Hay una palabra que resume la vida de mi tía Candelaria Hoyos, “lucha”
Armando Ortiz /
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!”
Hay una palabra que resume la vida de mi tía Candelaria Hoyos, “lucha”. Si bien esa palabra la resume, hay que entenderla de la siguiente manera. Mi tía Cande luchó siempre por sus hijos, por su familia, por los suyos. Ninguno de sus hijos pasó hambre nunca, hasta en las más intensas tormentas sus hijos tuvieron refugio en el amor de madre que le sobraba. Y le sobraba porque ahí los sobrinos y los nietos también se refugiaban.
Entre los mejores recuerdos de mi infancia están las fiestas de navidad y fin de año que pasábamos en su casa, allá en la calle de Niños Héroes, una casa donde cabíamos todos, donde los bailes se prolongaban hasta el amanecer. Una casa que muchos después visité y era tan pequeña, tres cuartos de que eran una cocina-comedor, los dormitorios y una habitación que era sala y recámara a la vez. Pero Candelaria Hoyos hacía el milagro de que cupiéramos todos en la casa de su amor. En esa casa de su amor que después se convirtió en una gran casa, de muchas habitaciones donde también se refugiaban sus nietos, sus hijos nuevos, brotes frescos de ese árbol que plantó en su corazón.
Hay una palabra que resume la vida de mi tía Candelaria Hoyos, “lucha”. Sus hijos la reconocen como una gran madre, madre coraje que siempre sacó la casta por ellos. Moisés, Salvador, David, Ángela y Judith lo saben y por eso están aquí, llorándola, pero también recordándola con mucho cariño. ¡Ay, yo no sé qué va a hacer mi madre con esta ausencia! Las hermanas, las cómplices, las de la eterna competencia.
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!…
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte”.
Mi prima Ángela heredó de su madre el amor por sus hijos, el amor al trabajo bien hecho, el amor a su esposo. La recuerdo siempre con cariño, como la hija de su madre primero, después como la segunda madre de mis primos. La recuerdo como la madre de sus cuates, Alexis y Berenice, torbellino que llenaba su tiempo, que llenaba sus preocupaciones, que llenaba su amor. Reciban sus hijos como herencia su ejemplo de trabajo.
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!…
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema”.
El esposo de Ángela era también hombre de trabajo, un hijo que mi tía Cande adoptó. Precisamente el día de la tragedia él la llevaba a terapia de su mano acompañado de mi prima Ángela y de su nieta Daniela. Pedro sabía de todos los oficios útiles, quienes lo conocen saben que era un hombre de familia, que amaba a su esposa y sentía una gran devoción por sus hijos. Pedro Saldaña deja también a Alexis y Berenice el ejemplo de trabajo, de lucha, de amor y de honradez.
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!…
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Qué decir de la pequeña Daniela, de tan sólo un año y unos cuantos meses. Por ella sólo puedo pedir resignación para su madre a quien la tragedia le mutiló una hija y la dejó huérfana de padre y madre, pero que también le arrebató a su abuela.
“Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”
El día de hoy la tragedia nos alcanza a todos, familia y amigos que conocimos a estas cuatro personas, que convivimos con ellos, que reconocemos su espíritu de lucha y tenacidad. Pero también alcanza a toda la ciudadanía, enluta a todos los xalapeños que circulamos por esas vías que ahora sabemos, pueden ser avenidas de la muerte. No importa que precauciones tomemos, si otro maneja con imprudencia, la muerte nos puede llegar como un aerolito del cielo.
Descansen en paz Candelaria Hoyos Olivares, Ángela Bello Hoyos, Pedro Saldaña Rodríguez y la pequeña Daniela Bello Saldaña. Dios los tenga en su eterna memoria.
Se lo platicamos para que se indigne y se despierte y exija usted que los hombres que saquearon Veracruz sean puestos en una Cárcel. Entre las muchas cosas que está revelando el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares están los viajes de Moisés Mansur, a todo lujo; de las fiestas que se convertían en bacanales en Europa.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se presentó en el programa de Carlos Loret de Mola para advertir que se está armando una denuncia en contra de Fidel herrera Beltrán, cónsul de México en Barcelona. El gobernador argumentó que no es justo que mientras los veracruzanos despiertan con este escenario de desastre financiero y sufren las consecuencias de estos malos gobiernos, Fidel Herrera despierte en un palacio en Barcelona pagado por los mexicanos, recibiendo cientos de miles de pesos mensuales.
Ya se tiene identificado al chofer y al propietario del camión marca Internacional, modelo 4700 del año 1993 con placas XV82794, que provocó el fatal accidente la tarde de ayer miércoles 21 de diciembre en la Avenida Lázaro Cárdenas, y que cobró la vida de cuatro personas. Se trata de la empresa “ISI de Xalapa”, propiedad de Adrián Alberto Sosa Acosta, con domicilio en la ciudad de Xalapa. El vehículo lo conducía Osiris López Rodríguez, originario del municipio de Cosautlán, Veracruz.
Del muro de Facebook del director de este portal, el escritor y periodista Armando Ortiz, reproducimos este texto sobre el fatal accidente del día de ayer que cobró la vida de cuatro integrantes de la familia Bello Hoyos: «Con profundo pesar me enteré ayer que las personas que perdieron la vida en el accidente de Lázaro Cárdenas en donde una pipa de agua chocó contra varios autos, lo que provocó un incendio, eran parte de mi familia. Esa tarde mi tía Candelaria Hoyos iba al hospital Los Ángeles a que le dieran terapia en una mano que tenía lastimada. Iba acompañada de su hija Ángela Bello Hoyos, de Peri, el esposo de mi prima que era quien conducía, y llevaban a la nieta de mi prima, Daniela, hija de Berenice.
La Secretaría de Seguridad Pública a cargo de Jaime Téllez Marie tiene muy poco tiempo como para poder decir que las cosas han cambiado en esa dependencia. Todavía por ahí se encuentran algunos elementos que como garrapatas se aferran al puesto, pues saben que una vez que pase la tormenta del cambio ellos podrían seguir actuando como antes. Es por ello que nos reservamos nuestro voto de confianza.
Al parecer a algunos duartistas les está llegando el agua al cuello. Y es que muchos de ellos, teniendo abierta la llave de los recursos de Gobierno del estado, se diversificaron en varios tipos de negocios, aparte de comprar varios inmuebles. Tal es el caso de madame Gina, quien tuvo restaurantes, spas, radiodifusoras, agencias informativas, periódicos impresos y portales en línea.
Una vez que ha pasado la tormenta por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, una vez que se ha visto que la UPAV antes que caer devastada ha quedado robustecida, una vez que se han acallado las voces infamantes que se alimentan de ignorancia, queda ver si el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares apoya lo suficiente a esta universidad que ha dado muestras del gran trabajo que se puede realizar con esfuerzo y voluntad.
Un ejemplo claro de un aviador es el siguiente: en la página de transparencia del Conafe uno puede encontrar a Carlos Reyes Sánchez, el yerno de Flavino Ríos Alvarado, como jefe de departamento de esa delegación, percibiendo un sueldo de 23 mil pesos mensuales. Sin embargo, si usted pregunta a los trabajadores de Conafe le dirán que Carlos Reyes Sánchez no trabaja, ni ha trabajado jamás en esa delegación. (
Ahora resulta que se alzan varias voces contra Miguel Ángel Yunes Linares por los créditos que ha solicitado para sufragar el pago de nómina y aguinaldo de los trabajadores estatales. Seguramente usted se imagina que se tratan de economistas de reconocido renombre o ciudadanos de reconocido prestigio moral.