenómeno médico sanitario. Ellos piensan que son fuerzas exógenas que deben guardarse, quedarse en la máxima secrecía.

Por lo pronto fuentes oficiales afirman que Amado Cruz Malpica ha decidido pedir licencia a esa chambita de diputadito local porque sus amigos de Morena lo han convencido que mejor se dedique a predicar el verbo de la 4T.

Esa es la neta. Ese es el fondo del asunto.

La cura a dos millones de infectados por coronavirus que eventualmente serían atendidos en Coatzacoalcos, expuesta por tan atrevido personaje, no fue otra cosa que aplicar la prédica de AMLO, quien a final de cuentas tenía razón al insistir en los besos y abrazos y que no tuviéramos temor por esa infeccioncilla ya que, como as en la manga, sabía que tenía bajo siete llaves la fórmula de la cura, que no se sabe cuál es pero de que cura, cura.

Pero ya decíamos que don Amado, porque desde ayer es don Amado, según fuentes confidenciales, dejará el cargo para moverse a Catemaco donde lo requieren los brujos, curanderos y rameros ¿o rameadores?

Ahí este pelado, perdón a Don Amado -a quien ya siento que lo quiero- instalará sus oficinas para recibir a millones de personas que tengan Coronavirus o Dengue porque las malas lenguas aseguran que también tiene cura para ese mal y no precisamente ahogando en vasitos de agua a los pinches moscos como asegura Cuitláhuac, sino por la vía del ahorcamiento… “¡Sencillito!”, dirían los argentinos.

De esto último, sin embargo, no hay confirmación oficial.

¡Seguiremos informando!

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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