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Pablo Gómez, vejez indigna. Se aferraba al cargo: «A mí me nombró Andrés Manuel López Obrador y él es quien me puede quitar»

Gómez

Pablo Gómez FOTO: WEB

En los años ochentas y noventas Pablo Gómez, al amparo de la oposición, se convirtió en un gran tribuno, un orador político elocuente, capaz de movilizar a las multitudes con sus discursos. Miembro del Partido Comunistra de México se unió al Frente Democrático Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas, después fue miembro y hasta presidente del Partido de la Revolución Democrática. Siempre creímos que este personaje había atravesado el pantano de la política sin manchar su plumaje. Sin embargo, ya en el último tramo de su vida, Pablo Gómez, a la edad de 78 años, se convirtió en un vejete indigno. Pensábamos que no sería posible, pero Pablo Gómez al final se dejó someter a los caprichos y participó en las artimañas del entonces presidente López Obrador.

En la Unidad de Inteligencia Financiera Pablo Gómez se puso a investigar a los adversarios del presidente y dejó pasar a los bancos y financieras que lavaban dinero a los cárteles de la droga. Fue el gobierno de Estados Unidos el que tuvo que acusar a bancos y financieras de México de estar lavando dinero a los cárteles. Fue así que nos dimos cuenta de que la Unidad de Inteligencia Financiera estaba dirigida por un alfil de López Obrador, el que ofreció “abrazos” a los narcotraficantes.

Es seguro que el presidente Trump pidiera la salida de Pablo Gómez de la UIF, por lo que la presidenta, el fin de semana, lo anunció a la prensa, para que se enterara el mismo Pablo Gómez. Cuando se enteró Pablo Gómez, cuando le fueron a pedir el cargo, el anciano en plena decrepitud política dijo: «A mí me nombró Andrés Manuel López Obrador y él es quien me puede quitar». Al final lo quitaron.

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