En Veracruz, ¿cómo se va a detener tanta matanza?
En los tiempos que Aguilar Camín escribiera su novela, Morir en el Golfo era como morir en cualquier parte, un hecho inevitable pero no necesariamente ligado a dramas criminales. Poco a poco la muerte en nuestro país se ha convertido en una cultura que atrae a los más jóvenes, a aquellos a quienes, por nuestra corrupción, por nuestro egoísmo, por nuestra negligencia, no les hemos dado opciones de vida.
En las últimas semanas la muerte en Veracruz se encuentra en las esquinas, en las plazas públicas, en los páramos desolados. En los últimos meses la muerte en Veracruz aparece en el rostro de personas jóvenes, esos a quienes les deberíamos augurar un futuro promisorio. Las noticias de esas muertes cunden ya en los portales informativos, en las redes sociales, en los comentarios de los cafés.
Son demasiados como para llevar cuenta de ellos. Todos sumados a los cuerpos arrojados en fosas o cementerios clandestinos. Alguien ha abierto la reja y los perros salieron a morder. ¿Quién está dando la orden? ¿Quién está dando permiso para tanta muerte? ¿Cómo se va a detener tanta matanza?
Morir en el Golfo es el título de una novela de Héctor Aguilar Camín, quizá el producto literario más decente de este polémico intelectual orgánico, amigo de Salinas de Gortari y de Zedillo; beneficiado en los gobiernos de Fox y Calderón gracias a su labia lúbrica y sedosa y a su serpenteante postura política. Morir en el Golfo es también el título de una película de Alejandro Pelayo, una buena película basada en el libro del mismo nombre. La historia entrevera el mundo de la política, el empresarial y el periodístico, todo en un relato policiaco que no deja de tener sus toques románticos.
El que de plano no se midió al tratar de resaltar las bondades del nuevo modelo educativo en la Cámara de Diputados, fue el secretario de Educación Aurelio Nuño Mayer; este funcionario, sin decir agua va, afirmó que lo que hicieron los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón en la materia educativa, fue un “rotundo” fracaso (lo de rotundo es de nuestra cosecha).
Sabía usted que el Estado Mayor Presidencial (EMP) es el órgano técnico militar que, entre otras funciones, auxilia en la obtención de información general al presidente de la República; planifica sus actividades personales propias del cargo y las prevenciones para su seguridad y participa en la ejecución de las actividades procedentes para estos efectos. Esta unidad depende directamente de la presidencia. Para muchos militares de carrera, este es el cenit de sus aspiraciones.
23 años después de la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta, en México sigue habiendo hambre y sed de justicia; los sectores afectados por la pobreza no cambian, al contario, las cifras aumentan. El 53 por ciento de los niños y 45 por ciento de los ancianos del país enfrentan situaciones de pobreza consideradas como extremas, mientras que el 79.3 por ciento de los indígenas están en esta condición, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La historia de siempre, los policías detienen a los delincuentes y los jueces los ponen en libertad. Esto es lo que ocurrió con los líderes de la banda “Los Arturines”, quienes después de haber sido capturados en flagrancia en la ciudad de Jáltipan, Veracruz, teniendo secuestrada a dos personas, fueron puestos en libertad por el juez Pedro José Zorrilla. Inicialmente fueron seis presuntos secuestradores los que habían sido capturados.
Del tamaño de la persona es el ataque; el fuego sale de varios frentes contra Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Se recordará que el lunes 13 de marzo un padre increpo a AMLO, por lo que éste tuvo que suspender su discurso, días después un reportero de Proceso aseguraba que el líder de Morena había callado al manifestante. Días después la revista Proceso aclaraba los hechos; el líder morenista nunca calló al manifestante.
Duras las palabras del padre Solalinde no sólo en contra del gobierno de Fidel Herrera y de Javier Duarte, sino además en contra de la misma Iglesia, que guardó silencio y hasta participó y obtuvo canonjías por parte de estos gobernantes delincuentes. Cabe mencionar que desde hace muchos años el padre Alejandro Solalinde dio a conocer que Veracruz era una gran fosa. El sacerdote católico, nominado al Premio Nobel de la Paz, señala que la mayor parte de los cuerpos que se encuentran enterrados en esas fosas son de migrantes.
Ahora resulta que una de las empresas de espectáculos, a la cual se le ha tachado de ultraconservadora, está promoviendo en su nueva película La Bella y la Bestia la conducta homosexual entre los públicos jóvenes. Y es que en varios países se ha desatado la polémica por el personaje Lefou que aparece en esta película y que es el compinche de Gastón, villano de la película.