Claudia Sheinbaum, ni la burla perdona. Ya se sometió, accedió a todo lo que le pidieron, pero sale a decir: «No va a haber sumisión, México es un gran país»
¿Es necesario repetir la lista de las acciones que el gobierno de México llevó a cabo para “ver feliz” a Donald Trump? Esos actos de sumisión son del dominio público. Donald Trump, una vez más “dobló” al gobierno de México. Pero todavía más, Donald Trump se burló de esa sumisión. En su discurso ante el Congreso de los Estados Unidos Trump declaró: «Hace cinco noches, las autoridades mexicanas, por la política arancelaria que les imponemos, nos entregaron a 29 de los mayores líderes de los carteles de su país, algo que nunca había ocurrido». Sobre ese acto de sumisión que dejó lacerada la soberanía de nuestro país Trump hizo mofa: «Nos quieren hacer felices».
Pues a pesar de eso, la presidenta de México sale, con su máscara de dignidad, a decir en un video nocturno, que su gobierno no se va a someter: «Es un momento muy definitivo para México, dependiendo lo que pase estos días hasta el domingo. No va a haber sumisión, México es un gran país, y las mexicanas y los mexicanos somos valientes, resistentes y el pueblo de México tiene mucha fuerza». Pero esto no para ahí.
Por supuesto que por Alberto Morales, “Beto Gato” y por cualquier otro periodista legítimo vale la pena meter las manos al fuego. Durante décadas Alberto Morales se ha dedicado a burlarse de los políticos corruptos por medio de la caricatura. Y lo hace porque ese es su trabajo, la sátira por medio del dibujo. Y es que las caricaturas son dibujos que satirizan a personas, hechos o ideas. La caricatura es un género periodístico que sirve para persuadir, para expresar una opinión. Desde hace unos años el OPLE y el Tribunal Electoral de Veracruz se han convertido en alcahuetes de mujeres corruptas, mujeres dedicadas a la política y que se han valido de ella para enriquecerse o para cometer abusos en demérito de la ciudadanía. Las mujeres corruptas creen, que por el sólo hecho de ser mujeres, las autoridades electorales están obligadas a cubrirlas con el manto de la impunidad.
Donald Trump es un presidente que no tiene palabra. Es un sujeto que cree que el mundo es una casa de Big Brother donde para ganar hay que seguir la estrategia del engaño. Donald Trump ya engañó a México. Obligó al gobierno de Claudia Sheinbaum a llevar a cabo acciones para que no le aplicaran aranceles a México, y a pesar de haber cumplido todo al pie de la letra, aplicó los aranceles. Pero Trump sigue con su estrategia del engaño.
La denuncia que ya aparece en varios medios donde se involucra a una subsecretaria de la SEV que desviaba dinero por medio de una horda de aviadores, no es cualquier cosa. En algunos medios no aparece el nombre, sin embargo, el Grafico la identifica como, Maritza Ramírez Aguilar, quien fue ratificada por la actual secretaria de educación como subsecretaria de educación básica. Desde luego que nadie es culpable, hasta que se demuestre lo contrario, sin embargo, la evidencia es contundente. Se cree que, por cada 20 mil pesos cobrados por aviadores, éstos se quedaban con 1 mil 250 pesos y regresaban 18 mil 750 pesos.
Le dijo Don Quijote a Cardenio, el “roto de la mala figura”: «Y cuando vuestra desventura fuera de aquellas que tienen cerradas las puertas a todo género de consuelo, pensaba ayudaros a llorarla y plañirla como mejor pudiera; que todavía es consuelo en las desgracias hallar quien se duela dellas». Esta, parece, será la respuesta de la presidenta Sheinbaum a la imposición de aranceles por parte del gobierno de los Estados Unidos. Tal vez sea su “plan B” o C, o D, o E, o P de plañir. Claudia Sheinbaum convocó a un mitin el domingo 9 de marzo para dar a conocer las medidas arancelarias que México impondrá como respuesta a los aranceles del 25 por ciento que impuso Donald Trump a los productos mexicanos.
De nada sirvieron las ofrendas que se le brindaron a Donald Trump, de nada sirvió la abyecta sumisión de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien mandó 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera con los Estados Unidos, de nada sirvió que le permitiera espiarnos con sus aviones de la Fuerza Aérea, de nada sirvió que entregara a 29 delincuentes, a solicitud del gobierno de los Estados Unidos; de nada sirvió entregar a Caro Quintero después de 40 años de estar solicitando su extradición. Trump impuso aranceles del 25 por ciento a productos mexicanos y al mismo tiempo volvió a llamar a México un narcoestado.
Hicieron toda clase de malabares; se pusieron el chaleco guinda de Morena; hablaron maravillas de la gobernadora Rocío Nahle y hasta se tomaron fotos con la presidenta Sheinbaum. Sin embargo, la “encuesta” no les favoreció. Renato Alarcón, expriista, buscaba, con el apoyo del Partido Verde, la candidatura de Morena a la alcaldía de Emiliano Zapata. Anilú Íngram, también con el apoyo del Verde, buscó ser candidata de Morena a la alcaldía de Veracruz; bueno, Anilú hasta se transformó en “periodista” con tal de conseguir la aceptación de los jarochos.
Después de mostrar su estulticia y su falta de sensibilidad, Claudia Tello recurre a sindicatos afines, aquellos que se la llevan de a muertito para que no los investiguen. Para la “tianguista” Claudia Tello es conveniente el modelo que impulsaba Maquiavelo en su libro “El príncipe”, cuando decía que para vencer hay que dividir, romper las estructuras de poder existentes y evitar la vinculación de los grupos de poder más pequeños.
A Karla Sofía Gascón, a quien en México conocimos como Carlos Gascón, un actor que participó en la película Nosotros los nobles, le cayó la oportunidad de su vida y la dejó ir. Un director francés la llamó para hacer una película inusual, Emilia Pérez, que trata sobre un narcotraficante mexicano que quiere convertirse en mujer, papel por el que fue nominada a varios premios, entre ellos el Oscar a mejor actriz protagónica. La película, por inusual, causó mucho impacto, por lo que en adelante, ante tanta atención hacia la película, había que guardar prudencia en lo que se dijera. Pero Karla Sofía no hizo caso de la advertencia y se puso a despotricar en contra de todo lo que se le pusiera enfrente: En contra de los musulmanes, en contra de los gobiernos, en contra de otros actores.
Cheque usted la expresión de Howard Lutnick, secretario de Comercio de los Estados Unidos: «Trump está pensando en cómo quiere jugar con México y Canadá». Así se expresan los funcionarios del gobierno de Donald Trump, con completa falta de diplomacia, de manera arrogante y grosera, como si no se estuvieran dirigiendo a un gobierno, sino a un subordinado.