Quieren vincular a AMLO con Duarte; Cuitláhuac y Manuel Huerta los responsables
Los únicos responsables de la bronca que enfrenta Andrés Manuel López Obrador respecto a su vinculación con Javier Duarte son Cuitláhuac García y Manuel Huerta. Ya después el mismo Andrés Manuel aportó su granito de arena. Ese afán obtuso del diputado y del dirigente de Morena de irse con todo en contra de Miguel Ángel Yunes Linares, a quien acusaban de haberles robado la gubernatura, los llevó a utilizar el recurso de defensa de Duarte como una estrategia que se les ha revertido.
Para Cuitláhuac y Manuel Huerta el culpable de la debacle en Veracruz era Miguel Ángel Yunes Linares, Javier Duarte era una blanca palomita, víctima de sus circunstancias. Todo ello llevó a sospechar que en realidad Javier estaba aportando recursos, como estrategia en contra de Yunes Linares, a favor de Morena.
De hecho, hubo una llamada de atención de Gobernación; Osorio Chong —narran las crónicas periodísticas— le dijo que, si ganaba el PAN, Yunes llevaría a la cárcel a Duarte, pero que, si ganaba Morena, el Gobierno Federal sería quien llevaría a Duarte a la cárcel. A pesar de todas esas señales, el bocón de Huerta y el desorientado Cuitláhuac siguieron con su errónea estrategia. Luego vino AMLO y la acabó de cagar.
Para Andrés Manuel López Obrador Veracruz es una plaza importante, sobre todo por los resultados de las elecciones pasadas, donde Morena se convirtió en una fuerza real. Por ello no son casuales las constantes visitas de López Obrador al estado de Veracruz. No obstante, sus giras de trabajo no han sido lo que él esperaba, sobre todo por la animadversión que el dirigente Manuel Huerta y el diputado Cuitláhuac García han provocado entre los militantes originales de Morena.
Por cierto, ni los presos de Guatemala, muchos de ellos integrantes de los Mara Salvatruchas, soportan el hedor a corrupción y codicia de Javier Duarte. Y es que cuando Duarte se dirigía a la audiencia, los mismos presos le gritaron «hijo de la gran puta». Y mire que no es poca cosa que los “Maras”, que son unos hijos de puta, le hayan gritado eso a Duarte.
Y todavía el presidente Peña Nieto se atreve a decir que ningún chile nos embona, él, que está tan acostumbrado a que cualquier chile le embone. Él piensa que nos está dando gusto practicando la justicia muy a su estilo. Pactando con el criminal, brindándole garantías para que se entregue, brindándole una fianza para que no lo delate, para que a Duarte no se le ocurra mencionar que durante su campaña presidencial aportó dos mil 500 millones de pesos del presupuesto de los veracruzanos.
Nos queda claro que la justicia en este país es la puta de los que nos gobiernan. A la justicia la usan cómo quieren, a la hora que quieren y a conveniencia de sus intereses políticos y comerciales. A un luchador social como el doctor Mireles lo meten preso por defender a su familia, a su comunidad; a Mireles lo dejan morir en una celda por combatir a los grupos del narcotráfico, pero a una ladrona como Karime Macías de Duarte la dejan huir como si no hubiese cometido ningún delito.
Existen miles de fotografías donde aparece Javier Duarte con el presidente Enrique Peña Nieto, se les ve sonrientes, felices, como grandes camaradas. En eventos públicos y partidistas reflejaban una imagen de amistad firme y duradera. Sin embargo, en los últimos seis meses de Duarte como gobernador, el presidente no aparecía en fotografías con el ahora recluido en Guatemala, seguramente por sugerencia de sus asesores.
En Banderilla le están echando toda la carne al asador para apoyar al candidato de Esteban Acosta Lagunes. Hasta nuestras oficinas nos han hecho llegar fotografías de trabajadores del mismo ayuntamiento descargando despensas para apoyo a la población. Nada tendría de malo si se usaran esas despensas, seguramente de Sedesol, para apoyar a los que menos tienen. Lo cuestionable de todo esto es que se repartan en plena campaña electoral.
En el asunto de meter mano a los recursos de Veracruz durante el mandato de Duarte de Ochoa, la que no se quedó atrás fue María Cecilia de Ochoa Guasti, madre del cordobés caído en desgracia; su progenitora también se prestó para ser parapeto de las propiedades de Javier Duarte, sus hermanos Cecil Duarte de Ochoa y Daniel Duarte (está al frente de dos sociedades inmobiliarias constituidas en la Ciudad de Bilbao) ellos también están hasta las manitas metidos en el estiércol de la ratería.