Héctor Yunes, el recuento de una candidatura

- en Investigación, Opinión

Armando Ortiz / Hace poco más de un año los dos senadores de Veracruz, en una abierta actitud de rebeldía, abandonaban el World Trade Center en donde el presidente de la República, junto con el gobernador Javier Duarte, celebraba el día de la Promulgación de la Ley Agraria. En ese entonces los dos senadores explicaban que su pretensión no era mostrarse descorteses con el presidente Peña Nieto, sino dejar en claro que no estaban de acuerdo con la manera como Javier Duarte estaba haciendo política en el estado de Veracruz. A partir de ese día los dos senadores se volvieron el blanco de las críticas y de las agresiones de muchos políticos y periodistas que estaban al servicio del gobernador y de sus secuaces. Les dijeron de todo, los exhibieron y hasta les inventaron cosas. Vale recordar esa foto trucada que sacara el periódico El Centinela en dónde supuestamente se veía al senador Pepe Yunes repartiendo billetes de 500 pesos a las personas.

En contra de Héctor Yunes también hubo agresiones. En algún momento de la contienda el gobernador inclinó sus preferencias al senador Pepe Yunes, pues consideraba que el carácter de Pepe era más disponible a negociar. Pero el gobernador y sus huestes se toparon con una barrera de congruencia que no los dejó avanzar. Pepe quería ser gobernador de Veracruz pero no a cualquier precio; no estaba obstinado por el poder. Ante eso el gobernador tuvo que inclinarse a favor de Héctor Yunes, pero el senador Yunes Landa sabía que los veracruzanos se sentían agraviados por la clase política que los está gobernando y haciendo eco de sus reclamos el senador tuvo que endurecer su discurso y plantear un llamado a cuentas en contra de todos los que desfalcaron al estado. “Vamos a pescar peces gordos”, declaraba Héctor Yunes a los veracruzanos. Ante este desafío a Érick Lagos y Alberto Silva se les ocurrió que en el evento de la CNC próximo a celebrarse y en donde habrían de estar los dos senadores, el gobernador debía salir con la graciosada de regalarle una caña de pescar para que el senador Yunes Landa pescara peces gordos, empezando por sus parientes los Yunes de Boca del Río. Empinaron a Javier quien pensó que era una buena idea y las consecuencias se le revirtieron. Héctor endureció todavía más su discurso.

Javier Duarte ya no veía para donde jalar y entonces jaló hacia Alberto Silva. Silva estaba dispuesto a todo, ya se lo había demostrado; el diputado federal estuvo incluso estuvo dispuesto a la abyección con tal de defender a su gobernador, por momento se convirtió en su cancerbero particular. Pero Silva nunca creció. Sus dislates se le fueron acumulando, se convirtió en un sujeto incómodo incluso para la secretaria general de su partido, la diputada Carolina Monroy del Mazo, quien le mandó decir: “Si Alberto Silva Ramos cree que es indispensable solicitar a las mujeres un certificado de no gravidez, para poder participar en política, el PRI no es su lugar”.

Pero se siguió impulsando a Beto Silva, aunque para distraer en un momento verdaderamente fársico se anunció que Érick Lagos habría de ser destapado como candidato a la gubernatura de dos años en un evento de la Confederación Nacional Campesina (CNC). Tuvo que salir Juan Carlos Molina, líder de los campesinos a declarar que en su evento no iba a haber ningún destape.

Sin embargo Héctor Yunes sabía que, donde debía tejer fino era en el centro del país, sobre todo con su amigo Manlio Fabio Beltrones, presidente nacional de su partido.

Fue en el rancho San Julián, y una vez que Pepe Yunes decidiera retirarse de la contienda y esperar su tiempo para 2018, cuando se le dio el primer espaldarazo al senador Héctor Yunes. “Suerte candidato” le dijo Beltrones a Héctor. En ese momento se estaba labrando la loza de la Fidelidad y de sus fieles.

Pero fue en el rancho Rosa del Alba de Juan Carlos Molina, donde se dio el verdadero destape. Ahí Juan Nicolás Callejas lo ungió y a partir de ese momento ya no cabía duda; sólo quedaba la formalización y esa se dio el día jueves 14 de enero de 2016. En una ceremonia en la que se encontraban todos los que en algún momento aspiraron a ser gobernadores entendieron las palabras de Beltrones quien recomendó la candidatura de unidad de Héctor Yunes Landa.

Un año después de ese acto de rebeldía en el WTC, y después de atravesar senderos llenos de tropiezos, burlas y agresiones de sus propios correligionarios y de “textoservidores” a sueldo, Héctor Yunes Landa será candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional.

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