Marcelo Ebrard podrá pasar a la historia como el gran demócrata o como el peón del presidente
Para Marcelo Ebrard, su ex colaborador Mario Delgado es un cobarde traidor. El ex canciller sabe muy bien, que para que el equipo de Claudia Sheinbaum pudiera posicionarse mientras se realizaba la encuesta, era necesario contar con la información de direcciones, nombres y distritos, y desde luego, esa información a tenia el presidente de Morena. Para Marcelo Ebrard, el Judas del proceso, sin duda alguna, es Mario Delgado. No por algo lo llamó cobarde.
La entrega del “bastón de mando” es un acto anacrónico, populista, digno de un cacique presidencial. En una democracia, se supone que es el pueblo el que elige, no el jefe de una tribu. Aunque, si entendemos que Morena es una tribu, una horda de descerebrados, entonces, sí, el “cacique presidencial” sí puede entregar el bastón de mando. Sobre este gesto anacrónico la candidata a la presidencia del Frente Amplio por México anotó en sus redes sociales: «No Presidente, Usted NO puede “heredar” el poder. Lo único que va a heredar son deudas y malos resultados. Pero no se equivoque, el poder lo otorga el pueblo en una elección libre, no a quien usted quiera y mande».
Cuauhtémoc Blanco no tuvo manera de justificar la fotografía que se tomó con miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, que de la alcaldía de Cuernavaca lo llevaron a la gubernatura de Morelos. De acuerdo con la diócesis de Cuernavaca la reunión se llevó a cabo en una iglesia de Yautepec, un 12 de diciembre. Tomás Toral Nájera, vicario de la diócesis señala que la iglesia no sabía quienes eran esos personajes, solo el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco sabía quienes eran: «Estuvieron ahí presentes, pero simplemente él (el párroco anfitrión) no sabía qué personajes había ahí, más que el gobernador que no puedes dejar de ver que es el gobernador».
Ricardo Monreal se amansó, se entregó a los brazos de López Obrador. Melodramático, como una Dolores del Río cualquiera, mordió su rebozo y dijo: «Prefiero no ser nada antes que traicionar al presidente». En la ceremonia que se dio a conocer que Claudia Sheinbaum era la candidata de Morena a la presidencia de México, Monreal se puso de tapete y limpió el polvo de los zapatos de la Sheinbaum. De inmediato, un día después, declaró que él buscaría el gobierno de la Ciudad de México: «Estoy cerrando un ciclo, que es acompañar este proceso y comienza otro que en los próximos días estará revisándose para participar en el proceso interno de la jefatura de Gobierno, si es que las condiciones se dan».
A Noroña, al paisano Adán Augusto, al tapetero Ricardo Monreal, y al esposo de Anahí, Manuel Velasco, ya se les puede ver mordiendo el plato en la boca en espera de que la “magnánima” Claudia Sheinbaum, les de sus croquetas prometidas. Aunque, para que eso suceda, solo falta un pequeño detalle, la Sheinbaum, tendrá que vencer antes, a Xóchitl Gálvez.