¿Raza de bronce, la policiaca?

Bronce
Policías con cubrebocas FOTO: WEB
- en Opinión

Arturo Reyes Isidoro / Hasta la fecha, me llama la atención por qué los integrantes del gobierno (federal y estatal) no usan cubrebocas, no obstante que recomiendan a la población que lo hagan para protegerse del coronavirus.

Me venía preguntando si es porque habían decidido cantar también las glorias de “La raza de bronce”, aquel histórico poema que Amado Nervo dedicó a Juárez el 19 de julio de 1902 en la Cámara de Diputados: “Señor, deja que diga la gloria de tu raza / la gloria de los hombres de bronce, cuya maza…”.

El 23 de marzo, el columnista Salvador García Soto publicó en El Universal que cuatro días antes, en una reunión del presidente Andrés Manuel López Obrador con el gabinete legal y ampliado, los especialistas del gabinete de salud le hicieron un comentario sobre nuestra raza.

Le dijeron que “por un tema de genética, la raza mexicana tiene mayor resistencia a este tipo de virus que otras razas como la europea”, y le argumentaron que tiene que ver con el genoma mexicano y el mestizaje.

En sus conferencias y en sus actos públicos, ni el presidente ni López-Gatell y en Veracruz ni el gobernador ni el titular de Salud Ramos Alor nunca aparecen con cubrebocas, ni siquiera para hacer una demostración sobre cómo usarlos en forma correcta, como hacen las azafatas en los aviones con las mascarillas de oxígeno por alguna emergencia (curiosamente el delegado federal Manuel Huerta, él sí).

Pues recién me enteré que les tiraron línea: les dijeron que no los usen para no causar pánico entre la población, acaso por eso no les han regalado y exigido a los empleados que los utilicen.

¿Raza de bronce, por ejemplo, los policías, muchos hombres rudos, algunos violentos, amos y señores de la fuerza bruta, del garrote si es necesario? Me extrañó verlos en un principio que no usaran cubrebocas no obstante su exposición a los sitios públicos, aunque de pronto, ¡zas!, que veo que algunos ya se protegían. Les cuento.

A través de su cuenta de Twitter, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó el domingo 12 de abril que había evitado el segundo intento de suicidio de un joven en Xalapa.

“Elementos de la @SP-Veracruz y Protección Civil evitaron que un hombre se lanzara desde lo alto de un edificio en construcción ubicado en la Av Arco Sur, en Xalapa.

Fueron automovilistas y peatones, quienes esta mañana alertaron a la Policía, que una persona amenazaba con quitarse la vida, por lo que de inmediato, los efectivos se trasladaron al lugar para hacerlo desistir de su decisión y brindarle la atención correspondiente.

Esta es la segunda ocasión que P.P.H. intenta suicidarse, el primer evento ocurrió el pasado 19 de enero”.

Las fotos que la propia SSP dio a conocer muestran a los chicos del secretario Hugo Gutiérrez Maldonado haciendo su labor, que algunos cibernautas aplaudieron.

Lógicamente, para evitar que se lanzara al vacío, cuando pudieron abrazaron a P.P.H. y luego lo bajaron llevándolo de los brazos, algunos policías hombres, otros mujeres, más personal de protección civil más elementos de Tránsito estatal. Todos querían aparecer en el video como los salvadores.

Un detalle que muestran las gráficas es que ese joven vestía de mujer. De ahí se lo llevaron al cuartel San José y lo encerraron en el área preventiva. Desde su primer rescate le preguntaban el por qué de su decisión.

Contrario a como actúan los policías, esta vez no le dieron una “calentada” y hasta se mostraron complacientes con él, lo chiquiaron viéndolo una víctima de algo. Pero el tipo no reaccionaba, no decía nada. Seguramente lo invadía una turbación de ánimo.

Fue luego, pasado un buen rato, cuando por fin pareció volver por fin en sí, a la normalidad. Y habló. Les dijo sus motivos: que era gay, que padecía sida y que su pareja, que acababa de fallecer, lo había contagiado de coronavirus.

¡Santo cielo! La que se armó. Hablaron de inmediato a los servicios de salud para que fueran por él y mientras concentraron enseguida a todos los que habían participado en el operativo y a quienes se le habían acercado en el cuartel, los bañaron con lo que pudieron y les ordenaron que se fueran, pero de ya, a sus casas y que se pusieran en cuarentena. Casi les dijeron fuchi, guácala.

Pero varios ya se habían paseado por las instalaciones y, según una versión, hasta se habían acercado a las oficinas de los jefes y comandantes.

Entonces una de las primeras órdenes fue guardar absoluto silencio, que no se dijera nada de lo que había sucedido; otra, por fin, que de inmediato todos empezaran a usar cubrebocas y guardar sana distancia.

Lo cierto es que el miedo a haberse contagiado quedó sembrado y de alguna manera en el cuartel decretaron cuarentena, hasta donde es posible.

Hasta la fecha oficialmente no se ha dicho nada sobre el tema y no se sabe dónde está P.P.H. Tampoco si se confirmó la muerte de su pareja por Covid-19, que no estaría en las estadísticas y cuyo fallecimiento se habría ocultado.

Entre la tropa piensan que por ahora ningún jefe policiaco se debiera acercar a las llamadas Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz porque ponen en riesgo al propio gobernador.

Los policías son hombres públicos, de la calle, que tienen contacto con la población. La autoridad tiene la obligación de tomar las medidas extremas para evitar cadenas de contagios.

¡Carajo! Ahora que hicieron algo bueno los polis están en riesgo, ellos y sus familias. Seguramente la próxima vez en este tipo de casos darán auxilio pero debidamente protegidos.

Pues sí, nuestra raza de bronce policiaca quedó expuesta, el Covid-19 se les puso al tú por tú y los mostró tan frágiles como cualquier ser humano. Y ahí sí, no valen ni garrote ni pistola, ni la prepotencia característica de muchos.

Cierra restaurante y ladrones lo vacían

Y mientras, víctima de la pandemia y de la inseguridad, un restaurante de cortes asados de la avenida Ávila Camacho, contraesquina de la Escuela Secundaria Técnica 3 de Xalapa, que había cerrado sus puertas por el Covid-19, fue vaciado por los ladrones al amparo de la noche y de la falta de vigilancia.

Para tal empresa se requería un camión de mudanzas, mínimo, y tiempo suficiente. ¿Cómo fue posible que la policía no se dio cuenta, en un lugar prácticamente dentro del centro histórico? No faltan quienes piensan que los ladrones gozaron de protección policiaca.

21 de abril, ni quien se acuerde

En días normales este martes se hubiera conmemorado la heroica defensa del puerto de Veracruz en 1914. Hasta anoche no vi alguna mención a la fecha. Pienso que el gobierno federal, la Marina-Armada de México hubiera realizado una ceremonia sin público y la hubiera transmitido por todos los medios posibles.

Así las cosas, ni visita presidencial a Antón Lizardo, ni el vistoso desfile de cadetes, ni mensajes, ni la tradicional comida en las instalaciones de la Heroica Escuela Naval. Nada.

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