Karime Macías, de su patética «merezco abundancia» pasó a «merezco ser libre y gastar lo aquél se robó»

Si alguien se ha ganado a pulso el repudio generalizado de la mayoría de los veracruzanos, esa es Karime Macías, la esposa de Javier Duarte. Y es que todavía están muy frescas las palabras de la propia Karime anotadas en una libreta encontrada en una bodega, donde se autoconvencía de que merecía abundancia. Están de muestra de los caprichos y banalidades de la exprimera dama las instalaciones abandonadas por la carretera a Briones, donde la esposa de Duarte practicaba equitación con caballos que costaban un ojo de la cara.

Por eso sorprende mucho que a pesar de Karime Macías conocía el modus operandi de las empresas fantasma y que se sospecha de que ella era el cerebro que maquinó el descalabro financiero, la señora ande fresca como una lechuga, ya que ni ella y sus familiares cuentan con una orden de aprehensión en su contra, pese a que ellos estaban enterados de la red de corrupción que el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, realizaba.

Lo anterior lo dio a conocer el día de ayer el subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Arturo Elías Beltrán, en una entrevista con Loret de Mola. Elías Beltrán informó que hasta el momento no hay evidencia que compruebe que la cónyuge de Duarte de Ochoa tenga en su posesión recursos federales relacionados al desfalco que su esposo realizó cuando estaba en la administración de Veracruz.

Lo cierto es que Karime Macías se encargó de que toda la evidencia y responsabilidad cayera en su regordete esposo y cómplices. Vaya que salió lista Karime Macías, de su patética «merezco abundancia» pasó a «merezco ser libre, y gastar lo aquél se robó».

AMLO, sigue defendiendo a Duarte…

Dicen que el pez por la boca muere, a esa frase habría que añadir que posiblemente el Peje también. Y es que Andrés Manuel, en su soberbia verbal, a veces suelta cada frase. Cada aseveración que termina teniendo un efecto boomerang. Es como escupir para arriba, es como darse un escopetazo en el pie. Y es que el tabasqueño, consciente o inconscientemente, se ha puesto a defender a Javier Duarte con tal de hacer quedar mal a Miguel Ángel Yunes Linares.

En la última embestida calificó a Javier Duarte, uno de los peores criminales que ha tenido este país, como un “chivo expiatorio”. Vaya, si lo hubiera dicho del “Chapo” el daño hubiera sido menor. Pero a los veracruzanos, los que hemos vivido el sexenio de Fidel Herrera y de Javier Duarte, que sólo haga suponer que Javier Duarte es inocente es como si nos mentara la madre.

Ya lastimó al gremio periodístico cuando dijo que Yunes les daba maíz con gorgojo, y ahora esto. Pero como nadie le puede decir que se calle, nadie tiene la autoridad para corregirlo, pues por ahí va a “morir” el Peje, por la boca. ¿Y Cuitláhuac García? A ese le dice mueve la cola y la mueve, le dice hazte el muertito y se hace, le dice lámeme la mano y le lame más que eso.

Plaga de detenciones, ahora van tras Luis Miguel; el Sol podría pisar la cárcel

Un juez de Los Ángeles, California, giró una orden de aprehensión en contra del cantante mexicano Luis Miguel. Se sabe desde hace tiempo que el cantante, por diversas razones, ha cancelado conciertos de última hora, dejando en mal a los organizadores y por supuesto a la fanaticada que siempre exige el reembolso de sus entradas.

En este caso la demanda fue interpuesta por su exmánager William Brockhaus, quien le exige el pago de un millón de dólares por adeudos y gastos adicionales, lo que corresponde al 10 por ciento de lo que Luis Miguel ha ganado de los años 2012 al 2014. Luis Miguel ha faltado a las audiencias donde se le ha requerido, por lo que en este caso procede aprehenderlo de manera inmediata.

Cabe mencionar que, en la Ciudad de México, en sus conciertos del Auditorio Nacional, las últimas veces el cantante ha debido cancelar el concierto aduciendo razones de salud, pero al rato se le ve muy orondo en algún centro vacacional. Falta ver si Luis Miguel es detenido o busca finalmente un arreglo extrajudicial con su demandante.

