Dramón de los manifestantes de Soledad Atzompa, digno de un Oscar
Los manifestantes de Soledad Atzompa que cerraron la calle de Enriquez pidieron la presencia del secretario de Gobierno, Rogelio Franco Castán. Amenazaron que de no ser respondidas positivamente sus demandas tomarían las autopistas Córdoba-Esperanza y Fortín-Tehuacán. Finalmente, la fuerza pública actuó, porque debía actuar, ya que no se está permitiendo que nadie cierre las calles del centro de la ciudad.
Primero retiraron los automóviles que bloqueaban la calle, después replegaron a los manifestantes a la Plaza Lerdo. En un momento del retiro, cuando se llevaban una camioneta se dio un incidente dramático, y decimos dramático porque además del azotón que dio el obeso manifestante a la hora de caer de la camioneta, todos advirtieron que el señor hacía puro drama, pues él sólo se aventó de la camioneta para así acusar a los policías de aplicar la fuerza bruta.
Circula ya el video en donde se advierte que el sujeto se deja caer y azota en el suelo. No le pasó gran cosa porque hasta se levanta, voltea a ver a sus compañeros y cuando ve que se arma el alboroto ya se hace el herido. Circulan también las fotos del dramón que hacen sus compañeros al levantar a su herido de “guerra”. Apenas pueden con él los pobrecitos.
Los pobladores de Soledad Atzompa sabían que no se les iba a permitir manifestarse cerrando calles en la ciudad de Xalapa; sabían que no se ha dejado que nadie cierre las vías y sabían que ya se han llevado personas y les han levantado cargos por obstrucción. Lo sabían y a pesar de ello acudieron a la capital veracruzana a cerrar calles. Si sus peticiones son legítimas o no, eso ya es otra cosa.
Su nombre es Carlos Salomón, manejaba un BMW a más de 180 kilómetros por hora en la avenida Reforma de la Ciudad de México. Su auto se estrelló contra un poste y se partió a la mitad. Los cuatro jóvenes que lo acompañaban murieron, dos de ellos decapitados. De esos cuatro sólo tenía trato de amistad con su vecino, a los otros apenas los había conocido esa noche de juerga.
Hasta hace algunas semanas el líder de Morena no perdía oportunidad para dar conferencias de prensa de café. Cada lunes nos teníamos que enterar que el petista Manuel Huerta seguía con su incontinencia verbal. Hablaba de lo que le venía en gana, en contra del gobierno estatal, en contra del gobierno federal, en contra de los que están en contra de él, en contra del destino, en contra de todo.
Tanto es el miedo del PRI, y de la misma presidencia, que están dispuestos a lo que sea con tal de obtener el triunfo. Al parecer, el caso de Enrique Peña Nieto se repite. Si bien recuerda usted, en las elecciones a gobernador del Estado de México, donde contendía Peña Nieto por el PRI, todas las encuestas lo ponían por debajo de Rubén Mendoza, entonces candidato del PAN. Los priistas hicieron todo lo que estuvo en sus manos, legal o ilegal, para imponer a su candidato. Televisa por supuesto hizo su parte y les prestó a Lucero, la novia de México, a Omar Chaparro y Adal Ramones; por supuesto a López-Dóriga.
¿En verdad los últimos hechos delictivos en el estado de Veracruz, particularmente en Xalapa, son hechos aislados? Asesinatos, levantones, ajustes de cuentas, robos, de todo hemos visto en estas últimas semanas. ¿Esta ola de crímenes es una simple coincidencia, es parte de la cotidianeidad, coinciden las diferentes células delincuenciales en tiempo y zona? Los analistas más suspicaces señalan que esta ola de violencia está orquestada, señalan que todo forma parte de una estrategia de presión, señala que los mismos delincuentes se programan, se coordinan.
Una de las promesas que le agenciaron la simpatía de los más de un millón 55 mil 544 votantes al gobernador Yunes fue el combate a la corrupción. El gobierno que se fue, se caracterizó porque casi todos sus funcionarios se revolcaron en el fango de la corrupción. De las secretarías más saqueadas fue precisamente la de Educación. Ahí todos le metieron mano al cajón; desde el titular hasta los funcionarios de medio pelo. Pues resulta que hasta esta redacción nos ha llegado información de que el subdirector de Secundarias Generales, Enrique Reyes Reyes, sin licitación de por medio asignó al padre del encargado de Tiendas Escolares, Julián Varela, la cafetería de la escuela Ignacio de la Llave, mismo que señala que ya amarró para el próximo ciclo escolar, sin pasar por el proceso de licitación.
Donde no acaban los problemas y llegan otros es en Banderilla, la capital del chicharrón. Resulta que la aspirante a la alcaldía de Banderilla por el PRD, Martha Aguilar Viveros, está que no le calienta ni el sol, la aspirante se encuentra molesta por la imposición del candidato en este municipio que se registró al interior del partido, nos referimos al cuestionado, Juan Manuel Rivera González. Y es que no es para menos, en las encuestas, aparentemente la maestra Martha se perfilaba como favorita, mientras quien ha estado incrustado como tesorero en el ayuntamiento de Banderilla, se quedaba abajo.
Pero entre este grupo cercano a Javier Duarte también estaban sus subordinados, esos a quienes ponía, o dejaba en un puesto, para que obedecieran sus órdenes. Entre esos estaba Mauricio Audirac, Carlos Aguirre, Tarek Abdalá y Francisco Valencia. Esos tipos, y otros más, fueron operadores de Javier Duarte, fueron el canal por donde fluía el dinero para los negocios particulares del entonces gobernador.
Javier Duarte tenía entre su círculo cercano amigos, socios y subordinados. Cada uno de ellos recibía un trato diferente, un trato que se desprendía de la calidad, la cercanía y la complicidad. Por supuesto había quienes además de amigos eran sus socios. Uno de ellos, quizá el más cercano era Moisés Mansur, a quien Duarte hasta le encargaba a la esposa.