El presidente de México ha quemado ya varios cartuchos para hacerle el quite a un personaje farandulero que, de plano, no tiene nada que hacer en el mundo de la política. La foto de Cuauhtémoc Blanco con líderes locales de bandas criminales, la ejecución del alcalde de Xoxocotla y narcomantas que embarran al mandatario, muestran el deterioro de la entidad y la falta de control del gobernador. Todo ello ha causado un serio molestar al presidente que, por más que ayuda al exfutbolista, nada mas no ve ni se siente correspondido.
En el caso del gobernador veracruzano, éste ya no ve lo duro si no lo tupido, y es que después de la revolcada que le pegó el senador Ricardo Monreal, al usar como ariete a la CNDH, Cuitláhuac García se ve obligado a despertar de la modorra a sus diputados morenos, para que vayan viendo cómo componen ese mamotreto llamado ultrajes a la autoridad. Por otro lado, al igual que su homólogo de Morelos, el mandatario veracruzano también ha sido testigo de cómo aparecen mantas acusando a su segundo a bordo de pactar con un grupo del crimen organizado. De modo que ni a cuál irle, es muy cierto que es «tan malo el pinto como el colorado».