Aquellos que le prodigaban amistad y admiración a Duarte, ni siquiera se han pronunciado al respecto

Sobre el tema es interesante lo que publica el periódico La Jornada Veracruz, quien reporta que el grupo de WhatsApp que apoyaba a Javier Duarte se ha disgregado. Este medio de comunicación señala que hasta el momento los colaboradores cercanos de Duarte, miembros de su gabinete, no han hecho ningún comentario sobre la detención de su exjefe en Guatemala:

«Los diputados federales Alberto Silva Ramos, Jorge Carvallo Delfín, Adolfo Mota Hernández, Noemí Guzmán Lagunes, Erik Lagos Hernández, Tarek Abdalá Saad, Edgar Spinoso Carrera y Marco Antonio Aguilar Yunes no han hecho algún comentario en sus redes sociales sobre la aprehensión de su ex jefe».

La Jornada también reporta que aquellos «que siempre mostraron sus admiración, amistad y lealtad hacia el ex mandatario como son los casos de Juan Antonio Nemi Dib, Gabriel Deantes Ramos, Leticia Perlasca Núñez, Fernando Aguilera de Hombre, Reynaldo Escobar Pérez o Amadeo Flores Espinosa», tampoco se han pronunciado sobre el caso.

Y ahora todo mundo niega a Duarte, hasta sus amigos periodistas

Ahora todo mundo lo niega. Los políticos de alto rango que lo saludaban en su cumpleaños y lo llamaban amigo; el mismo presidente Peña Nieto que lo consideró como parte de la “nueva generación” priista que estaba gobernando en el país. A Javier Duarte ahora lo niegan sus colaboradores, esos que se llenaron de dinero aprovechando que el gobernante estaba atascado en sus propios vicios. Sus funcionarios que abusaron de la confianza de los veracruzanos y se apropiaron del presupuesto.

Lo niegan los periodistas, esos que le regalaron un premio que reconocía su labor como protector de periodistas; lo niegan los directores de medios que se peleaban por un lugar en la mesa principal los días 7 de junio, Día de la Libertad de Expresión. Lo niegan esos que aceptaban ir al brindis navideño y que buscaban la foto personal con el mandatario, con «el mejor gobernador que ha tenido Veracruz».

Ahora ya hablan pestes de él, ahora ya no les parece el mejor gobernador sino el peor, ahora quisieran quemar esas fotos o desaparecerlas de las redes sociales. Pero la memoria de la web es más persistente que la nuestra y esas fotos van a quedar ahí por mucho tiempo más.

Esos tiempos cuando sus “amigos” le aguantaban a Duarte todo; hasta sus besos

Y qué esperaban, que la clase política que solapó y se complicó con Javier Duarte lo iba a reconocer en el momento de su desgracia. Por supuesto que no. Si algo tiene la clase política de este país es deslealtad, lo suyo nunca fue amistad sino interés. Mientras Javier Duarte estaba en la «plenitud del pinche poder», obvio se le acercaban como moscas a la miel. Mientras Duarte les pudiera dar alguna obra, algún beneficio, alguna beca o apoyo directo, pues no había ningún problema y hasta le soportaban el aliento de corrupción que de su persona emanaba.

Lo invitaban a comer, aceptaban sus invitaciones a convivir, le toleraban su carácter irascible y poco simpático; le toleraban sus escenas de locura poco viril cuando se pasaba de copas. En otras palabras, no tenían problemas si de repente al gobernador se le iba la “cochina al monte”, como sucediera en esa ocasión con Carlos Romero Deschamps, que hasta a besos agarró al líder petrolero, en una escena de gerontofilia inédita, hasta ese momento nadie le conocía al gobernador Duarte.

«En la cama y en la cárcel se conoce a los amigos»; ¿dónde están los amigos de Duarte?

La expresión «en la cama y en la cárcel se conoce a los amigos», surgida de un refrán, se utiliza para hacer referencia a que sólo los verdaderos amigos nos acompañarán cuando enfermemos o cuando por alguna razón caigamos en la cárcel, pues sólo de esta forma sabremos a quién le importamos y con quién podemos contar.

En el caso de Javier Duarte ya se dio cuenta que nunca fue bien amado por su gabinete; todos, o la gran mayoría, que disfrutó de la «plenitud el pinche poder» le han dado la espalda. Ninguno hace declaraciones a favor de él. No han salido a pedir justicia para el “amigo” en desgracia.

