Las pruebas son contundentes. Como lo publicó The Guardian Peña Nieto no podrá arremeter en contra el periódico, ni condicionarles la concesión, ni pedir que despidan a los que hicieron el reportaje. Esta vez Peña Nieto tampoco tiene a su exculpador, el “Hobbit” Virgilio Andrade para que diga que el presidente no es culpable de nada.
Tampoco creemos que la Gaviota se atreva a salir en cadena nacional a regañarnos por exhibir sus lujos. En un momento en que se compara la grandeza de la primera dama de los Estados Unidos, la señora Michelle Obama, la Gaviota queda completamente disminuida; vaya, con esas tranzas a las que se acostumbró ni a chichicuilota llega.