Dónde esta Gina Domínguez, Alberto Silva, Jorge Carvallo, Tarek Abdalá, Juan Antonio Nemi Dib, Gabriel Deantes Ramos, Leticia Perlasca Núñez, Fernando Aguilera de Hombre, Reynaldo Escobar Pérez o Amadeo Flores Espinosa. Ninguno se ha manifestado a favor del nuevamente regordete exgobernador.

Dónde está la amistad y la solidaridad que pregonaron mientras cobraban jugosas quincenas con su “amigo del alma”. Seguramente andan muy ocupados tramitando su propio amparo, ya que a como están las cosas, lo más seguro es que el agua les llegue a los aparejos.

Javier Duarte, la marioneta del Gobierno Federal; sólo hablará lo que Peña quiera que hable

Después de la intentona mediática del Gobierno Federal por querer colgarse las coronas por la captura de Javier Duarte y demostrar ante los demás que son más puros que el manto de Turín, los estrategas electorales del PRI confían que Alfredo del Mazo suba en las preferencias y mantengan la gubernatura en manos del PRI. 90 años de control político no se pueden ir a la basura tan fácilmente.

La captura del exgobernador se da en un contexto desfavorable para las pretensiones electorales del presidente Peña Nieto; nadie quita del imaginario social que esta captura fue manejada desde gobernación con la intención de fortalecer la idea de que en el PRI-gobierno se combate la corrupción.

Esos baños de pureza que ahora se dan los líderes del PRI, no son suficientes para quitar la gruesa costra de cochambre que ha impregnado la corrupción de la misma clase gobernante. Desde el presidente Peña Nieto, su familia y sus más cercanos colaboradores no salen bien librados, todos ellos han estado hasta las rodillas del estiércol corruptor del poder.

Por eso requieren de Javier Duarte, para lavar su imagen y darle “un castigo ejemplar” a los que violentan la ley, y éste, como una marioneta del Gobierno Federal, sólo hablará lo que el presidente Peña quiere que hable. Sólo falta esperar si los electores se tragan ese cuento. Habrá que esperar después del 4 de junio.

Recuperar el dinero que Duarte se robó, mejor esperamos sentados

La sola extradición de Javier Duarte de Guatemala a nuestro país podría tomar de seis a doce meses, al menos eso fue lo que pronosticó Alberto Elías Beltrán, titular de la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales de la PGR.

De ahí empezaría un juicio que júrelo usted, va a estar lleno de amparos y de estrategias dilatorias, lo que retrasaría la sentencia otros tantos meses, quizá hasta un año o más. Antes de que se empiece a recuperar parte, sólo parte, del dinero que se robó Javier Duarte, se deben valuar y rematar las propiedades que adquirió con ese dinero ilícito.

Vaya usted a saber para cuándo llegará ese dinero a los veracruzanos, y en caso de llegar, habría que pedir que se utilice para el beneficio que en su origen fue destinado: salud, educación y seguridad. Nada más de suponer todo este trayecto ya nos cansamos; mejor será esperar sentados.

Anda nervioso el que vendía malteadas para bajar de peso a Duarte; mala publicidad verlo otra vez tan gordo

El que debe estar nervioso por la captura de Javier Duarte es el doctor del hospital Ángeles que le vendía, muy caras por cierto, esas malteadas para perder peso que le ayudaron a presentarse el día de la elección con una figura cuasi esbelta, presumiendo su camiseta de la selección. Esas mismas malteadas son las que tomaba Nemi Dib y su amiga Gina Domínguez.

Pero la bajada de peso de Javier Duarte fue la mejor publicidad que recibió este doctor, quien debió haber sacado una buena lana vendiendo sus tratamientos en miles de pesos. Pues ahora que capturaron a Javier Duarte se le notó con el mismo sobrepeso con el que lo conocimos durante la mayor parte de su sexenio como gobernador.

Esa es muy mala publicidad para este tipo de tratamientos. Los que lo promocionan podrán decir que Duarte no se cuidó, que el estrés, que el encierro, lo que sea. Pero ver a Duarte tan gordo es como para pensar dos veces en tomar estos productos.